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E. García de Castro
/ Valladolid
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| Reunión con los redactores
jefe y jefes de área. / G. Villamil |
Cuca Gutiérrez, Zapatero,
Carlos Roldán y José Luis Lloret.
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Uno
a uno. El presidente del Gobierno, José Luis
Rodríguez Zapatero, saludó ayer a todos
los trabajadores de EL NORTE DE CASTILLA que se encontraban
en las instalaciones hacia las dos menos cuarto de la
tarde, hora a la que llegó la comitiva oficial.
Afable, con la sonrisa fácil y vestido con un
sobrio traje gris, camisa blanca y una corbata a rayas
en azul, gris y marrón –venía de
ver al presidente de la Junta, Juan Vicente Herrera–,
Zapatero repartió besos y apretones de manos
durante su breve recorrido por el lugar donde a diario
nace y muere el periódico decano de España.
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| Ignacio Foces y Rodríguez
Zapatero. |
Zapatero con José María
Cillero. |
«Es una buena redacción, ¿eh?»,
exclamó espontáneo el máximo responsable
del Ejecutivo nada más franquear la puerta para
regocijo de los periodistas de Local y Región,
los más próximos a la entrada. Entre ellos
encontró a antiguos conocidos como el jefe de
área de la sección, José Ignacio
Foces, al que dijo tener «mucho cariño»
y con quien recordó su etapa en la política
autonómica.
Tras
preguntar si en el castillo de Fuensaldaña, sede
provisional de las Cortes regionales, todo seguía
«como siempre», Zapatero sentenció
que, como era habitual en su época, en Castilla
y León «la vida pública está
muy tranquila». Flanqueado en todo momento por
el director del diario, Carlos Roldán, el presidente
del Gobierno saludó a los redactores de Vida
y Ocio y se acercó hasta la Mesa de Redacción,
el lugar por donde pasan todos los contenidos del periódico
para analizar su enfoque y el diseño de su puesta
en página. Allí escuchó atentamente
las explicaciones sobre el proceso de elaboración
del diario que le proporcionaron los dos subdirectores,
José Luis Lloret y Carmen Gutiérrez, que
le mostraron las planillas que se usan como base para
distribuir la información.
José Luis Rodríguez Zapatero se refirió
a EL NORTE DE CASTILLA como «una cabecera que
ha respetado enormemente su tradición»
y añadió que es precisamente eso, el hecho
de ser una institución, su «solera»,
«lo que le da carácter». Dicho esto,
continuó su ruta por la sección de Cultura
hasta llegar a la de Noticias de España, del
Mundo y de Economía, donde cruzó unas
palabras con su responsable, José María
Cillero.
El jefe del Ejecutivo central también se interesó
por la labor de los becarios que han trabajado codo
con codo con los periodistas de la plantilla durante
el verano, a los que interrogó por las razones
de su vocación y animó a trabajar en el
futuro «desde la crítica, el análisis
y el conocimiento», así como a aprovechar
las oportunidades de una profesión «muy
bonita» y «cada vez más diversificada».
Zapatero llegó incluso a ofrecerse como entrevistado
a una de las redactoras en prácticas, Joana Galván
que, entre sorprendida y abrumada, prefirió posponer
la cita para «más adelante» como
garantía de «más experiencia»
Comprensivo, el presidente le garantizó un encuentro
con él cuando llegue el momento. «Llámame
y me entrevistas», le dijo.
El presidente siguió camino hacia la zona que
ocupan los periodistas de Deportes y entre ellos su
responsable, Eloy de la Pisa, que junto al redactor
Antonio García Encinas debatió con Zapatero
sobre el hecho de que la Ponferradina haya subido a
Segunda A y la Cultural Leonesa permanezca en Segunda
B. Justo un momento antes el fotógrafo Ramón
Gómez, conocedor de la afición del dirigente
por el Fútbol Club Barcelona, le había
informado para su disgusto de que Eto’o había
sufrido una lesión que le iba a tener tres meses
de baja.
Después de saludar a algunos trabajadores de
Administración, Suscripciones e Internet y a
los que se encargan del tratamiento de las fotografías,
la publicidad y la elaboración de las planchas
para la impresión, José Luis Rodríguez
Zapatero regresó a la redacción propiamente
dicha para fotografiarse con los periodistas.
Cuando el nutrido grupo estaba inmóvil, el comentario
«¡y luego dicen que los periodistas son
malos!», lanzado por un espontáneo, provocó
la carcajada general. Fue entonces cuando a preguntas
de una de las redactoras, Rosa Estévez, el presidente
reconoció que para su familia y en especial para
sus dos hijas es difícil sobrellevar las cargas
de su cargo, aunque «son positivas porque son
mujeres». La visita culminó con una reunión
con el director, los subdirectores, los jefes de área
y los redactores jefe en la que se trató desde
su relación con Herrera hasta el proceso de paz
con ETA, la situación del sector de la energía
y la inmigración. ¿El mensaje de la despedida?
«Que seáis felices, que es lo importante».
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