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| 01/03/07 |
La cocina bicéfala |
| JAVIER PÉREZ DE ANDRÉS |
En diez años, Óscar
y Pedro Mario Pérez
han entrado en el olimpo de la cocina
regional gracias a su afán de superación |
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| Óscar y Pedro Mario,
en el pequeño huerto de El Ermitaño.
/ ARGI |
LA DESPENSA BERCIANA
La filosofía: Las casas de comidas de
Prada A Tope son el reflejo de una filosofía
y de una manera de entender el aprovechamiento
de los recursos agroalimentarios bercianos. Son
la expresión cotidiana de la gastronomía
tradicional respetando las materias primas autóctonas
y los productos de la comarca elaborados de forma
tradicional. |
La cocina, entendida como
mensaje cultural y como uno de los ejes –no el único– de la
maquinaria hostelera es un fenómeno social de
vital importancia en el desarrollo de los pueblos.
Curiosamente, la referencia de un tipo de cocina nueva
adquiere relevancia cuando el marco socioeconómico
es un aliado. Sin entrar en aspectos semánticos
y cronologías que habría que analizar
en profundidad, lo cierto es que la cocina actual –en
especial la enmarcada dentro de técnicas y conductas
de vanguardia– hoy brilla especialmente ligada
a la sociedad del bienestar y fortalecida por la apuesta
personal de un puñado de profesionales que entendieron
su oficio dentro del gremio de la hostelería
como una proyección profesional constante.
En este marco encajan Óscar (33 años)
y Pedro Mario Pérez (39 años). Ambos
son jóvenes empresarios de hostelería
y cocineros que han adquirido un compromiso personal
en la formación y en el conocimiento culinario
hasta alcanzar, en tan solo diez años de trayectoria,
un lugar merecido en el elenco de las referencias de
la gastronomía zamorana, castellana y leonesa
y española. Los dos hermanos dirigen, al alimón,
el restaurante y la cocina de El Ermitaño, enclavado
en Benavente. Óscar y Pedro Mario representan
la ‘cocina bicéfala’ zamorana. Es
decir, dos cocineros al frente de un establecimiento
capaz de mantener una parte de la cocina tradicional,
una gran actividad de banquetes y un apartado reservado –cada
vez con más interés– a la denominada
cocina moderna entrando en una comanda de vanguardia
donde sus platos actualizan las últimas tendencias
con gran acierto.
Esto tiene una traducción, pues en este restaurante
benaventano, avalado por una estrella Michelin, se
puede disfrutar y degustar el mismo tipo de cocina
que en uno de los restaurantes modernos de cualquier
ciudad del mundo. Y ahí está el éxito
de estos dos jóvenes cocineros emprendedores.
Levantar sobre el cimiento del restaurante familiar
de cocina tradicional de finales de los ochenta un
proyecto serio que, a lo largo de estos años,
ha ido escalonando los aciertos en materia de cocina
e imagen de una gastronomía de excelencia.
Oferta de habitaciones
El hecho de hacerlo sin altibajos y con una mejora
permanente de la técnica, una cuidada decoración
y una estructura bien delimitada en las responsabilidades
de los equipos de trabajo permite augurar mayores éxitos
en el futuro. La propia dinámica en la que ya
está inmerso El Ermitaño les obliga a
que pronto sumen a su oferta habitaciones y un guiño
a la demandada oferta termal.
El verdadero valor de Óscar y Pedro Mario ha
sido no perder el rumbo de su origen familiar y su
referencia geográfica. Ambos son embajadores
permanentes de la cocina regional a través de
los colectivos a los que pertenecen. Un establecimiento
de estas características obliga a reforzar el
servicio, el espacio y la oferta. La carta recoge puntualmente
recetarios, vinos, cafés, licores, infusiones,
postres, quesos y se identifica con las materias primas
de la región. Tal vez en su versatilidad esté el
verdadero valor: dominar la vanguardia y la puesta
en escena de un banquete.
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| Ingredientes |
| Para seis personas: 1 pastilla de turrón; 1/2 kilo de figuritas
de mazapán (opcional); 1,5 litros de leche; 50 gramos de mantequilla
y 100 gramos de almendras peladas y cocidas y una cucharadita de
canela molida. |
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Una receta tradicional en el invierno y sobre todo en Navidad
es la sopa de almendras. Se trata de un plato muy extendido en
Valladolid,
León, Salamanca y Zamora. Aunque existen versiones que prescinden
de la leche, la más extendida es esta sopa dulce, que puede
utilizar, además, rebanadas de pan.
Se pone a cocer la leche y, cuando empieza a hervir, se agrega
la mantequilla, el turrón en trozos pequeños y el
mazapán
desmigado (también se puede añadir en trozos o utilizar
sólo pan). Se agregan las almendras molidas. A continuación
se remueve durante cinco minutos para impedir que se pegue y facilitar
una buena ligazón. Se le da un hervor y se retira del fuego.
Este plato es de sencilla elaboración y puede llevar un
tiempo no superior a los quince minutos.ependiendo de las versiones,
puede
colocarse al inicio de la comida o en los postres, si las materias
primas son demasiado dulces. Se sirve en la sopera, momento en
el que se espolvorea la canela molida. Aunque se toma caliente
hay a
quien este plato le gusta templado.
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