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07/06/2007 Reunión culinaria y turística
  J. A. MARTÍN / JAVIER PÉREZ
  El encuentro nacional de la morcilla en El Burgo de Osma es el mejor escaparate para conocer este humilde pero importante embutido

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El próximo 17 de junio se despacharán en el Burgo de Osma unos 500 kilos de morcilla. / EFE

Castilla y León cuenta con una de las morcillas más singulares de España vinculada a la geografía: la morcilla de Burgos. No obstante, las características de este embutido reflejan una amplia variedad en función de las materias primas y de las tradiciones de cada comarca. De nuevo, se despliega el patrimonio gastronómico, aunque se trate de uno de los alimentos más sencillos de la poderosa industria cárnica. El Burgo de Osma capitaliza la defensa de la morcilla y suma la aportación de artesanos de otras partes de España convirtiéndose, de nuevo, en el epicentro de la cultura morcillera a nivel nacional.

El próximo 17 de junio tendrá lugar en esta localidad soriana el XV Encuentro de la Morcilla. La cita, organizada por el Centro de Iniciativas Turísticas de El Burgo de Osma, contará con la asistencia de entre 15 y 20 artesanos charcuteros de toda España, que mostrarán a expertos y público los diferentes tipos de morcilla que se elaboran en todo el país.

Según Gil Martínez Soto, responsable del CIT, ya no es posible vender el producto sin moverse de casa, pues ahora «hay que salir y darlo a conocer». Un ejemplo es el que protagoniza Roberto da Silva, artesano morcillero burgalés, que está extendiendo la práctica de las catas de este embutido y está impulsando la concesión de una figura de calidad para la morcilla de Burgos.

De igual forma, Martínez Soto quiere que el Encuentro de la Morcilla en El Burgo de Osma se convierta en un buen escaparate de la morcilla regional y nacional. «En el inicio -dice el organizador- nos movió dignificar un producto como la morcilla, que entonces era incluso denostado por la clase médica. Hoy, por el contrario, incluso se recomienda por su alto contenido en hierro».

La fiesta de la morcilla sirve también para atraer un turismo de medio y alto nivel, que aprovecha para asistir a las degustaciones programadas y para conocer la localidad y su variada oferta gastronómica. Por este interés turístico, la jornada se ha trasladado del periodo invernal de la matanza al mes de junio, en una fecha que no acusa los rigores del invierno y su dura climatología y, por lo tanto, se convierte en más atractiva para los visitantes.

La organización se queja de que, a pesar de la publicidad gratuita que supone la aparición en los medios de comunicación, solo acuden un 10% de los 120 artesanos invitados, e incluso se lamenta del escaso interés que despierta el encuentro entre los propios burgueses, en una fiesta que debía ser mucho más participativa.

El XV encuentro encontrará su momento álgido entre las 13.00 y las 15.00 horas del domingo 17, con la degustación de todas las morcillas en la Plaza Mayor. Se ofrecerán fritas o a la parrilla, con pago voluntario de un donativo, y se acompañarán con pan y vino de la Ribera del Duero. Los artesanos también venderán sus productos a un precio de 4 euros/kilo. Se estima que se despacharán unos 500 kilos de morcilla. A diferencia de años anteriores, la recaudación total se destinará a autofinanciar el evento y no a fines sociales o benéficos. La razón es que la organización ya no recibe ninguna financiación de las Administraciones.





Patrimonio nacional


J.P.A. / VALLADOLID

No es descabellado el calificativo de patrimonio nacional a la hora de definir un alimento que resulta de la tradición. La morcilla, sin duda, es un hábito alimentario muy nuestro y un elemento diferenciado entre las producciones cárnicas. La iniciativa de El Burgo de Osma, auspiciada por el empresario Gil Martínez Soto desde el Centro de Iniciativas Turísticas, es una contribución más al panorama gastronómico. Tiene razón de ser pues el Virrey abrió las páginas del turismo gastronómico con sus célebres matanzas. Razón de más para que este encuentro morcillero no desaparezca. Como siempre, el interesado -que es el productor- no acaba de darse cuenta de la oportunidad que se le brinda: el consumidor, el comprador, el turista puede ampliar su cultura gastronómica.



 

 


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  El asado tradicional  
Ingredientes
2 cuartos de lechazo; 1 cabeza de ajos, laurel, manteca de cerdo y agua. Esta opción de asado es una de las más tradicionales.

Consigue que la grasa interior del lechazo se deshaga con lentitud introduciendo jugosidad a la carne y dotandole de una corteza bastante crujiente. En primer lugar hay que calentar el horno a 180 grados (si es de leña, mejor). Untar el lechazo con una disolución de agua con sal para que penetre dentro sin que se quede en la piel después de asado. También se unta con manteca de cerdo sobándolo cinco minutos. Se coloca en una rustidera junto con los ajos y el laurel, se introduce en el horno dejando que se ase durante hora y media (a la misma temperatura). Pasado este tiempo, se saca el lechazo y se añade agua en el fondo de la rustidera. Ayudados por una espátula, soltamos el caramelo que se ha formado con el asado, se cuela el jugo y se corrige la sal. Se sirve recién asado después de sacarlo del horno, con salsa por encima y en una cazuela de barro. Se le puede acompañar de ensalada o pimientos fritos.

Receta elaborada por Carlos D. Cidón, del Restaurante Vivaldi (León).

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