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| El próximo
17 de junio se despacharán en el Burgo
de Osma unos 500 kilos de morcilla. / EFE |
Castilla y León cuenta con una de las
morcillas más singulares de España
vinculada a la geografía: la morcilla de
Burgos. No obstante, las características
de este embutido reflejan una amplia variedad
en función de las materias primas y de
las tradiciones de cada comarca. De nuevo, se
despliega el patrimonio gastronómico, aunque
se trate de uno de los alimentos más sencillos
de la poderosa industria cárnica. El Burgo
de Osma capitaliza la defensa de la morcilla y
suma la aportación de artesanos de otras
partes de España convirtiéndose,
de nuevo, en el epicentro de la cultura morcillera
a nivel nacional.
El próximo 17 de junio tendrá lugar
en esta localidad soriana el XV Encuentro de la
Morcilla. La cita, organizada por el Centro de
Iniciativas Turísticas de El Burgo de Osma,
contará con la asistencia de entre 15 y
20 artesanos charcuteros de toda España,
que mostrarán a expertos y público
los diferentes tipos de morcilla que se elaboran
en todo el país.
Según Gil Martínez Soto, responsable
del CIT, ya no es posible vender el producto sin
moverse de casa, pues ahora «hay que salir
y darlo a conocer». Un ejemplo es el que
protagoniza Roberto da Silva, artesano morcillero
burgalés, que está extendiendo la
práctica de las catas de este embutido
y está impulsando la concesión de
una figura de calidad para la morcilla de Burgos.
De igual forma, Martínez Soto quiere que
el Encuentro de la Morcilla en El Burgo de Osma
se convierta en un buen escaparate de la morcilla
regional y nacional. «En el inicio -dice
el organizador- nos movió dignificar un
producto como la morcilla, que entonces era incluso
denostado por la clase médica. Hoy, por
el contrario, incluso se recomienda por su alto
contenido en hierro».
La fiesta de la morcilla sirve también
para atraer un turismo de medio y alto nivel,
que aprovecha para asistir a las degustaciones
programadas y para conocer la localidad y su variada
oferta gastronómica. Por este interés
turístico, la jornada se ha trasladado
del periodo invernal de la matanza al mes de junio,
en una fecha que no acusa los rigores del invierno
y su dura climatología y, por lo tanto,
se convierte en más atractiva para los
visitantes.
La organización se queja de que, a pesar
de la publicidad gratuita que supone la aparición
en los medios de comunicación, solo acuden
un 10% de los 120 artesanos invitados, e incluso
se lamenta del escaso interés que despierta
el encuentro entre los propios burgueses, en una
fiesta que debía ser mucho más participativa.
El XV encuentro encontrará su momento
álgido entre las 13.00 y las 15.00 horas
del domingo 17, con la degustación de todas
las morcillas en la Plaza Mayor. Se ofrecerán
fritas o a la parrilla, con pago voluntario de
un donativo, y se acompañarán con
pan y vino de la Ribera del Duero. Los artesanos
también venderán sus productos a
un precio de 4 euros/kilo. Se estima que se despacharán
unos 500 kilos de morcilla. A diferencia de años
anteriores, la recaudación total se destinará
a autofinanciar el evento y no a fines sociales
o benéficos. La razón es que la
organización ya no recibe ninguna financiación
de las Administraciones.
Patrimonio nacional
J.P.A. / VALLADOLID
No es descabellado el calificativo de patrimonio
nacional a la hora de definir un alimento
que resulta de la tradición. La morcilla,
sin duda, es un hábito alimentario
muy nuestro y un elemento diferenciado entre
las producciones cárnicas. La iniciativa
de El Burgo de Osma, auspiciada por el empresario
Gil Martínez Soto desde el Centro
de Iniciativas Turísticas, es una
contribución más al panorama
gastronómico. Tiene razón
de ser pues el Virrey abrió las páginas
del turismo gastronómico con sus
célebres matanzas. Razón de
más para que este encuentro morcillero
no desaparezca. Como siempre, el interesado
-que es el productor- no acaba de darse
cuenta de la oportunidad que se le brinda:
el consumidor, el comprador, el turista
puede ampliar su cultura gastronómica.
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