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11/01/07 En la élite de las pizzas
Javier Pérez Andrés El medinense Nemesio Sánchez prepara la receta con la que competirá en la Olimpiada de la Pizza que se celebrará en Italia a finales de marzo

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Nemesio Sánchez, ante su establecimiento de Medina del Campo. / FOTOS ARGI

Nemesio Sánchez abrió su propio establecimiento de pizza hace cuatro años en Medina del Campo aunque permanece vinculado a esta especialidad desde hace más de diez años. Cada semana recibe cuatro revistas especializadas, ha viajado varias veces a Italia y ha aprendido su idioma. Su formación autodidacta se fue consolidando a partir del curso que realizó en la Escuela Nacional de Pizza de Gandía, aunque reconoce que el mejor aprendizaje está en los concursos donde comparte técnicas y trabajo con pizzeros de todo el mundo. Su formación y amplio bagaje le han convertido en toda una autoridad en la materia, incluso entre sus colegas italianos quienes, con sorpresa, le han visto utilizar sus propias materias primas autóctonas en las recetas de los concursos. Una anécdota que muestra su interés por hacer un trabajo de calidad es la que ocurrió en el certamen europeo que ganó el año pasado. Diseñó una pizza con cinco tomates distintos «y uno de ellos me lo traje directamente de Italia, pues yo mismo fui a buscarlo. El jurado, claro, se quedó muy sorprendido y supongo que esto me ayudó a conseguir el primer premio», explica Nemesio.

«La pizza me da muchas satisfacciones», una especialidad para la que reclama una dignificación fuera de la categorización de 'comida rápida' a la que habitualmente permanece asociada. «Una buena pizza es una artesanía, como el mejor lechazo de un asador, aunque salvando todas las distancias, pues no se trata de una receta regional, como sí ocurre con una de nuestras carnes autóctonas». Por eso el secreto de una buena pizza está en el correcto amasado, voleado, en la fermentación, estirado y condimentado. En su carta aparecen 35 referencias distintas -«la variedad y combinación de ingredientes es infinita, solo hay que tener buen gusto para colocarlos sobre la masa»-, aunque siempre remarca que la mejor no tiene porqué llevar muchos ingredientes, basta con saber apreciar los sabores, sobre todo de la masa, «cuyo sabor tiene que ser auténtico, sin importar el grosor». Entre los proyectos de futuro de este maestro pizzero se encuentra crear una escuela de pizza en Valladolid, para lo que tiene previsto viajar a Italia (donde se imparten cursos especializados de formador de formadores) y trasladar sus conocimientos a futuros alumnos.

Un cocinero ejemplar


Se define como maestro pizzero y reclama su perfil de artesano de la pizza. Pero Nemesio es, ante todo, un cocinero, un profesional de la hostelería enmarcado dentro de la denominada cocina internacional de la oferta gastronómica de la región, cada vez más variopinta y numerosa. El valor de Nemesio está en su seriedad y en el meticuloso trabajo que desarrolla en su modesto establecimiento. Es encomiable su interés por aprender y formarse en una especialidad poco valorada como 'de calidad' y que él defiende con ahínco. Los pizzeros italianos le consideran un colega. Su trayectoria en campeonatos internacionales dan buena cuenta de un currículum envidiable que promete subir como la espuma. Es un referente de la cocina vallisoletana para tener en cuenta.

 

 

 

 

 

 

 

 

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  Turrón de Jijona  
Ingredientes
Las materias primas: para elaborar esta receta tradicional del turrón de Jijona es necesario adquirir 250 gramos de azúcar, 250 gramos de miel y 250 gramos de almendras, así como cinco claras de huevo.
El turrón de Jijona, dado su carácter tradicional, es un producto que se puede elaborar también en casa. En primer lugar es necesario tostar las almendras y, para hacerlo con comodidad, se deben escaldar para que se puedan pelar bien. A continuación se colocan en una bandeja y se introducen en el horno a buena temperatura hasta que las almendras adquieran un tono dorado. Se sacan las almendras del horno y se dejan enfriar.
Se colocan en un mortero y, si se quiere, se pueden pasar por la picadora aunque deberán quedar algunos trozos de tamaño entero. Se toman los huevos y se separan las yemas de las claras, que se batirán a punto de nieve. Una vez listas, se mezclan con las almendras picadas. Se coloca un cazo en el fuego y, cuando esté caliente, se vierte el azúcar y la miel. Se remueve la mezcla durante varios minutos con una cuchara de madera.
Se vierte caliente sobre las almendras, colocadas en moldes –rectangulares o circulares–. Sobre la base del molde se colocan las obleas, que se pueden comprar en pastelerías.
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