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13/03/2007 Pan de Valladolid busca mercados en Francia y Alemania por la fuerte competencia interna
FIDELA MAÑOSO / VALLADOLID  

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Dos empleadoe de Fadispan marcan los panes. / Rodrigo de Rojas

· Entrevista: Miguel Ángel Santos
Director Técnico de 'Pan de Valladolid'


· Artículo: Variedades en toda región

LOS DATOS

Puntos de venta: 42 en Valladolid. Además, 20 restaurantes y hoteles lo sirven en sus mesas.

Tipos de Pan de Valladolid: Lechuguino, cuatro canteros y de cuadros.

Fabricantes de Pan de Valladolid: Fadispan, Unpropan y Manrique, y en breve se incorporará La Gloria.

Empresas del sector: 170 en Valladolid y 1.800 en Castilla y León.

Trabajadores: Entre la capital y provincia se calculan 1.500 empleados entre fabricantes y vendedores.

Precio: Entre 0,91 céntimos y un euro. El producto es 5 ó 6 céntimos más caro en Madrid.
Consumo: El 80% del pan que se consume es barra, y la mitad de este porcentaje procede de fuera.


Marcas de Garantía: Pan de Valladolid>>

La Asociación Provincial de Fabricantes y Expendedores de Pan de Valladolid quiere introducir en el mercado europeo el Pan de Valladolid, distintivo de calidad del producto, ante la fuerte competencia interna provocada por las multinacionales del sector de las que se nutren grandes superficies y supermercados. Según el director técnico de esta marca y secretario de la asociación, Miguel Ángel Santos, el objetivo es intentar integrarse en un consorcio de exportación con la Cámara de Comercio de Valladolid para poder llegar a países como Alemania, Francia y los Países Bajos –los dos primeros tienen una gran tradición en el consumo de pan– donde el producto sería más competitivo.

El sector considera que esta es la única salida que les queda después de verificar que el mercado de Valladolid no tiene previsto crecer. Al parecer, el 80% del pan que se consume es la tradicional barra, y la mitad de este porcentaje procede de puntos geográficos como Valencia, Cataluña, Madrid y Asturias, «son multinacionales que tienen una gran capacidad de distribución, y un precio muy competitivo. No nos queda más remedio que buscar otros mercados y competir con un producto distinto y más específico», explica Santos.

Especificar el origen

Hasta la Junta de Castilla y León, emisora de la marca de garantía en este caso, ha llegado esta preocupación del sector, así como la petición de que se exija, al igual que en otros productos, que el pan a la venta especifique su procedencia, «no pedimos una protección para el Pan de Valladolid, sino el mismo trato que tienen con otros productos».. Y añade, «o compites con calidad o con otros productos que ellos no puedan hacer o estás condenado a cerrar, marcharte para casa y buscarte la vida en otro sector. No hay otra salida». Reconoce que en las zonas rurales pequeñas podrá mantenerse el sector siempre y cuando su población no descienda, «pero a pueblos grandes como Medina del Campo o Béjar también llegan las multinacionales a través de los supermercados, con lo que los panaderos de esas zonas perderán el 50% de sus ventas. Es un problema muy serio que la Administración debe estudiar».

Al margen de este oscuro panorama que vislumbra el sector, la realidad evidencia que en los dos años que lleva vendiéndose el producto con la marca Pan de Valladolid (lechuguino, cuatro canteros y cuadros) la venta se ha incrementado de forma notable el pasado año en relación al anterior, el 116%.

Según los datos oficiales, las unidades de pan vendidas hace dos años fueron 72.293, una cifra que pasó a 165.103 el año pasado, y a la que hay que sumar las 214.357 unidades que se vendieron en hostelería (no incluidas en el 116%), un sector que el año pasado se sumó a esta iniciativa con la participación de 20 destacados restaurantes y hoteles que sirven en su mesa este preciado manjar, y que también secundan algunos de Madrid donde también se comercializa este pan a través de una distribuidora. En este momento se mantienen contactos con distribuidores de Cataluña y Palma de Mallorca para establecer en estos destinos otros punto de venta del Pan de Valladolid.
El año pasado, también fue consumido en Miami, a través de una misión comercial con la Cámara de Comercio de España, donde se comercializaron 6.000 panes candeales de 330 gramos y 12.000 candeales de ración hostelera. Los panes fueron precocidos a cuarenta grados durante diez o doce minutos para frenar la fermentación, antes de mantenerse a 18 ó 20 grados bajo cero y llegar a su destino. Una vez horneados en Miami, fueron degustados por los norteamericanos y visitantes. Era la primera iniciativa al exterior de la marca.

Fabricantes

En la actualidad son tres empresas las que fabrican este pan con vitola de calidad: Fadispan, Unpropan y Manrique, aunque está previsto que en breve se incorpore La Gloria. Aunque el Reglamento permite también la fabricación de barras (fabiola, rústica y riche), por el momento los fabricantes no se han decidido a ello, al tener mayor peso la tradición del pan candeal, cuyo origen se remonta a 1400.

Este pan puede adquirirse en 42 puntos de venta de Valladolid, incluidas grandes superficies y supermercados.
El sector del pan mueve en Valladolid cerca de 90 millones de euros anualmente (385 en toda la comunidad autónoma), a pesar de ser un producto de primera necesidad y barato, que ocupa el cuarto puesto en la cesta de la compra de los hogares, después de carnes, pescados y frutas y verduras.

Se calcula que cada español consume al año 58 kilogramos de pan, frente a los 85 que consumen, por ejemplo, los franceses y alemanes.

 

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  Menestra de verdura con jamón  
Ingredientes
Una coliflor pequeña, 4 zanahorias, 4 puerros, espárragos verdes, 200 gramos de guisantes, varias lonchas de jamón de Guijuelo, harina, 2 huevos, aceite de oliva, sal y agua

En una cazuela se pone a cocer la verdura, bien limpia, con un poco de sal y un chorro de aceite. Si se quiere, se pueden cocer por separado o todas juntas. Una vez listo, se escurren y se trocean. Del caldo de cocer las verduras se aparta una taza. Por otro lado, en una sartén se añade un chorro de aceite de oliva y, cuando esté bien caliente, se añade una cucharada de harina y la taza de caldo.

Hay que ir agregándolo poco a poco, con el fin de ligar la salsa. Se añaden las verduras que ya se habrán troceado. Se añade un poco de sal y se deja cocer durante cinco minutos a fuego lento. Los espárragos los rebozaremos en harina y huevo batido para luego freírlos en aceite bien caliente. Se apartan y se dejan escurrir para quitar el aceite sobrante.

En el mismo aceite de los espárragos se hace un sofrito con el jamón y un poco de cebolla. Cuando esté listo se añade a las verduras. El plato se adorna con los espárragos rebozados (se pueden dejar enteros o partidos). Servir caliente como entrante o como primer plato.

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