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15/02/07 La última cocina de carbón
Javier Pérez Andrés El chef palentino Francisco García ‘Paquito’, del restaurante Casa Damián,
ha sido distinguido con la Medalla al Mérito en el Trabajo

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El cocinero palentino Francisco García ‘Paquito’, en su cocina tradicional de carbón. /J.RUIZ

« Cuando deje de funcionar la cocina de carbón habrá llegado el momento de retirarme». Paquito, el cocinero palentino, tiene muy claro el oficio que aprendió de su abuela Asteria y de su madre, Josefina de Alba, convertida en una leyenda en la cocina tradicional de Palencia. Francisco García de Alba lleva medio siglo en el oficio. Le viene de casta y pertenece a una saga de hosteleros que empezó su abuelo Damián en 1897. Todos conocieron en Palencia el restaurante de la Fonda Nueva Florida, en los años veinte, establecimiento ya desaparecido situado frente a la estación de tren. Su hermano Damián fue un buen profesional de sala y Lorenzo, también cocinero, dirige un restaurante en Madrid.

El restaurante Casa Damián es Paquito y Josefina, su mujer. Juntos abrieron, hace ahora 42 años, este restaurante caracterizado por mantener un tipo de cocina tradicional que aún hoy sigue respondiendo a una gran demanda entre palentinos y forasteros. Tal vez, lo que más llame la atención de este céntrico restaurante de Palencia es la cocina de carbón, que alcanza un peso de casi una tonelada y cada día sigue quemando 50 kilos de carbón.

Sin duda, Casa Damián es uno de los lugares donde mejor se trata la menestra palentina, con más de doce verduras diferentes que llegan al plato manteniendo una diferenciación que, a pesar de los años, no ha perdido ninguna cualidad, ni en ingredientes, ni en preparación (rebozado y cocción de cada una de ellas por separado), ni en presentación. La carta de Casa Damián mantiene la sopa de cocido, las croquetas, la merluza rebozada –manjar ya prácticamente desaparecido en las cartas–, las almejas, el rape empanado, el bacalao, los chipirones rellenos, los caracoles o las carnes de novillo y buey, los palominos, la perdiz y el arroz con leche, entre otros muchos platos de la cocina tradicional palentina a la que Paquito y Josefina han sido fieles durante más de cuatro décadas Paquito forma parte del colectivo Maestres de Cocina de Castilla y León y su establecimiento ha recibido diferentes distinciones –como el Blasón de Turismo– y ha sido distinguido por la Cámara de Comercio de Palencia. Pero el último reconocimiento cristaliza la trayectoria personal y humana de este hostelero que sigue al frente de la última cocina de carbón. Próximamente, el ministro de Trabajo le hará entrega de la Medalla de Plata al Mérito en el Trabajo, una condecoración nacional y civil que se concede a una conducta socialmente útil y ejemplar.

Paquito entra así en la galería de las personas que han dejado huella en una ciudad y en un oficio, el de la hostelería, unido al nombre de su abuelo Damián, que dio fama a un restaurante convertido en todo un clásico en la comanda de la ciudad del Carrión. Paquito y Josefina entienden y asumen que muchos restaurantes de sus características hayan hecho guiños a la modernidad e incluso que hayan hecho desaparecer lo genuino de una cocina tradicional. Pero «nosotros nos mantenemos en esta conducta porque, fundamentalmente, son muchos los comensales de Palencia y de fuera que agradecen y valoran este tipo de cocina», explican Paquito y Josefina.

Las estrellas negras

J.P.A. VALLADOLID

Ya lo apuntó Machín con sus angelitos negros. Alguien debiera reivindicar los restaurantes fieles a la cocina tradicional, verdadero baluarte de la gastronomía como seña de identidad que todavía tiene como combustible el negro carbón que alimenta la vieja cocina de hierro. Casa Damián se merece una estrella en el firmamento de la buena cocina española. Una estrella con muchas puntas, empezando por Josefina, que toma la comanda en contacto directo con el comensal. El resto de las puntas está formado por un equipo de sala y cocina que lleva más de 30 años en Casa Damián. La estrella y el reconocimiento para Antonio, José Luis y Santiago, para Sili, Chelo, Geni, Elena y Loli. Todos ellos empezaron con Paquito y Josefina con 14 y 16 años... y siguen sonriendo.

 

 

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  Pechugas de pavo con castañas  
Ingredientes (cuatro personas)
600 grs. de pechuga de pavo, 100 grs. de panceta ahumada, 300 grs. de castañas crudas, aceite, mantequilla, sal, pimienta, romero, salvia y 1/4 de nata líquida.

Primero se pelan las castañas. Para que este proceso sea más rápido, una vez quitada la primera piel, se pueden cocer durante un par de minutos en agua con sal. Por otro lado se envuelven las pechugas de pavo con las lonchas de panceta, mechándola con algunas hojas de salvia y ramitas de romero.

Para que no se deshagan, se atan con cuerda o hilo de bramante. En una cacerola se pone el aceite y la mantequilla. Cuando estén calientes se ponen los rollitos de pavo y se rehogan hasta que estén bien dorados. Ahora conviene sazonar con un poco de sal gorda. Cuando estén listas las pechugas se colocan en un recipiente, en la misma cazuela donde se han rehogado, y se introducen en el horno, dejando cocer durante tres cuartos de hora aproximadamente.
Se retira la carne del horno y se separan las pechugas de la panceta. Dejando todo junto y colocándolo en dos capas –una de pancenta y otra de pechugas–, se añaden las castañas y la nata líquida. Ahora se vuelve a rectificar de sal y si se desea se puede añadir un poco más de romero. El plato estará listo con otra media hora de cocción en el horno, a temperatura media para evitar que la carne se reseque. Se sirve caliente y se puede presentar en una fuente adornada con castañas asadas y rociadas con una crema ligera de este fruto.

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