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| Elías Martín y Gloria Lucía, en su restaurante zamorano. / FOTOS ARGI |
Miranda, más cerca
Miranda de Ebro es, posiblemente, uno de los
más interesantes núcleos gastronómicos
de Castilla y León. En principio, por
su proximidad a la cocina vasca y porque desde
hace décadas manifiesta un mayor interés
por la gastronomía, en comparación
con otras zonas de la región. Alberto
Molinero fue el mejor cocinero del año
de la región en 2007 y representó a
Castilla y León en la final de Barcelona.
A pesar de ello, es menos conocido que otros
cocineros destacados. Tal vez con el norte
de Burgos, y en especial con Miranda, se mantenga
una asignatura pendiente en cuanto a participación,
intercambios y presencia en los eventos gastronómicos.
La participación masiva de establecimientos
en el concurso de pinchos prueba el interés
del sector por la cocina. |
Castilla y León se define a partir del río
que lo nutre, el Duero, pero se enriquece en matices
allí donde se topa con accidentes geográficos
identificados con otras regiones. En Miranda de Ebro,
la Comunidad se abraza con elementos sociológicos,
folclóricos y -no faltaba más- gastronómicos
vascos y riojanos. En ese cruce de caminos nacen experiencias
como el restaurante Neguri, que abrió sus puertas
el 18 de abril de 1984 y que, desde entonces, brilla
con luz propia en la calle de la Estación, la
principal arteria de la localidad.
De este feliz encuentro entre las cocinas castellana
y vasca surge una sugerente carta que busca sus raíces
en la tradición pero aportando un toque de modernidad
a sus platos. Así lo reconoce la Cámara
de Comercio de la ciudad, que rendirá homenaje
el 21 de abril a Gonzalo Antón, alma máter
del restaurante y empresario de éxito en el
sector vinícola, con presencia en comarcas vinícolas
como Rioja, Toro o Ribera del Duero.
El propietario del Neguri gestó su espíritu
empresarial desde la rama de la hostelería,
regentando varios locales en Vitoria. La incorporación
a la gastronomía surgió en el restaurante
Dickens y posteriormente en el Olarizu, ambos en la
capital alavesa. Su salto cualitativo tuvo lugar con
los restaurante Zaldiarán y Neguri, inaugurados
con cuatro días de diferencia
Concurso de pinchos
El homenaje a Antón tendrá lugar en
la misma gala en la que se entregarán los premios
del VII Concurso del Pincho, en el que participan 33
establecimientos mirandeses durante la próxima
semana. En el certamen gastronómico cada consumición
costará 2 euros con mosto, corto o tinto joven
y 2,50 con vino de crianza. Tal y como se preveía,
los bares mirandeses han respondido a una cita convertida
en referente gastronómico para los vecinos de
la ciudad y que también atrae el interés
de los foráneos.
Entre las novedades de esta séptima edición,
el jurado no se identificará en los bares cuando
acuda a probar la tapa. Además, los hosteleros
deberán abonar este año una cuota de
participación de 50 euros, que la organización
utilizará para editar el folleto informativo,
además de materiales como servilletas, carteles
o alfombrillas.
Otra novedad está relacionada con los galardones,
que recorren tres categorías, Oro, Plata y Bronce,
mientras que desaparece la Mención Especial.
Con todo, las bases y condiciones de participación
son muy similares a las de 2007, ya que se conserva
la misma filosofía para la Semana del Pincho
y para la de la Cazuelita, que se celebra del 27 de
octubre al 2 de noviembre.
El año pasado, la empanadilla elaborada con
langostino, yema de espárrago y jamón
con toque de roquefort y nuez del bar Milán
ganó el certamen, mientras que el crocanti confeccionado
con jamón ibérico, gambas, pan de molde,
almendras, champiñones y albariño del
bar Alborán mereció la Mención
Especial. Solo una noticia negativa: el restaurante
Las Delicias se queda como único representante
del Casco Viejo.
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