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| Repostería conventual
en un monasterio de Castilla y León. |
Desde un buen
planteamiento
Matallana parte de un buen
planteamiento. Pero son muy
pocos los que se han dado cuenta
de la importancia de la cocina
histórica como corriente,
disciplina y modalidad de la
cocina actual en Castilla y
León. En el Congreso de Zamora
'Sabores 2003' se sentaron las
bases de una cocina histórica
que huyese de la frivolidad y de
las nomenclaturas rimbombantes
carentes de sentido.
Entonces se destacó el compromiso
de una interpretación
avalada por la investigación y
el contraste con las técnicas de
cocinas, del pasado y el presente,
respetando la materias
primas y recetarios bien documentados
cuando los hubiese.
Castilla y León no debe desperdiciar
esa materia prima de
la historia que, por etapas, nos
ofrece menús con escenarios de
alto valor turístico y culinario. |
Las ruinas de un viejo monasterio
resucitan el refectorio gracias
a unas jornadas de cocina conventual,
que tiene el aval de la
aportación documentada del
investigador Julio Valles.
En Castilla y León el menú de
los claustros es -posiblemente, y
dentro de la cocina histórica- el
más repartido por toda la geografía.
Son muchos los monasterios
donde moran órdenes religiosas
y, más aún, los que han
pasado a convertirse en complejos
hosteleros, de ocio o culturales.
Todos ellos atesoran, tras sus
altos muros que circundaron ricas
huertas y establos, un buen número
de recetas populares que salían
y entraban del convento con
facilidad y se mezclaban con las
de los seglares. En muchos casos
las órdenes exportaban argumentos
culinarios y materias primas
por los distintos monasterios.
Este patrimonio es ahora recordado
en Castilla y León.
Las I Jornadas Gastronómicas
de Cocina Monástica de Castilla
y León, que se celebrarán los fines
de semana de febrero del 9 al 24 y
se enmarcan dentro de los actos
del décimo aniversario de la Hospedería
del Monasterio Cisterciense
de Santa María de Matallana,
dependiente de la Diputación
de Valladolid. Además de este
centro, otros ocho restaurantes
vallisoletanos de la zona de Torozos
colaboran en las jornadas con
la elaboración de un menú degustación,
con catas, talleres y actuaciones
musicales.
Las cartas elaboradas por la
Hospedería de Matallana, organizadora
de las jornadas, cuentan
básicamente con los productos
terracampinos. Cada día proponen
un menú distinto en los que
ofrecen platos propios como ancas
de rana, albóndigas de garbanzos,
alubias con pichones o muslitos
de codorniz , y recetas monacales
como las pencas de acelga rellena
de la Santísima Trinidad de San
Martín de Don (Burgos), la tarta
de castañas del Bierzo del monasterio
de Alconada de Ampudia
(Palencia) y las trufas de las Clarisas
de Belorado (Burgos).
Además de los menús, el día 9
habrá una cata de miel de monasterio
vallisoletano de la Santa
Espina, dirigido por la Asociación
de Artesanos Alimentarios de
Castilla y León. Los días 16 y 23
se desarrollarán sendos talleres
de repostería, dirigidos por la cocinera
Rosalía Montoro y por Julio
Valles en el aspecto histórico y
teórico. En estos talleres abiertos
al público se elaborarán rosquillas
de Rosalía o el pan de azúcar.
Colaboradores
Los restaurantes vallisoletanos
colaboradores en estas Jornadas
Gastronómicas de Cocina Monástica
son El Rincón del Labrador
de La Santa Espina, la Posada del
Canal de Villanueva de San Mancio,
Los Lagares de Urueña, la
casa rural Fuerte de San Mauricio
de Palazuelo de Vedija, el restaurante
El Atrio de Villafrechós,
el Mesón La Rúa y los restaurantes
Pasos y Santa María de Medina
de Rioseco.
Cada establecimiento diseñará
su propio menú degustación
monacal. Sin embargo, coincidirán
en ofrecer los licores, facilitados
por el monasterio burgalés
de San Pedro de Cardeña, y las
pastas, elaboradas en el monasterio
de Alconada de la localidad
palentina de Ampudia.
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