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Con sabor regional |
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| 01/02/08 |
| Análisis
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El chorizo del rico |
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JAVIER PÉREZ ANDRÉS. |
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El farinato es un ejemplo muy interesante para demostrar
que es posible, viable y rentable amparar con una figura
de calidad un producto local nacido de la tradición
y convertirlo en una 'delicatessen'. O, dicho de otra
manera, en una delicadeza gastronómica.
El farinato de Ciudad Rodrigo lo ha conseguido. Pero
ha sido gracias a los propios interesados, los pequeños
y no tan grandes industriales cárnicos que han
puesto toda la carne en el asador.
En este caso toda 'la miga en la grasa ibérica'.
La Junta, o sea, las instituciones sólo certifican
el trabajo bien hecho, lo promocionan y exigen que
se cumpla la normativa, como es su deber y, en algunos
casos, asesoran y encauzan conductas técnicas.
Pero son los productores los que deben apostar.
En Miróbriga, con muchos años de retraso,
así ha sido y el éxito ya se traduce
en el número de contraetiquetas, que deberán
ampliarse hasta que no se comercialice ningún
farinato que no lleve el sello que lo avale. Es curioso
que aquel alimento de subsistencia que llegó a
denominarse 'chorizo del pobre' -por la sencillez de
sus materias primas- ahora sea un alimento para ricos.
Y todo gracias a la figura de calidad, a la Marca de
Garantía.
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Ensalada de pimientos de Fresno |
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| Ingredientes para dos personas |
| 1 tarro de 340 gramos de pimiento asado de la huerta de Fresno;
1/2 diente de ajo, 120 gramos de ventresca de bonito, una rama de
perejil, 3 olivas verdes, aceite de oliva virgen, vinagre de manzana,
vinagre balsámico de Módena, sal. |
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Esta sencilla receta cuenta, como ingrediente fundamental, con
los pimientos asados de Fresno de la Vega. Aunque se pueden utilizar
pimientos embotados. También sirven frescos de temporada,
una vez asados y reposados en una fuente, con cuidado de conservar
todo el jugo que desprenda el producto. En primer lugar se hace un ‘majao’ de
ajo y perejil con aceite. Se sirven, en un plato grande, los pimientos
con todo su jugo (jugo del pimiento más aceite de oliva y
zumo de limón sin añadir conservantes ni aditivos),
sin trocear. Sobre ellos se añade el ‘majao’,
unos granos de sal abundante, unas gotas de aceite de oliva y otras
más de vinagre de manzana y balsámico. Sobre todo ello
se colocan las láminas de ventresca en forma radial. El último
toque –que añadiría un original colorido a este
plato – lo aportan las tres olivas, colocadas encima de los
pimientos asados.
Receta elaborada por el cocinero Jesús Fernández
Alonso, Hotel San Millán, San Millán de los Caballeros
(León). |
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