Con sabor regional
   
04/05/07 Jamón terracampino
  La cecina de Villarramiel ya ha presentado su estudio justificativo para alcanzar una IGP

JAVIER PÉREZ / ASUN SOLÍS/VALLADOLID

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Loncheado, corte y piezas de cecina curada de Villarramiel. / ARGI.

Es el jamón de Tierra de Campos. Al menos así lo define el industrial cárnico Pablo Fernández, que también es presidente del colectivo que integra a los productores palentinos de cecina de Villarramiel. Los más de 80.000 kilos de cecina de caballo que producen las cuatro empresas de Villarramiel (Emeterio Sánchez, Fernández, Hermanos Caballero Rojo y Pedro Rojo) ya están más cerca de obtener un marchamo de calidad (Indicación Geográfica Protegida, en este caso). A pesar de que trata de industrias cárnicas con dos siglos de tradición, nunca hasta ahora se habían comprometido de una forma tan clara para conseguir una figura de calidad. El estudio justificativo -es decir, el primer argumento realizado por escrito para demostrar que un colectivo determinado se merece la IGP- ya está presentado ante el Itacyl y pendiente de aplicación. La respuesta de la Administración regional llegará antes del verano y, si todo va bien, a continuación se elaborará el reglamento y el manual de calidad. Si todos los trámites se desarrollan con normalidad, en la primavera del año que viene la cecina de Villarramiel tendrá IGP.

Este futuro reconocimiento dará lugar a la segunda cecina con sello de calidad en Castilla y León, después de la IGP de vacuno Cecina de León. La de Villarramiel es la única que se produce en España procedente de carne de caballo mayor. Una producción que nació de la floreciente industria de curtidos y las ferias ganaderas, que acabarían convirtiendo a la localidad en una referencia de la industria equina. Aunque hasta hace tan solo medio siglo 40 familias mantenían la tradición de curar y salar estas piezas de carne solo cuatro firmas de corte familiar mantienen esta industria artesana en Villarramiel, con una producción anual que ronda los 80.000 kilos. El ganado caballar que se utiliza para la elaboración de esta cecina sigue procediendo de las ferias del entorno y de la selección de piezas nobles de los caballos, que se sacrifican con una edad comprendida entre los doce y 14 años y un peso que ronda los 400 kilogramos.

Algunos datos importantes argumentados en este estudio justificativo señalan que esta cecina es un producto único.



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  Turrón de Jijona  
Ingredientes
Las materias primas: para elaborar esta receta tradicional del turrón de Jijona es necesario adquirir 250 gramos de azúcar, 250 gramos de miel y 250 gramos de almendras, así como cinco claras de huevo.
El turrón de Jijona, dado su carácter tradicional, es un producto que se puede elaborar también en casa. En primer lugar es necesario tostar las almendras y, para hacerlo con comodidad, se deben escaldar para que se puedan pelar bien. A continuación se colocan en una bandeja y se introducen en el horno a buena temperatura hasta que las almendras adquieran un tono dorado. Se sacan las almendras del horno y se dejan enfriar.
Se colocan en un mortero y, si se quiere, se pueden pasar por la picadora aunque deberán quedar algunos trozos de tamaño entero. Se toman los huevos y se separan las yemas de las claras, que se batirán a punto de nieve. Una vez listas, se mezclan con las almendras picadas. Se coloca un cazo en el fuego y, cuando esté caliente, se vierte el azúcar y la miel. Se remueve la mezcla durante varios minutos con una cuchara de madera.
Se vierte caliente sobre las almendras, colocadas en moldes –rectangulares o circulares–. Sobre la base del molde se colocan las obleas, que se pueden comprar en pastelerías.
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