| <<
volver
El mapa de la legumbre regional
tiene a un hijo no reconocido, pero que espera a la
puerta del registro. El pequeño garbanzo de
Pedrosillo, de figura redondeada y piel fina, contará pronto
con una marca de garantía que reconozca su personalidad
y proteja su producción. Los servicios del Instituto
Tecnológico Agrario de Castilla y León
(Itacyl) tienen sobre la mesa el estudio justificativo
de esta figura de calidad, reclamada desde la Asociación
del Garbanzo Pedrosillano. El producto recibe su nombre
de Pedrosillo el Ralo, la localidad zamorana situada
en el centro de la comarca de La Armuña.
La zona, identificada con una lenteja que ya cuenta
con su propia Indicación Geográfica Protegida
(IGP), se corresponde con los 28 municipios del ámbito
de producción del garbanzo de Pedrosillo. Situada
al norte de la provincia de Salamanca, posee una altitud
media entre 800 y 900 metros, con predominio de suelos
arcillosos y profundos, neutros o ligeramente alcalinos.
El estudio también señala que se trata
de un suelo pobre en materia orgánica y con
suficiente cantidad de calcio y potasio, además
de una riqueza variable de fósforo.
Contigua a La Armuña, la comarca salmantina
de la Guareña es el ámbito de producción
y envasado de otra legumbre protegida, el garbanzo
de Fuentesaúco, si bien su reglamento de uso
abarca tanto a esta zona como a la zamorana. Esas dos
legumbres protegidas, junto a la judía del Barco
de Ávila, se agruparon en octubre del 2007 para
aunar esfuerzos organizativos y comerciales. La unión
permite una mejor promoción de las tres indicaciones
geográficas protegidas y contribuye a combatir
el uso indebido que se hace de las marcas dispensadas
a granel.
Lenteja armuñesa y garbanzo de Fuentesaúco
ya se habían unido en el 2003 en una fórmula
que se reveló de gran eficacia para defender
a la legumbre de calidad. En el sector no había
precedentes en experiencias de centralizar los controles
de calidad, los servicios técnicos y la promoción
en un solo órgano de gestión, manteniendo
la composición independiente de los consejos
reguladores.
Concienciación
La historia reciente de estas legumbres secas de Castilla
y León ha pasado por un largo periodo de concienciación
de los agricultores y envasadores. A principios de
los 90 se iniciaron los pasos desde la Denominación
Específica. Sólo citando las hectáreas
inscritas en el Consejo Regulador de la lenteja de
La Armuña, el salto fue importante. De 90 toneladas
en el año 1993 se ha pasado a 260 en la actualidad.
En el caso del Garbanzo de Fuentesaúco, el proceso
ha sido similar: de 40 hectáreas plantadas hace
una década se ha pasado a 800. Las producciones
medias por hectárea son de 650 kilos en el garbanzo
y de 900 en la lenteja.
En el caso del garbanzo de Pedrosillo, la superficie
de plantación es de unas 1.700 hectáreas,
aunque oscila en función de las importaciones;
en el 2004 se alcanzó la marca de las 2.002
hectáreas. En opinión de Nicolás
Armenteros, coordinador de la asociación promotora
de la MG, «por su precio y sus características,
la futura figura de calidad es una de las que más
toneladas pueden colocar con su sello en el mercado».
Morfología
Un grano de forma casi esférica
El futuro reglamento de uso del garbanzo
de Pedrosillo define a su grano como «de
forma casi esférica», con una
superficie lisa, sin pliegues ni rugosidades.
Además, sus cotiledones «están
separados por una línea recta perfectamente
definida». El peso de cien garbanzos
secos está entre 25 y 40 gramos y
la absorción de agua después
de 10 horas es del 100% de su peso.
Aspecto
Color crema intenso con tonos rojizos
El grano del garbanzo de Pedrosillo es, al
natural, de color crema intenso, tendiendo
a tonos rojizos y anaranjados, con uniformidad
de calibres y granos sin defectos físicos.
Una vez cocido, los granos permanecen íntegros,
con textura mantecosa y ausencia de granulosidad.
De albumen consistente, ofrece un sabor agradable
e intenso.
Alimentación
Pieza fundamental de la dieta mediterránea
Quien tome legumbres cuatro o más veces
por semana tiene el 19% menos de riesgo de
sufrir una enfermedad cardíaca y el
8% menos de padecer una patología cardiovascular.
La clave de sus beneficios está en su
alto contenido en fibra vegetal y proteínas,
así como en su bajo contenido en grasa.
El peligro puede radicar en los acompañantes
de la legumbre. |
|
<< volver
|