|
Si hay alguien
que sepa de legumbre en Castilla y León, ese
es Nicolás Armenteros. Director técnico
de la asociación que aglutina a la lenteja de
La Armuña, el garbanzo de Fuentesaúco
y la judía de El Barco de Ávila, también
es el responsable de la asociación que reclama
una figura de calidad para el garbanzo de Pedrosillo.
-Usted habla de garbanzo de Pedrosillo, y
no pedrosillano. ¿Se
trata de un juego de palabras?
-Es una opción realista porque el término
'pedrosillano' se ha impuesto para definir al garbanzo
pequeño, sin más. Nosotros decimos 'de
Pedrosillo' porque no tenemos fuerza para corregir
a toda España.
-¿Qué caracteriza, por tanto,
a este garbanzo?
-Se define por un territorio y por características
como la integridad del grano, la piel finísima
y un sabor particularmente intenso.
-¿Han comprobado que posee un ADN distinto?
-Hemos presentado dos líneas de semilla autóctona
y se ha demostrado que hay una diferencia clara con
otras registradas en la Oficina Española de
Variedades.
-El estudio justificativo obra en poder del
Itacyl. ¿Les
ha exigido alguna modificación?
-Pequeñas cosas, como una diferenciación
clara entre la comarca de producción y zonas
limítrofes. Ya hemos demostrado que más
allá de la comarca cambian las condiciones ampelográficas
(del suelo) y no se puede cultivar el mismo garbanzo.
-¿Cuenta la legumbre con un respaldo técnico
tan potente como otros sectores?
-El respaldo ha sido inferior al del vino, por ejemplo.
Administración y empresas respaldan más
a productos con un ámbito mayor, así que
estamos en desventaja.
-¿Hay legumbres en peligro de desaparición?
-La gran lacra es permitir el uso indebido de nombres
geográficos y la venta a granel, sin contraetiqueta.
<<
volver
|