Con sabor regional
   
15/02/08 La carne de la cuaresma
  En Castilla y León se producen 2.530 toneladas de bacalao salado, tres veces menos que en el 2000

J. A. MARTÍN / JAVIER PÉREZ

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Varias piezas de bacalao sobre el mostrador de una tienda de ultramarinos. / ARGI

· Entrevista: Ramón Hernández / Presidente de AFECIR

· Análisis /Javier Pérez Andrés: Pescado de interior

La Semana Santa invita a pensar en procesiones y cofrades pero también en cuaresma. Y dentro de este periodo de ayuno de carne en la tradición cristiana, el bacalao ha sido el pescado más recurrente durante siglos en los guisos de Castilla y León.

Hasta hace unos años, debido a una deficiente red de comunicaciones terrestres, el bacalao salado era, junto a las arenques, el único pescado que consumían en muchas localidades del interior de la región. Hoy, con la mejora del transporte y el aumento del poder adquisitivo de los españoles, el consumo de pescado fresco o congelado ha ido creciendo al tiempo que el bacalao salado iniciaba una curva descendente.

En Castilla y León ya sólo quedan seis empresas que sequen o salen bacalao. Entre todas ellas suman una producción total de 2.530.000 kilos de producto al año, tres veces menos que en el 2000. La razón de este descenso está en la reducción legal de capturas en los caladeros del Mar del Norte, con el consiguiente encarecimiento de la materia prima. Además, una de las mayores y más veteranas empresas de la región, la mirandesa Pérez Gaitán, trasladó su factoría a Álava, a sólo 15 kilómetros, aprovechando las ventajas fiscales vascas.

La mayoría del bacalao procesado en la región es de la variedad Gadus Morhua, procedente de los caladeros que están frente a las costas de Islandia, Islas Feroe y Noruega. Es decir, en un ecosistema puro, con agua muy fría y sin contaminación, sobre todo en las dos primeras zonas.

La materia prima viene a través de las empresas pesqueras españolas o de la importación. Los buques españoles permanecen cuatro y cinco meses en alta mar, por eso su pescado viene más curado -más dorado- que el procedente de los países nórdicos. Independientemente de quien pesque el bacalao, éste llega conservado en sal gorda por lo que, cuando llega a las firmas bacaladeras de Castilla y León, se quita esa sal y se reboza con sal fina antes de pasarla por túneles de secado o de envasarla en los diversos formatos. Si se aplica un proceso de secado entre uno y tres días, el producto se encarece en el 30%, por eso sólo quedan dos empresas en la región que lo hagan.

Consumo

España, junto a Portugal, Italia y Grecia son los mayores consumidores de bacalao salado. Según las estadísticas del Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca, en 1953 en España se consumían una media de 16 kilos de pescado por habitante y año, de ellos 1,6 kilos de bacalao salado. Mientras, en el 2001 la cifra de consumo de pescado había aumentado hasta los 26,7 kilos. En Castilla y León, a pesar de no tener mar, el consumo de pescado es de 28 kilos, muy superior a zonas costeras como las islas, Murcia, Valencia o Andalucía. Es de suponer que el consumo de bacalao salado en la región sea también superior a la media nacional.

En Castilla y León el consumo por provincias es proporcional a la población. No obstante, hay localidades con una especial tradición bacaladera como Astorga y Valderas en León, donde los arrieros traían el pescado salado desde el siglo XIX. También es conocida la tradición bacaladera de La Bañeza, Benavente, Valladolid o Aranda de Duero.

 


Empresas
En la región sólo hay cinco empresas
Castilla y León cuenta con seis empresas saladoras de bacalao. Dimar en Ágreda (Soria), con una producción de mil toneladas; Deco en Roales (Zamora), con 300 -estas dos son las únicas con secadero-; Garjusan 2000, en Gumiel de Izán (Burgos), con 650; Bacalaos Zamora, con 300; Castilla en Melgar (Burgos), con 200, y Yagüe en Aranda (Burgos), con 80.

Calidad
El rico Gadus Morhua y el elitista Skin

La variedad de bacalao salado más habitual en las tiendas españolas, por su gran calidad, es la Gadus Morhua, procedente del Mar del Norte. La tradicional bacalada en forma de mariposa tiene entre uno y siete kilos de peso. Por otro lado está la variedad Skin, más difícil de pescar, por lo que su precio se dispara y sólo está disponible en tiendas delicatessen.

Presentación
La bacalada abierta es lo más tradicional

Aunque por comodidad y precio cada vez se vende más bacalao congelado, la bacalada abierta, de uno a siete kilos, sigue siendo la presentación preferida por los consumidores de la región. No obstante, el bacalao salado se ofrece en filetes, cogote, lomo, tajada, cola, orejas, cococha, pieles, tripa, medallones, corazones, ventresca, cabeza o desmigado.


 



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  El bollo maimón  
Ingredientes
cuatro huevos, 100 gramos de azúcar, una cucharada de aguardiente, 150 gramos de harina y una corteza de limón rallada.
Para elaborar la masa lo primero que hay que hacer es poner los huevos en un cuenco y mezclarlos con el azúcar, el aguardiente y la corteza de limón rallada. Batir hasta que la mezcla blanquee con la ayuda de una batidora de varillas. Es ahora cuando se añade la harina poco a poco, cucharada a cucharada, para evitar que se formen grumos. Por otro lado se engrasa un molde adecuado para elaborar bizcochos. Cuando la masa esté lista se vierte en el molde y se introduce en el horno. Previamente se habrá precalentado a 175° C. Ahora hay que dejar el bollo durante 25 ó 30 minutos hasta que esté bien cocido y dorado. Una vez listo se deja enfriar a temperatura ambiente, fuera del recipiente donde se ha cocido. Su adaptabilidad permite presentarlo de diversas formas, sin embargo la original es con la de roscón. Conviene guardarlo en una lata, para evitar su endurecimiento. Es un bizcocho que se consume en desayunos y meriendas, acompañado de chocolate o café con leche. Si bien su esponjosidad y fina textura hacen que también se consuma de forma individual.
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