Con sabor regional
   
19/01/07 Los doctores de la carne
  El Centro Tecnológico analizó cerca de 35.000 productos en el 2006 para determinar su calidad

JAVIER PÉREZ ANDRÉS. Fotografía de Argi

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Exterior de la Estación Tecnológica de la Carne. / argi
· Entrevista: Dolores Cachán: «Consultan incluso empresas foráneas»
· Opinión /Javier Pérez Andrés/: El librillo abierto

La Estación Tecnológica de la Carne de Castilla y León cerró el año pasado con una actividad cifrada en cerca de 35.000 determinaciones analíticas, casi medio millar de consultas sectoriales, media docena de proyectos de investigación y servicios de I+D en marcha, además de las asistencias técnicas a consejos reguladores y colectivos empresariales que tramitan una figura de calidad para un producto cárnico. Además de la asistencia técnica, la actividad investigadora y el asesoramiento, la Estación Tecnológica de la Carne de Castilla y León –situada en Guijuelo– ha sido la receptora de las demandas del sector que, con mayor interés, han solicitado los industriales cárnicos.

Normas
El primer acreditado
en ácidos grasos


El laboratorio está acreditado por ENAC (UNE-EN ISO/IEC 17.025) para realizar ensayos físico-químicos. Fue el primer laboratorio para la determinación de la composición de ácidos grasos en control de normas de calidad del jamón, paleta y caña de lomo ibéricos que se elaboran en España.



Investigación
Trabajos técnicos de productos cárnicos

El Centro ofrece asistencias técnicas en productos como el desarrollado sobre análisis sensorial sobre la IGP cecina de León. También realiza los estudios de tipificación del jamón de Segovia y de la cecina de Villarramiel y otro estudio sobre la vida útil del botillo de El Bierzo, entre otros.



Novedades
Jamón ecológico cocido, en proyecto
Los proyectos de investigación y servicios I+D vigentes son seis, dos de ellos financiados por el INIA, dos por empresas y, el resto, con financiación propia. Uno de ellos busca la optimización del proceso de elaboración y conservación para la obtención de un jamón cocido ecológico de alta calidad.

A las empresas les preocupa la conservación de la carne, las técnicas de envasado y vacío, atmósferas modificadas, caducidad, en definitiva, herramientas y técnicas que faciliten las cosas a un consumidor moderno que ya no demanda largas curaciones ni productos de gran tamaño y que quiere agilidad, facilidad y porciones. Por otro lado, desde la Unión Europea, la sensibilidad en las normativas marcan las pautas para reducir aditivos en la elaboración de productos cárnicos. Una tendencia que la legislación está poniendo sobre la mesa en aras de un consumo más natural y saludable.

La Estación Tecnológica de la Carne desarrolla una actividad paralela de gran importancia para el sector, como es el de la formación a través de cursos especializados, seminarios técnicos, estancias formativas, sin descartar la formación de futuros investigadores mediante becas de iniciación pre y post doctorales. Una actividad que se traduce posteriormente en publicaciones de trabajos técnico-científicos divulgando su contenido.

La veterinaria leonesa Dolores Cachán está al frente de la Estación desde hace 14 años coordinando un equipo multidisciplinar cuya actuación ha sido decisiva en la puesta en marcha de figuras de calidad y en el respaldo en materia de realización de trabajos sobre elaboración y envasado de productos cárnicos, salazonados, curados, embutidos y cocidos. Entre otros, se han llevado a cabo los estudios sobre el lechazo de Castilla y León, el chorizo de Cantimpalos, la carne de Ávila, la cecina de León o la morucha de Salamanca. Por su ubicación geográfica no ha abandonado el contacto directo con las empresas del sector a través de los análisis que, al principio, marcaron una buena parte de la actividad que hoy, tecnológicamente, se abre a otros sectores del cárnico regional e incluso actuaciones con empresas de fuera de la región. La mejora de la calidad de la carne y de los productos cárnicos centra la tarea investigadora de este centro dependiente del Instituto Tecnológico Agrario de Castilla y León.

 

EL CENTRO
· Dotación técnica

La Estación Tecnológica de la Carne fue creada en 1993 y tiene su sede en Guijuelo. La Estación de la Carne cuenta con un equipo humano de 20 investigadores y especialistas (seis de ellos son doctores, otros seis son investigadores en formación y ocho personas realizan labores de apoyo). Se trata de un equipo de profesionales con amplia experiencia en actividades de desarrollo e innovación de empresas. En cuanto a su equipamiento, el centro cuenta con un laboratorio de análisis físico-químico y microbiológico con modernas técnicas instrumentales para abordar proyectos agroalimentarios innovadores. También cuenta con una planta piloto para despiece y elaboración de salazones y embutidos crudo-curados que, a lo largo del año 2006 se ha dotado de una línea de elaboración de productos cocidos. También hay una sala de catas (diseñada según la norma UNE 87-004-97) donde se realizan todos los análisis sensoriales de los productos cárnicos.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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  Turrón de Jijona  
Ingredientes
Las materias primas: para elaborar esta receta tradicional del turrón de Jijona es necesario adquirir 250 gramos de azúcar, 250 gramos de miel y 250 gramos de almendras, así como cinco claras de huevo.
El turrón de Jijona, dado su carácter tradicional, es un producto que se puede elaborar también en casa. En primer lugar es necesario tostar las almendras y, para hacerlo con comodidad, se deben escaldar para que se puedan pelar bien. A continuación se colocan en una bandeja y se introducen en el horno a buena temperatura hasta que las almendras adquieran un tono dorado. Se sacan las almendras del horno y se dejan enfriar.
Se colocan en un mortero y, si se quiere, se pueden pasar por la picadora aunque deberán quedar algunos trozos de tamaño entero. Se toman los huevos y se separan las yemas de las claras, que se batirán a punto de nieve. Una vez listas, se mezclan con las almendras picadas. Se coloca un cazo en el fuego y, cuando esté caliente, se vierte el azúcar y la miel. Se remueve la mezcla durante varios minutos con una cuchara de madera.
Se vierte caliente sobre las almendras, colocadas en moldes –rectangulares o circulares–. Sobre la base del molde se colocan las obleas, que se pueden comprar en pastelerías.
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