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Hace unos años nadie lo hubiese imaginado. La
provincia de Valladolid se ha convertido en el solar
más cotizado para poner en marcha plantaciones
de olivo destinadas a la elaboración de aceites
de oliva de calidad. Todo empezó a finales de
la década de 1990. En esas fechas, el viticultor
de Rodilana Javier Velasco apostó fuerte iniciando
las primeras plantaciones de gran tamaño en
Rueda. Una aventura en la que también participó otro
viticultor de la zona, Adrián Barrero. Los olivos
resistieron las heladas de 1999 pasando así la
primera prueba impuesta por el clima. Los árboles
continuaron sus ciclos vegetativos sin dificultad y
se fueron aclimatando. A los tres años se recogía,
de la primera plantación, la nueva cosecha de
aceituna destinada a convertirse en aceite de oliva.
Hoy, las plantaciones de Javier Velasco se extienden
por Rodilana, Medina del Campo, Pozaldez y Alaejos
y alcanzan un total de 400 hectáreas, en las
que se alternan las variedades arbequina y picual.
Lo que parecía un experimento que tenía
que pasar por la aclimatación de los olivos,
ha convertido a Velasco en un visionario a juzgar por
lo que ha ocurrido casi diez años después.
En estos momentos los olivos, en diferentes tipos de
plantación, se extienden por los términos
municipales de Torrecilla de la Orden, Mojados, Villafranca
de Duero, Quintanilla de Trigueros, Alba de Cerrato,
Alaejos, La Cistérniga, Tudela de Duero, Castrillo
Tejeriego, Pesquera de Duero, Bercero, Rueda, Rodilana,
Medina del Campo y Castronuño. Todas estas plantaciones
están dirigidas a la elaboración de aceites
de calidad. Alrededor de 900 hectáreas están
plantadas en los términos municipales mencionados
y, teniendo en cuenta el auge y la aceptación
de este cultivo, no sería exagerado hablar de
2.000 hectáreas de olivos en Valladolid para
los próximos años.
Toda una revolución que podría convertir
a Valladolid –sin contar algunos municipios zamoranos– en
la cuarta provincia productora de aceite. Entre las
causas que han propiciado este fenómeno, convertido
en toda una revolución, figura que el olivo
se alza como un cultivo alternativo y rentable con
producciones que pueden alcanzar más de 4.000
kilos por hectárea, dependiendo de la variedad,
la plantación y el sistema de cultivo. Otro
factor es su estrecha relación con la viña,
pues el 90% de los nuevos olivareros son viticultores
y bodegueros. Conocedores del mercado de los vinos
de calidad saben que es viable compartir los mismos
canales de comercialización y la misma clientela
para ofrecer un aceite de calidad envasado. En la provincia
de Zamora –fuera del área de Arribes– existen
plantaciones en Peleagonzalo, Casaseca de las Chanas,
Toro, Vadillo de Guareña y Sanzoles.
ZONAS
PRODUCTORAS
Ávila, Salamanca y Zamora, a la cabeza
En Castilla y León, el olivar y la producción de aceite se extiende
por los valles del Tiétar y Alberche, en Ávila; la Sierra de Francia
y la Ribera (Arribes), en Salamanca y la comarca de los Arribes, en Zamora. La
provincia de Valladolid se convierte en la cuarta provincia olivarera. |
COMERCIALIZACIÓN
El primer aceite de Castrillo Tejeriego
La primer aceite oliva virgen extra vallisoletano, de la variedad arbequina,
ya se está comercializando. Las primeras 50.000 unidades salen al mercado
con la marca Priorato de Duero. La aceituna procede de una plantación
de olivos de ocho hectáreas situadas en Castrillo Tejeriego. |
VINO Y
ACEITE
Prado Rey y Arzuaga, pioneros en la venta
Arzuaga y PradoRey comercializan aceite de oliva procedente de olivares que tienen
fuera de la región. Arzuaga tiene 150 hectáreas y 7.500 árboles
en la finca Los Olivos en Noez (Toledo). PradoRey inició en el 2006 la
comercialización de aceite de la finca Villamejor, cerca de Alcalá de
Henares. |
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