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Con sabor regional |
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| 23/02/07 |
| Análisis|
La bondad ribereña |
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JAVIER PÉREZ ANDRÉS. |
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La Ribera se
ha bajado del pedestal de las calificaciones altas
para conceder a la generosa campaña de 06 una
suave puntuación que establece la media global
de una cosecha marcada por la producción –cosecha
récord– y por la diversidad de conductas
enológicas y el criterio en vendimia del conjunto
de las empresas con tolva de recepción. La calificación
de ‘buena’ es un ‘coupage’ de
prudencia, seriedad y bondad. Se ha salvado la situación
para una DO tan poderosa que se ha atrevido a reconocer
en la mesa de cata que sus vinos de 06 no son ni extraordinarios
ni muy buenos. Ahora serán los propios vinos
y su comportamiento en la crianza en roble y botella
los que deberán pronunciarse.
El comité de cata y el propio Consejo tenían
que tomar una decisión muy complicada con una
difícil misión: calificar los vinos de
una añada que, sumando todos los kilos calificados
con y sin Denominación de Origen de la vendimia
pasada, sobrepasó el caudal del Duero con más
de cien millones de kilos de uva, 97 de ellos ‘buenos’.
Una cifra, un rendimiento y una producción que
ya ha situado a la DO más brillante de España –a
la sirena del Duero– en una difícil situación
a la hora de calificar a partir de ahora. La fórmula
global ya no es tan exacta. Habrá que ir pensando
en terruño, subzonas y viñas específicas.
Todo se andará, tiempo al tiempo.
El Consejo Regulador, huérfano de presidente –Carlos
Jiménez hizo las veces–, de ministros,
de ex ministros y de altos cargos del Ejecutivo regional,
volvió a Madrid, al hotelazo del Ritz por razones
varias... entre otras, la tradición y que, como
todos sabemos, la capital es la dorada playa en la
que rompen todas las olas del mercado nacional. Pero
ahí estaba el consejero Valín para representar
a la Junta y, posiblemente, volver a recordar a los
ribereños que hay que rematar la faena de las
elecciones. Carlos Jiménez leyó sin complejos
su anunciada intervención y admitió sin
rubor que «había que aunar esfuerzos para
alcanzar el consenso y demostrar que la Ribera es la
expresión más alta del vino de calidad».
Ahí dio en el clavo. Los crianzas de 04 y los
reservas de 03 se ajustan más al parámetro
de medir a los tintos ribereños, pues solo en
estas categorías se puede calibrar y entender
un gran vino.
Al final todo es cuestión de rendimientos. Si
la presentación en Madrid sirve para una buena
promoción ha merecido la pena el acto. De los
otros rendimientos seguiremos hablando en agosto.
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| Ingredientes |
| Para la masa se utiliza 2.000 gr. de harina de trigo floja, 0,3
l. de agua, 40 gr. de sal, 0,180 l. de aceite de oliva, 0,5 l. de
huevos batidos, 60 gr. de levadura. El relleno está formado
por trozos (generalmente en rodajas) de chorizo, jamón, lomo
y huevo duro. |
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Aunque antiguamente este producto se consumía el Lunes de
Aguas, la costumbre lo ha desestacionalizado y es habitual encontrarlo
en las panaderías durante todo el año. Su elaboración,
doméstica o industrial, convierte al hornazo en un producto
con un importante valor nutritivo. Aunque el hornazo se elabora en
dos modalidades (dulce o salado) será ésta última
la protagonista de la receta de esta semana.
En primer lugar se amasan todos los ingredientes de la masa y
se dejan reposar durante diez minutos. Se estira la masa con un
rodillo
hasta conseguir un grosor aproximado de 8 mm. A continuación
se corta la masa con un cortapasas de 20 cm. de diámetro.
Sobre la masa se coloca abundante relleno que se tapa con otra
base de la masa. Se cierran los ordes.
Posteriormente se deja
fermentar
hasta que la masa doble su volumen inicial. Se hornea a 190°C
durante 40 minutos aproximadamente. Cuando el hornazo salga del
horno,
se pinta con aceite de oliva o con huevo. |
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