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Javier Alonso
Ponga es el director técnico del Consejo Regulador
de la IGP Lenteja Pardina de Tierra de Campos.
-¿Qué diferencia a la lenteja pardina
de Tierra de Campos?
-La pardina terracampina es más fina al paladar
que la pardina norteamericana, por ejemplo. Además,
la relación perfecta entre diámetro y
grosor hace que su piel no se desprenda en la cocción
y el color amarillo de su carne le da al caldo un color
más claro.
-Pero las importadas son más baratas, ¿no
?
-Son más baratas pero de peor calidad, como
he dicho. Además, comprando la lenteja de aquí ayudamos
a fijar población en el campo y, al ser un cultivo
que no requiere abono mineral porque es fijador de
nitrógeno, disminuye la contaminación
y mejora la producción del siguiente cultivo.
-¿Cuál es el mayor problema del cultivo?
-La falta de apoyos de la Unión Europea al
cultivo de lenteja. Cuando empezó a trabajar
la Indicación Geográfica Protegida en
el año 2004 había 2.000 hectáreas
inscritas en el Consejo Regulado; hoy solamente tenemos
500.
-¿Cómo le gusta comer las lentejas pardinas?
-Me gustan solas, sin chorizo ni nada que enmascare
su sabor. Con un poco de aceite, algo de cebolla y
laurel, nada más.
-¿Cuáles son los beneficios nutricionales
de esta legumbre?
-Las lentejas solas son de fácil digestión
y, como tienen mucha fibra, previenen el cáncer
de colon y ayudan al tracto intestinal.
-¿Por qué no la publicitan más
los grandes cocineros?
-Quizá todavía consideran que la lenteja
es la carne de los pobres y les da menos juego que
la carne.
-¿Cuánto cuesta un kilogramo?
-Entre 1,5 y 2 euros.
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