| 25/02/08 |
| Análisis
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Avutardas y pardinas |
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JAVIER PÉREZ ANDRÉS. |
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Cuántas veces me pregunto
qué es más
importante: un buitre
leonado o un jamón de
Guijuelo. Cuál de los dos nos
dolería más en caso de desaparición.
Lo mismo con la majestuosa
avutarda y con la humilde lenteja
pardina. En el primer ejemplo,
no hay problema. Lo dos
vuelan alto. En el segundo, la pardina,
la lenteja diminuta terracampina
puede correr peligro.
Menos mal que la avutarda, lejos
de desaparecer, vive a sus anchas,
la cuidamos y sembramos para
que se alimente. Estoy por imaginar
que, llegado el caso de peligro
para la gallinácea, movilizaríamos
al ejército en su defensa.
¿Y si desapareciese la lenteja
pardina? No pasaría nada. Comeríamos
pardinas de otros lugares
de ultramar. Pero teniendo en
cuenta que hablamos del solar
terracampino, de ceder empezaríamos
por la lentejas, continuaríamos
por el cereal, después
con las liebres, más tarde los
pichones, las ovejas y así. Los
cocineros de discurso vanguardista
y tradicional, cantores del
hecho gastronómico regional,
deben insistir aún más en su
defensa. Más campañas de promoción,
hay que idear fórmulas
de gestión y ayudas al cultivo. La
lenteja no vuela pero estamos
cortando sus alas. Y no es plan
tener que sacar al ejército...
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