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Con sabor regional |
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| 28/03/08 |
| Análisis|
Los del queso... a por uvas |
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JAVIER PÉREZ ANDRÉS. |
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Si hay un sector con implicaciones sociales, etnográficas
y culturales en el panorama agroalimentario es, sin
duda, el del vino e inmediatamente después,
el lácteo. La diferencia es que los del vino
tienen más cuajo a la hora de promocionarse
y los del queso están todavía a por uvas.
El ejemplo está en la pasada edición
de Alimentaria. Si no es por Canut, líder entre
los prescriptores lácteos, es muy posible que
los aficionados y profesionales implicados en el queso
no se hubiesen enterado de las diez novedades en quesos
de Castilla y León. Tan sólo una pequeñísima
parte de las novedades que existen en el mercado real.
Hoy, la industria láctea -la pequeña,
la grande, la mediana, la de rebaño propio y
la artesana- están en pleno momento de innovación
y diversificación. Se acabaron los tiempos en
los que elaborar yogur con leche de oveja y producir
rollitos de queso de cabra era una idea genial y toda
una noticia. La industria láctea de la región
-con todos los problemas de fondo en torno a la materia
prima, cuotas y problemática ganadera- podría
estar a la cabeza en España en lo que se refiere
a transformación y producción de quesos
de calidad, como lo está ya en producción.
La industria láctea tiene la palabra.
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| Ingredientes |
| 500 gramos de higos frescos (preferiblemente de la variedad cuello
de dama), 3 cucharadas soperas de azúcar en polvo y crema
de leche. |
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| El higo fresco, como todas las frutas, tiene como componente prioritario
el agua, que representa casi el 80% del peso de la parte comestible.
Sin embargo, este fruto, cuando se deseca, tiene un alto valor calórico
porque es rico en hidratos de carbono, aunque también aporta
grandes cantidades de fibra alimentaria. También tiene una
importante cantidad de calcio, magnesio y potasio, además
de ser rico en vitamina C. Para elaborar esta sencilla receta hay
que tomar medio kilo de higos frescos. Mejor utilizar la variedad
cuello de dama, por su gusto exquisito y suave mantecosidad. En primer
lugar hay que lavar y retirar los rabos con cuidado para que no se
estropee la breva. Luego se colocan en una fuente de horno, se espolvorean
con azúcar y se dejan cocer durante quince minutos dentro
del horno, a una temperatura moderada. Una vez transcurrido el tiempo
recomendable, se retiran de la fuente de calor y se sirven tibios,
sin olvidar acompañarlos de crema de leche. La crema se puede
verter por encima de los higos, aunque conviene degustar este plato
cuando aún esté un poco caliente. |
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