| 28/12/07 |
| Análisis|
Lentejas en Nochevieja
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JAVIER PÉREZ ANDRÉS. |
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NO es fácil cambiar conductas a los terracampinos, pero si tenemos en cuenta que ya están acostumbrados a cambiar de cultivos, este fin de año tiene algo especial para los agricultores que se empeñaron en resucitar una de las legumbres más sabrosas del panorama alimentario, la pequeña, cremosa, coloreada y sabrosa lenteja pardina que, casualmente, despide el 2007 y recibe al 2008 con los exámenes aprobados y con matrícula de honor.
Todas las instituciones europeas han refrendado que, precisamente por su singularidad, se merece un marchamo oficial. Razón de más para copiar a los italianos y cambiar las doce uvas por doce cucharadas de lentejas pardinas cuando suenen las campanadas, y si el escenario es la era o la plaza mayor, mejor que mejor.
La iniciativa tendría su toque mediático y noticioso, y la pardina entraría en el nuevo calendario como el anuncio de Freixenet. Pero como no es fácil contratar a Scorsese para que escriba el guión, dejemos que un cocinero dirija el estofado. En cuanto al garbanzo de Fuentesaúco, desconozco si existe una tradición que le haga protagonista, pero con un poco de imaginación se podrían cambiar por las uvas. Se imaginan... doce garbanzos.
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