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Con sabor regional |
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| 30/03/07 |
|FÁTIMA
GARCÍA| I Directora Técnica
«Queremos entrar en el mercado europeo» |
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A. S. Valladolid |
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| Fátima García. |
Fátima García es la responsable técnica
de la reciente Marca de Garantía Cereza Sierra
de Francia. Se trata de la segunda cereza regional
regulada por una figura de calidad, después
de la burgalesa de las Caderechas, protegida oficialmente
desde hace cuatro años.
–
Por fin reciben el reconocimiento de su cereza, estarán
contentos los productores…
–
Nos ha costado tres años de trabajo desde aquellos
primeros pasos del 2004, luego vino la redacción
del estudio, las catas del producto… El camino
no ha sido fácil pero ya tenemos el reconocimiento
y estamos satisfechos. Es un espaldarazo para un producto
del que nos sentimos muy orgullosos.
–
Cereza de Aragón, del Jerte o de Caderechas, ¿hay
tantas diferencias?
–
Sí, la nuestra es muy dulce y de color rojo
oscuro. En relación a las Caderechas, nosotros
recogemos la cereza antes, es más temprana.
Además, entre las variedades reconocidas tenemos
una autóctona, la denominada ‘corazón
serrano’.
–¿
Cómo responde el mercado?
–
Hasta ahora, casi toda nuestra producción se
ha comercializado en fresco a nivel nacional, aunque
ahora queremos entrar en el mercado europeo. El calibre
es un poco más pequeño que el de otras
cerezas, pero el resto de cualidades nos diferencian
y el consumidor las aprecia.
–
Cualquier producto tiene su fiesta en el calendario,
la cereza serrana no puede ser menos…
–
Hace tiempo que la celebramos, es la fiesta de la cereza
de Madroñal y coincide con las fiestas locales.
A partir de ahora intentaremos que llegue junto a la
campaña de recogida, que es a finales de junio.
Este año será especial, porque de la
cosecha saldrán las primeras etiquetas con Marca
de Garantía y es un momento que llevamos esperando
mucho tiempo.
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| Ingredientes |
| Se necesita aproximadamente medio kilo de nueces molidas, y unos
50 gramos de nueces enteras; 300 gramos de azúcar blanco y
dos yemas de huevo. |
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En un cazo se añade un poco de agua. Para calcular se mide
antes en un vaso (con dos dedos de agua será suficiente).
Se pone a calentar y se añaden los 300 gramos de azúcar.
Se deja a fuego lento, removiendo un poco el contenido, hasta que
el almíbar alcance una textura espesa.
Cuando esté tibio se ponen las yemas, que previamente habremos
batido, y se añaden las nueces picadas. Se deja un rato a
fuego lento, mezclando todos los ingredientes, con el fin de que
la masa resulte homogénea. Una vez listo preparamos un molde,
a ser posible en forma de barra, para que el turrón adquiera
su forma característica.
Se puede utilizar cualquier recipiente, en función de la forma
que se quiera dar. Se toma el molde y se vierte en él todo
el contenido que habíamos apartado del fuego. Ahora hay que
dejarlo enfriar, y cuando alcance temperatura ambiente se adorna.
Para ello se colocan las nueces enteras en la superficie y, si se
quiere, se pueden añadir frutas escarchadas. Otra opción
es recubrirlo con una capa de chocolate muy espeso. |
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