El Bierzo. León «¿No
conoce el refrán? ‘Botillo agrietao, botillo
lavao’». A Roberto Fuentes, director técnico
de la Indicación Geográfica Protegida Botillo
del Bierzo, no le duele reconocer que el botillo es «el
más pobre de los embutidos. También es
el más antiguo y, desde tiempos inmemoriables,
el rey de la gastronomía berciana». Y si
no dice que es patrimonio de la Humanidad es porque «no
quiero pecar de orgulloso». Aunque lo está,
y mucho, de que en la provincia de León, «desde
Arganza hasta Villafranca del Bierzo », vivan gentes
consagradas en cuerpo y alma a la fabricación
de este «manjar». El buen botillo debe ser «una
especie de chorizo de tripa muy gorda y ancha» con
forma ovalada, tener un aspecto tosco, un color rojo
plomizo y un intenso aroma a embutido adobado. Se come
en caliente, en guisos, para nada está concebido
para ser comido en bocadillo.
Tarda en cocerse unas dos horas», advierte José Luis
Prada desde el mítico restaurante La Moncloa de
San Lázaro, pegado a la casona Prada A Tope, la
misma donde supervisa en persona el proceso de elaboración
de las famosas castañas embotadas que dura siete
días. Así, cocido, y con patatas, repollo,
garbanzos o chorizo, sin muchas otras interpretaciones,
lo elaboran todos los restaurantes del Bierzo. Y en casi
todos coinciden que el complemento esencial a este plato
debe ser un día frío y lluvioso de invierno. |