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| Ventana
de la ermita. |
Álbum
de la iglesia |
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Itero
del Castillo (Burgos)
Ermita de San Nicolás
La población de Itero
del Castillo se sitúa
a orillas del río Pisuerga
en un importante enclavé
fronterizo ya que el río
marcaba la línea divisoria
entre el condado de Castilla
y el condado de Monzón.
En la actualidad, es el último
pueblo de la provincia de Burgos
que cruza el Camino de Santiago
antes de adentrarse en Palencia.
La separación entre una
provincia y otra también
viene marcada por el cauce del
río Pisuerga. Las dos
orillas se unen a través
del denominado Puente Fitero,
nombre que hace referencia al
carácter fronterizo del
mismo, no sólo desde
el punto de vista político
sino también eclesiástico
(separaba las diócesis
de Burgos y de Palencia).
La Ermita de San Nicolás
es un edificio construido en
buena piedra caliza y formado
por una nave, cubierta con madera,
y una cabecera rectangular que
se cubre con bóveda de
crucería. La fábrica
original ha sufrido varias reformas
a lo largo de la historia, reformas
que se pueden contemplar en
un recorrido por el perímetro
del templo. En el lado norte
y a la altura de la cabecera,
existen siete canecillos que
marcan la primitiva altura del
templo que se vio alterada con
la construcción de la
nave en un momento posterior.
En el lado meridional del templo,
en el muro correspondiente a
la cabecera se abre un óculo
y una pequeña ventana.
Se pueden ver también
restos del arranque de un pilar,
lo cual evidencia que en algún
momento la cabecera tuvo una
estancia adosada en ese punto,
probablemente una capilla o
una sacristía. En este
mismo lado, en el muro de la
nave, existen también
dos arcos cegados, con capiteles
de traza gótica, que
separaban la nave actual de
otra que se ubicaría
más al sur. Nos encontramos,
por tanto, ante un edificio
que originalmente tuvo unas
dimensiones mayores, probablemente
dos o tres naves, pero que con
el paso del tiempo solamente
conservó una que acabó
convirtiéndose en el
edificio independiente que podemos
observar hoy día.
Los elementos arquitectónicos
que posee el edificio como las
bóvedas de crucería
y los arcos apuntados, así
como los capiteles dobles que
encontramos en el interior de
la iglesia nos remiten a una
cronología muy tardía
para este templo, probablemente
realizado durante la primera
mitad del siglo XIII.
Durante mucho tiempo, prácticamente
todo el siglo XX, el edificio
amenazó ruina hasta que
en la década de los años
noventa fue rehabilitado como
albergue para peregrinos por
la Confraternitá de San
Jacopo de Perugia, función
que mantiene actualmente.
Texto: Carlos Álvarez
Marcos Fotografías: Pedro
Luis Huerta
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