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Vista general del Monasterio Real de las Huelgas (Burgos)
Álbum de la iglesia del Monasterio Real de las Huegas

Monasterio de Santa María Real de las Huelgas (Burgos)

Santa María la Real de las Huelgas está considerado como el más notable monasterio burgalés y uno de los principales monasterios hispanos. Se encuentra asentado a las afueras de la ciudad de Burgos y su nombre proviene de la primitiva utilización de las tierras en las que se encuentra ubicado como huertas, prados y pastizales para el ganado o lugar donde las gentes acudían a “holgar”.

Estos terrenos fueron los elegidos para que en 1187 Alfonso VIII y su esposa Leonor de Plantagenet fundaran una casa del Císter femenino. Para que el monasterio tuviera independencia económica los reyes donaron medio centenar de lugares consiguiendo así generar una sólida riqueza y un extenso patrimonio convirtiéndose Las Huelgas en uno de los monasterios más poderosos del mundo cristiano. En 1188 el papa Clemente II eximía al monasterio del control episcopal, gozando la abadesa de un gran poder, exenta y libre de cualquier otra jerarquía distinta a la del pontífice o el rey.

Todas estas circunstancias que confluyeron en su fundación y dotación convirtieron a la casa burgalesa en un monasterio excepcional desde el punto de vista espiritual, jurisdiccional, artístico y social: Las Huelgas se convirtió en panteón real de los reyes de Castilla, detentó un amplio señorío, paso a ser cabeza de la orden e incluso resultó ser un importante punto de encuentro de las novedades musicales y literarias de la época, reforzando la capitalidad de Burgos como auténtica cabeza de Castilla.

La iglesia monacal de Las Huelgas fue elevada hacia el primer cuarto del siglo XIII. Presenta planta cruciforme de tres naves separadas por pilares octogonales y cubiertas con bóvedas de crucería, transepto acusado y un ábside poligonal con presbiterio recto y cuatro capillas de testero plano dispuestas en batería. Es una tipología eclesial un tanto extraña, más cercana a la adoptada por las iglesias masculinas de la orden.
Quizá la parte más antigua del monasterio sea el denominado patio de Las Claustrillas, de planta cuadrangular, parece obra perteneciente al primer monasterio alzado por iniciativa de Alfonso VIII y su esposa Leonor Plantagenêt. Cada panda, de clara estructura románica, cuenta con doce vanos que apoyan en columnas pareadas y capiteles vegetales. En el lado norte aparecen vanos rasgados y almenados, arcos de herradura, celosías, cupulillas gallonadas y portadillas. Las cuatro galerías de las Claustrillas se cubren con armaduras de madera. La temática vegetal de los capiteles tiene algunos paralelos con capiteles silenses y con capiteles del claustro de Santa María de Aguilar.

El claustro de San Fernando, cuya construcción se inició en época del rey Fernando III, hacia el primer cuarto de siglo XIII, se convirtió en claustro reglar sustituyendo a Las Claustrillas. Sus galerías, situadas al sur de la iglesia, se cubren con bóveda de medio cañón construida en ladrillo reforzada mediante fajones apuntados que apoyan sobre ménsulas vegetales hacia el interior y otras lisas hacia el patio. En algunas zonas de la bóveda se conservan interesantes yeserías hispanomusulmanas policromadas figuradas con pavos reales, lacerías, atauriques y motivos heráldicos que Torres Balbás dató hacia 1230-60.

Aislada dentro de los terrenos de la huerta encontramos la capilla de Santiago, que puede datarse hacia 1275, y que sirvió para armar caballeros a los monarcas castellanos. Este uso quedaba ratificado al recurrir a una curiosa imagen sedente de Santiago de inicios del siglo XIV cuyo brazo articulado daba el contundente “espaldarazo” guerrero. La capilla se cubre con armadura mudéjar en su cabecera y presenta una decoración de yeserías en su friso superior.

Todo el conjunto monacal de Las Huelgas fue utilizado como gran cementerio destinado al enterramiento de los monarcas fundadores (en el coro y frente a la sillería, junto a los sepulcros de doña Berenguela, esposa de Alfonso IX y madre de Fernando III, además de las infantas Berenguela, hija de Fernando III, y Blanca, hija de Alfonso III de Portugal), reyes e infantes (en la nave norte, también denominada de Santa Catalina, donde destacan los sepulcros de Fernando de la Cerda y los infantes Sancho, Fernando, Enrique I y las infantas Sancha, Leonor y Mafalda, todos ellos vástagos de Alfonso VIII o Fernando, hijo de Sancho VI de Navarra y primo de Alfonso VIII), e infantas señoras del monasterio (en la nave sur conocida como nave de San Juan, con los sepulcros de Constanza, hija de Alfonso VIII, Constanza, hija de Alfonso IX, Leonor, hija de Fernando IV, María, hija de Jaime II o María de Aragón, hija de Fernando el Católico), aspirando todos ellos a beneficiarse de un aval tan seguro como el emitido por los rezos monacales.

Texto: Carlos Álvarez Marcos Fotografías: Jaime Nuño



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