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| Ruinas
del monasterio./ J.
Nuño |
Álbum
de las ruinas del
monasterio de San
Juan |
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Ruinas
de San Juan de Montealegre (León)
Nada más descender el
puerto del Manzanal, punto geográfico
que marca la frontera entre
León y la comarca del
Bierzo, encontramos la pequeña
localidad de Montealegre. A
unos cuatro kilómetros
del pueblo y siguiendo un camino
en parte asfaltado hallaremos
las ruinas del monasterio de
San Juan. Conocemos la existencia
de este cenobio desde el año
946 cuando era conocido como
San Pedro de los Montes. En
el año 1204 el monasterio
pasó a depender de la
Orden Militar de los Hospitalarios
de San Juan de Jerusalén,
cambiando su advocación
por la de San Juan de Montealegre.
Parece ser que en el siglo XVI
se producen reformas en la iglesia
de San Juan. El monasterio es
abandonado en el siglo XIX por
los Hospitalarios pasando a
ser en 1873 una parroquia dependiente
del obispado de Astorga. A pesar
de ser declarado Bien de Interés
Cultural en 1993, el monasterio
ha seguido sufriendo un importante
deterioro que le ha llevado
a un estado actual de ruina
casi total. Afortunadamente
se conservan algunas piezas
escultóricas que fueron
trasladadas en el año
1954 a Astorga, y que en la
actualidad pueden verse en el
Museo de los Caminos de la capital
maragata.
La parte de la iglesia mejor
conservada es la cabecera conformada
por tres ábsides semicirculares,
levantados en perfecta sillería
en la que todavía se
observan muchas marcas de cantero
y las huellas del hacha, instrumento
característico de los
constructores románicos.
Los ábsides laterales
se cubrían con bóvedas
de cuarto de esfera conservadas
en parte, realizadas en sillarejo
mientras que el ábside
central llevaba una bóveda
de cinco paños que ha
desaparecido en su totalidad.
En uno de los ábsides,
concretamente en el más
septentrional, se conservan
restos de pintura mural, en
las que sobre un fondo blanco
se desarrollan motivos geométricos
en tonos negros y ocres.
En cuanto al cuerpo de la iglesia,
es la parte que más ha
sufrido el paso del tiempo y
en el que grado de deterioro
se puede ver en mayor medida.
No se conserva prácticamente
nada de esta parte del edificio,
si exceptuamos la espadaña
situada en el hastial occidental
y que fue fruto de una reforma
del siglo XVI. En origen sería
un edificio compuesto por tres
naves y transepto no marcado
en planta. Estas naves estaban
construidas con mampostería
de pizarra reforzada en las
esquinas con sillares. La cubrición
de las naves hasta su ruina
se realizaba con armadura simple
de madera. En el muro meridional
y según Gómez
Moreno, existía una portada
que seguía modelos románicos.
Las estructuras arquitectónicas
que todavía se conservan
en el edificio, nos remiten
a un románico tardío,
de principios del siglo XIII.
Es muy probable que la construcción
de la iglesia se iniciase cuando
los Hospitalarios reciben la
propiedad de estas tierras.
Texto: Carlos Álvarez
Marcos Fotografías: Jaime
Nuño/José Manuel
Rodríguez Montañés
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