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| Redecilla
del Camino. Palacio,
junto al Camino de
Santiago |
Álbum
de fotos de Redecilla
del Camino
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REDECILLA
DEL CAMINO
Redecilla del Camino, en la
Rioja burgalesa, extremo de
provincia y Comunidad, es el
primer pueblo castellano sobre
el “Camino francés”
a Santiago de Compostela, a
sólo unos 10 km. de Santo
Domingo de la Calzada y a 12
km. al este de Belorado.
La antigua Redecilla de Francos,
tomó el calificativo
actual ya en el siglo XIII,
según consta en un documento
de 1331 de la seo calceatense.
En lo eclesiástico el
lugar dependió del obispado
de Calahorra, y fue cabeza de
tenencia junto con Ibrillos.
En 1196, en una donación
a Santa María de Calahorra
se la denomina Rediziella de
Francos, en clara alusión
a la procedencia geográfica
de parte de sus pobladores.
Su trazado urbano responde
al recurrente esquema de las
villas camineras, estrecho y
alargado, delimitado por dos
desaparecidas puertas, la Cimera
y la Bajera; en torno a la vía
principal o Calle Mayor se disponen
los principales edificios, incluido
un hospital de peregrinos cuya
existencia consta a mediados
del siglo XVI y la propia iglesia
parroquial.
La pila bautismal de
la iglesia de Nuestra Señora
de la Calle
Por encima del innegable valor
artístico de su moderna
iglesia parroquial, obra de
los siglos XVII y XVIII, y de
sus soberbios retablos barrocos,
la localidad es bien conocida
para los amantes del arte porque
a los pies del templo se custodia
uno de los más famosos
ejemplares de pila bautismal
románica del románico
europeo, bien conservado además.
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| Redecilla
del Camino. Pila bautismal
románica |
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Su copa es semiesférica,
con 110 cm. de diámetro,
alzada sobre un tenante cilíndrico
fasciculado por ocho semicolumnillas,
sobre basamento circular hoy
semiembutido, siendo su altura
total de 106 cm.
La calidad decorativa de la
pieza justifica sin duda su
amplia fama. La orna una cenefa
de mimbres entrelazados junto
a la embocadura, y bajo ella
espléndidas arquitecturas
figuradas con cuatro pisos de
arquillos y óculos separados
por finas cenefas de zigzag,
entrelazo cordado y banda de
perlas. Los ocho marcados lóbulos
que resaltan de la semiesfera
paren simular torres, entre
las cuales se disponen otras
más bajas, a modo de
balconeras rematadas con frontones
decorados con incisiones y coronados
por bolas.
Las arquitecturas figuradas
son relativamente frecuentes
en la decoración de pilas
bautismales, aunque reducidas
a la simplicidad de una arquería
en la mayoría de los
casos, como en Cojóbar
o Villamiel de Muñó.
También la alusión
a la Jerusalén Celeste
suele recurrir a similares marcos
arquitectónicos como
en el monumental apostolado
que corona la portada palentina
de Carrión de los Condes,
que el peregrino hallará
a varias jornadas de Redecilla.
Destaca en esta pila burgalesa
tanto la calidad de su ejecución
como la profusión ornamental,
que recubre totalmente la pieza
desmaterializando el soporte
y creando la ilusión
de una auténtica ciudad
palaciega. En este caso, pese
al aniconismo, es claro el contenido
simbólico de tal decoración,
remedo de la Jerusalén
Celeste a cuyo primer escalón
accede el fiel por el sacramento
del bautismo.
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© Fundación Santa
María la Real-Centro
de Estudios del Románico
Texto: José Manuel Rodríguez
Montañés –
Fotos: Jaime Nuño González
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