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La interminable lista de Paulo Coelho

Acacio da Paz, hospitalero del nuevo albergue de Brasil en Vega de Valcárce, a la puerta del de Calzadilla.

Cerca de tres mil brasileños hacen el Camino cada año, un país que ya está representado en la ruta con la apertura del albergue Nosa Senhora Aparecida, en Vega de Valcárce

Texto de Javier Pérez Andrés. Fotografía de Argi.

El escritor brasileño Paulo Coelho se ha convertido en un icono más del Camino de Santiago. Su libro El peregrino de Compostela (Diario de un mago) ha ejercido, sobre miles de compatriotas suyos, un influjo extraordinario que se traduce en miles de peregrinos que llegan a la península cada año, alentados por el apasionante relato de Coelho y su enigmático acompañante, Petrus. Es el guía espiritual que le conduce por innumerables pruebas, sorteando peligros y tentaciones engarzadas en una novela de aventuras que es una parábola sobre la búsqueda del camino en la vida. La obra está inspirada en el viaje realizado por el propio Coelho en el año 1986.

Desde 2000, una media de dos a tres mil brasileños hacen el Camino cada año. No es de extrañar el impacto de este escritor, si tenemos en cuenta que, desde que escribiera su primer libro, El Peregrino a Compostela, en 1987, es uno de los autores más leídos del mundo con más de 43 millones de libros vendidos. Muchos hospitaleros brasileños no ocultan su veneración por el escritor. Como Acacio da Paz, economista de Río de Janeiro vinculado al Camino desde hace seis años. Junto a su pareja, la también peregrina y hospitalera italiana Orietta Pendrin, se harán cargo ahora del primer albergue de Brasil en la ruta jacobea, en Vega de Valcárce, en León. Un albergue que se inaugurará en la primera semana de enero de 2005 y se llamará Nosa Senhora Aparecida. Tendrá 40 plazas y permanecerá abierto todo el año. La biblioteca del albergue, ubicado en el antiguo refugio de Sarracín, llevará el nombre de Paulo Coelho.

Otros hospitaleros brasileños, muy integrados entre las gentes del Camino de Castilla y León, son Sandro Baiano, informático de Salvador de Bahía que trabajó como voluntario en Hospital de Órbigo. María Nemem, en Burgos, es otra de las hospitaleras más queridas en el mundillo caminero. Ambos, entre otros muchos, permanecen en el Camino regional durante largas temporadas. Brasil se une a otras representaciones internacionales promovidas por peregrinos y asociaciones jacobeas. Los italianos, en Puente Fitero; los alemanes, en La Faba; los ingleses, en Rabanal del Camino; la presencia francesa, en Atapuerca; los suizos, en Ponferrada; holandeses y portugueses, entre otros.

Caminho do Sol
El Caminho do Sol es el sendero jacobeo en Brasil. Para algunos es el Camino preparatorio antes de venir a España. Tiene 247 kilómetros, entre Sao Paulo y Aguas de San Pedro. El albergue de peregrinos se inauguró en enero. Se llama Arasolis y es atendido por peregrinos voluntarios. Santiago es el patrón de esta localidad y la talla del Apóstol -colocada en un lugar destacado del Caminho- la llevó Jesús Jato, el hospitalero de Villafranca del Bierzo, amigo, admirador y uno más de la interminable lista de Paulo Coelho.

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