Muy pocos, pero de todo el mundo
La
nieve y el frío ha reducido
el flujo de peregrinos que cruzan
la región para dirigirse
a Santiago de Compostela, pero
el sello internacional de la
ruta sigue latente
Texto
de Javier Pérez Andrés.
Fotografía de Argi.
reinta centímetros
de nieve en la cumbre del Monte
Irago, entre Rabanal del Camino
y El Acebo. El 50% de los albergues
de toda la ruta jacobea de Castilla
y León están cerrados.
El frío es una constante
desde Belorado a Astorga. Pero
el Camino sigue latente y los
pocos peregrinos que lo transitan
encuentran los alojamientos
necesarios en un radio de 25
kilómetros. Son los peregrinos
duros, los más curtidos.
Por lo general, muchos de ellos
son extranjeros. Ni siquiera
en el mes de diciembre pierde
el Camino de las Estrellas su
sello internacional. Los testimonios
de esta semana, recogidos a
pie de senda jacobea, demuestran
esta impresionante peculiaridad
del Camino.
Francia, a la cabeza
Es sorprendente el número
de asociaciones de amigos del
Camino de Santiago que se han
creado en todo el mundo en los
últimos años.
Empezando por España,
donde la proliferación
de colectivos han ido naciendo
al mismo tiempo que se redescubrían
nuevas arterias jacobeas que
cruzan la Península Ibérica
desde los cuatro puntos cardinales.
Fuera de aquí, Francia
es la nación más
santiaguista. Más de
80 asociaciones aglutinan a
un buen número de entusiastas
galos por el Camino. Desde París,
Burdeos, Besançon, Toulouse,
Poitiers, Dijon y Grenoble,
entre otras muchas ciudades,
cuentan con asociaciones y colectivos
organizados que facilitan información,
credenciales y ánimos
a los futuros peregrinos que
se deciden a emprender la ruta
que lleva, precisamente, el
nombre de su país: el
Camino francés. Alemania
es otra gran entusiasta del
Camino, con más de una
veintena de sólidas asociaciones
cuyos miembros se toman muy
en serio esta ruta. Las de München,
Aachen, Stuttgart y Berlín
son las más conocidas.
Inglaterra e Italia son dos
países muy jacobeos y
proliferan las «societés
des amis» y «confraternity»,
como la de St. James de Dublín
y Londres. Las «associazioni»
italianas en Perugia, Milán
y Roma mantienen una buena actividad
todo el año. En Holanda,
Bélgica, Suiza y Noruega
(menos numerosos) también
existen este tipo de colectivos.
De EEUU a Brasil
Portugal acercó a Brasil
al «Caminho» y Brasil
lo hizo al resto del mundo hispanoamericano.
De ahí que, en Brasil,
haya media docena de asociaciones:
en Río de Janeiro y Sâo
Paulo, fundamentalmente. Canadá
y Sudáfrica se unen al
mensaje jacobeo y en Québec
y Ciudad del Cabo los que quieran
saber algo del Camino, al margen
de Internet, pueden preguntar
a sus paisanos. Los norteamericanos
se acercan al Camino a través
de asociaciones inglesas, aunque
recientemente se ha constituido
la Asociación de Amigos
del Camino de Santiago en Estados
Unidos. La oficina de turismo
de España en Nueva York
también ofrece información.
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