Andrés,
peregrino zaragozano
Su hijo Miguel, de
21 años, le
pidió que hiciera
el Camino con él.
Andrés, médico
de Zaragoza, no se
lo pensó dos
veces. Después
del francés,
ahora recorre en bicicleta
la Vía de la
Plata. «Hago
el Camino y, al mismo
tiempo, hago familia...
que no está
nada mal».
Ana,
hospitalera Fuenterroble
Ana trabaja en urgencias
en un hospital del
País Vasco.
Estos
días está
de hospitalera en
el albergue de Fuenterroble.
Para ella el Camino
tiene un componente
humano, «siempre
encuentro unos días
para volver al Camino
y devolver lo que
me dio a mí».
Ángeles,
Casa Adriano
La venta centenaria
que regentaba su padre
hoy es paso obligado
de los peregrinos
que entran por Puerto
de Béjar a
Salamanca. «Es
una pena que no haya
albergue. Al menos,
en Casa Adriano les
sellamos la credencial
y, si quieren, pueden
comer aquí».
Dolores,
vecina Puerto de Béjar
Desde su casa ve pasar
todos los días
personas con mochilas
al hombro que se dirigen
al puente de la Malena
por la calzada romana.
«En los últimos
cinco años
ha crecido muchísimo
el número de
peregrinos que pasan
por delante de nuestra
puerta».