España también
es de oro en baloncesto.
El Mundial de Japón
se acracteriza por
el espíritu
de unión
que caracteriza
a la selección
de Pepu Hernández.
Nadie es mejor que
nadie. Son un equipo
y juegan al BA-LON-CES-TO.
El Barcelona
vencía
en la final
de la Copa
de Europa
al Arsenal
(2-1) después
de tener que
remontar un
tardío
gol de los
ingleses en
la primera
parte. Pero
primero Eto'o
y luego Belleti
obraron el
milagro.
Fernando Alonso
lleva a Renault
a lo más
alto. La escudería
vuelve a hacer doblete
y el asturiano anuncia
su marcha a McLaren,
uno de los equipos
m´sa potentes
en los boxes.
Nadal se hace grande
al vencer de nuevo
en París.
Su leyenda empieza
a nacer, ya que
supera a Roger Federer
en la final depsués
de encajar un 1-6
en la primera manga.
Pero el manacorí
se recupera del
golpe y gana en
cuatro sets.
Óscar Pereiro
terminó segundo
en un Tour que ganó
Landis. Pero un
análisi efectuado
durante la carrera
desveló que
el ganador se había
dopado. Y el título
y el maillot fueron
a parar a los hombros
del español.
La selección
de balonmano de
Juan Carlos Pastor
no aguantó
el ritmo físico
impuesto por Francia
el en Europeo. Eso
sí, la plata
se celebró
y mucho en España.
Italia nunca se
rinde. Con esta
consigna y con el
espíritu
combativo de los
azzurros, el Mundial
acabó en
Italia. Aunque la
final pasará
a la historia por
el cabezazo de Zidane
a Materazzi.