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DEL 28 DE ABRIL AL 7 DE MAYO DE 2006

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30/04/06

El filósofo y escritor José Antonio Marina. / ANDREU DALMAU-EFE

| CÉSAR ANTONIO MOLINA|
ESCRITOR Y DIRECTOR DEL INSTITUTO CERVANTES

«La escritura es la auténtica columna vertebral de mí mismo»

El autor de 'Fuga del amor' fue el escritor del día en la Feria, participó en la reunión de las ciudades de la lengua y firmó ejemplares de sus obras

ANGÉLICA TANARRO/VALLADOLID

Dirige la institución encargada de la misión de expandir el español en el mundo: el Instituto Cervantes. Los viajes forman parte de su tarea, un apartado de su rutina. Pero César Antonio de Molina, que lleva años en tareas de gestión cultural -anteriormente dirigió el Círculo de Bellas Artes- y que a ella llegó desde el ejercicio del periodismo cultural, no permite que nada le separe de lo que considera su verdadero ser: la escritura. Podría extrañar que un trabajo a priori tan absorbente le permita cumplir con la poesía, la novela o el ejercicio de la literatura diarística, pero se lo permite, a base de disciplina. Ayer fue el autor del día en la Feria.

-El año pasado publicó 'En el mar de ánforas', su último poemario; 'Fuga del amor', un libro a caballo entre la novela, el relato corto y las memorias y 'En honor de Hermes', un conjunto de ensayos de poesía comparada. ¿Cómo lo consigue?

-Son libros que en parte estaban escritos desde hacía tiempo. Yo que soy periodista sé lo que es un trabajo que llena todo el tiempo del mundo y sin embargo aprendí a compatibilizarlo con la gestión cultural. Pero por encima de todo está la escritura. Ser escritor es la columna vertebral de mí mismo y eso se ejerce a base de un esfuerzo cotidiano. El tiempo hay que buscarlo, igual que busco el tiempo para afeitarme que es el peor acto contra mí mismo que perpetro todos los días. No se puede delegar lo que uno es realmente. Para ello hay que economizar el tiempo como se hace con el dinero. El hombre contemporáneo dilapida ese tiempo en estupideces, de las que probablemente no sea consciente. Yo logro sacar tres o cuatro horas diarias, si no estoy de viaje, para leer y escribir. Si viajo, no escribo pero tengo una biblioteca de campaña y tomo notas. Pero no me considero un héroe. Salvando todas las distancias, Jorge Manrique era soldado y escribía después de la batalla. Garcilaso de la Vega, también. Yo afortunadamente no he tenido que ir a ninguna guerra.

-Su poesía avanza hacia el despojamiento, lo cual suele ser una constante en los creadoras tras una larga trayectoria. Cuando Rothko se despojó del color, pintó en negro. ¿Su poesía acabará en el silencio?

-El negro es el túnel al que llegamos todos y en el que solo oímos el silencio y aún así seguimos oyendo murmullos y percibiendo sensaciones. Uno se va despojando porque ya no necesita tantas cosas para expresarse. He avanzado por un camino que probablemente conduce al mismo enigma del principio y soy como el espeleólogo que avanza por una cueva y no sabe lo que le espera al final. El poeta solo puede iluminar esa cueva, pero no responder. Quizá la filosofía pueda dar respuestas. Yo solo he intentado ser fiel a mí mismo y creo que no me he traicionado.

-Ahora que tanto se habla del fin de la novela como género, usted ya lleva un tiempo situado en la frontera de los géneros clásicos, como lo demuestra en 'Fuga del amor'. ¿Realmente la novela ha llegado a su límite?

-Vivimos una época muy radical. Los nuevos sistemas de comunicación están revolucionando el mundo, pero no nos damos cuenta porque estamos dentro del fenómeno. Se esta dando un auténtico cambio de civilización. ¿Cómo no van a evolucionar los géneros? La novela no existía en Roma o en Grecia. Y ahora el cine o el periodismo tienen que influir en la literatura aunque quizá sin que seamos muy conscientes, como no lo era Picasso de que estaba siendo cubista. Pero la mezcla de géneros viene de lejos. Ya la encontramos en 'El Quijote'.

El minuto de Cultura

-Como periodista y director que fue de varios suplementos culturales, ¿como ve el tratamiento de la cultura en los medios?

-En el periodismo escrito está bastante bien tratada, diría que mejor incluso que en el resto de los países europeos. Pero donde veo un déficit terrorífico es en el periodismo audiovisual. Es difícil encontrar un minuto de Cultura en los telediarios mientras que los deportes tienen al menos 20. En las televisiones públicas el panorama es algo mejor pero tampoco mucho. La cultura no puede ser una excepción en un informativo, cuando se da un premio Cervantes. Tiene que ser algo diario, como la lectura. No se puede leer en vacaciones. Tiene que ser un ejercicio diario. El panorama es catastrófico.

-El español tiene en Estados Unidos uno de sus mayores retos y al mismo tiempo uno de sus mayores potenciales. ¿Cuáles son los planes del Instituto Cervantes a corto plazo en ese país?

-En Estados Unidos lo hablan ya 42 millones de personas, dentro de nada nos superarán. Hemos calculado que en el 2050 habrá cien millones de hispanohablantes. Ya es la segunda lengua y lo será de forma evidente. Nuestros planes son extender nuestra presencia allí en los próximos años abriendo las sedes de Boston, Houston, Washington, San Francisco y Los Ángeles.

 

 

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