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30/04/06
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| El filósofo y escritor
José Antonio Marina. / ANDREU DALMAU-EFE |
| CÉSAR ANTONIO MOLINA|
ESCRITOR Y DIRECTOR DEL INSTITUTO CERVANTES
«La escritura es la auténtica columna
vertebral de mí mismo»
El autor de 'Fuga del amor' fue el
escritor del día en la Feria, participó
en la reunión de las ciudades de la lengua y
firmó ejemplares de sus obras
ANGÉLICA TANARRO/VALLADOLID
Dirige la institución encargada de la misión
de expandir el español en el mundo: el Instituto
Cervantes. Los viajes forman parte de su tarea, un apartado
de su rutina. Pero César Antonio de Molina, que
lleva años en tareas de gestión cultural
-anteriormente dirigió el Círculo de Bellas
Artes- y que a ella llegó desde el ejercicio
del periodismo cultural, no permite que nada le separe
de lo que considera su verdadero ser: la escritura.
Podría extrañar que un trabajo a priori
tan absorbente le permita cumplir con la poesía,
la novela o el ejercicio de la literatura diarística,
pero se lo permite, a base de disciplina. Ayer fue el
autor del día en la Feria.
-El año pasado publicó 'En el
mar de ánforas', su último poemario; 'Fuga
del amor', un libro a caballo entre la novela, el relato
corto y las memorias y 'En honor de Hermes', un conjunto
de ensayos de poesía comparada. ¿Cómo
lo consigue?
-Son libros que en parte estaban escritos desde hacía
tiempo. Yo que soy periodista sé lo que es un
trabajo que llena todo el tiempo del mundo y sin embargo
aprendí a compatibilizarlo con la gestión
cultural. Pero por encima de todo está la escritura.
Ser escritor es la columna vertebral de mí mismo
y eso se ejerce a base de un esfuerzo cotidiano. El
tiempo hay que buscarlo, igual que busco el tiempo para
afeitarme que es el peor acto contra mí mismo
que perpetro todos los días. No se puede delegar
lo que uno es realmente. Para ello hay que economizar
el tiempo como se hace con el dinero. El hombre contemporáneo
dilapida ese tiempo en estupideces, de las que probablemente
no sea consciente. Yo logro sacar tres o cuatro horas
diarias, si no estoy de viaje, para leer y escribir.
Si viajo, no escribo pero tengo una biblioteca de campaña
y tomo notas. Pero no me considero un héroe.
Salvando todas las distancias, Jorge Manrique era soldado
y escribía después de la batalla. Garcilaso
de la Vega, también. Yo afortunadamente no he
tenido que ir a ninguna guerra.
-Su poesía avanza hacia el despojamiento,
lo cual suele ser una constante en los creadoras tras
una larga trayectoria. Cuando Rothko se despojó
del color, pintó en negro. ¿Su poesía
acabará en el silencio?
-El negro es el túnel al que llegamos todos
y en el que solo oímos el silencio y aún
así seguimos oyendo murmullos y percibiendo sensaciones.
Uno se va despojando porque ya no necesita tantas cosas
para expresarse. He avanzado por un camino que probablemente
conduce al mismo enigma del principio y soy como el
espeleólogo que avanza por una cueva y no sabe
lo que le espera al final. El poeta solo puede iluminar
esa cueva, pero no responder. Quizá la filosofía
pueda dar respuestas. Yo solo he intentado ser fiel
a mí mismo y creo que no me he traicionado.
-Ahora que tanto se habla del fin de la novela
como género, usted ya lleva un tiempo situado
en la frontera de los géneros clásicos,
como lo demuestra en 'Fuga del amor'. ¿Realmente
la novela ha llegado a su límite?
-Vivimos una época muy radical. Los nuevos sistemas
de comunicación están revolucionando el
mundo, pero no nos damos cuenta porque estamos dentro
del fenómeno. Se esta dando un auténtico
cambio de civilización. ¿Cómo no
van a evolucionar los géneros? La novela no existía
en Roma o en Grecia. Y ahora el cine o el periodismo
tienen que influir en la literatura aunque quizá
sin que seamos muy conscientes, como no lo era Picasso
de que estaba siendo cubista. Pero la mezcla de géneros
viene de lejos. Ya la encontramos en 'El Quijote'.
El minuto de Cultura
-Como periodista y director que fue de varios
suplementos culturales, ¿como ve el tratamiento
de la cultura en los medios?
-En el periodismo escrito está bastante bien
tratada, diría que mejor incluso que en el resto
de los países europeos. Pero donde veo un déficit
terrorífico es en el periodismo audiovisual.
Es difícil encontrar un minuto de Cultura en
los telediarios mientras que los deportes tienen al
menos 20. En las televisiones públicas el panorama
es algo mejor pero tampoco mucho. La cultura no puede
ser una excepción en un informativo, cuando se
da un premio Cervantes. Tiene que ser algo diario, como
la lectura. No se puede leer en vacaciones. Tiene que
ser un ejercicio diario. El panorama es catastrófico.
-El español tiene en Estados Unidos
uno de sus mayores retos y al mismo tiempo uno de sus
mayores potenciales. ¿Cuáles son los planes
del Instituto Cervantes a corto plazo en ese país?
-En Estados Unidos lo hablan ya 42 millones de personas,
dentro de nada nos superarán. Hemos calculado
que en el 2050 habrá cien millones de hispanohablantes.
Ya es la segunda lengua y lo será de forma evidente.
Nuestros planes son extender nuestra presencia allí
en los próximos años abriendo las sedes
de Boston, Houston, Washington, San Francisco y Los
Ángeles.
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