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La
Feria arrancará sin las empresas más
importantes de maquinaria agrícola
Los empresarios
alegan que el certamen es largo y costoso y
el esfuerzo humano y económico no se
ve rentabilizado
Varias firmas reclamaron a la dirección
facilidades y condiciones más ventajosas
para compensar los gastos
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| Expositores de empresas
de riego en la zona de maquinaria agrícola
de la Feria Internacional de Muestras de
Valladolid. / Ramón gómez |
NIEVES CABALLERO/ VALLADOLID
La septuagésima Feria Internacional de
Muestras de Valladolid arrancará el próximo
lunes sin la presencia de las empresas más
representativas de la maquinaría agrícola
de la ciudad y de la provincia –y, en
consecuencia, de las marcas nacionales y extranjeras
que distribuyen– después de tratar
de negociar con la dirección de la Institución
Ferial de Castilla y León «facilidades»
y «condiciones más ventajosas».
Los empresarios alegan que la duración
y los costes son excesivos y que no se ven compensados
los esfuerzos humanos y económicos que
dedican al certamen.
Las empresas vallisoletanas Sanz Maquinaria
Agrícola, Urbón, Hijos de Albano
García, Agripel, Horpiso, Alfersan, Agrícola
Antón y la palentina Comercial Ovlac
se reunieron antes de verano con los responsables
de la Institución Ferial de Castilla
y León para trasladarles sus «inquietudes»,
sin llegar a un acuerdo con los mismos.
Estas firmas, que en la mayoría de los
casos estarán ausentes de la Feria Internacional
de Muestras por primera vez después de
décadas, consideran que el montaje de
la maquinaria es «dificultoso» y
no se ponen facilidades para evitar las aglomeraciones
y que el precio del metro cuadrado es excesivo
para los servicios que reciben. Otro problema,
dicen, es la dificultad a la hora de encontrar
plazas de aparcamiento, que se ven obligados
a pagar sin descuentos, y la falta de entradas
gratuitas para regalar a sus clientes, como
ocurre en las ferias monográficas de
Zaragoza y de de Salamanca.
Estos expositores han detectado en los últimos
años «una considerable disminución
de agricultores entre los visitantes»,
un descenso que atribuyen entre otras causas
a la coincidencia con la Feria de Salamanca.
Un certamen que, según su opinión,
atrae a mayor número de firmas por ser
monográfica y por dar facilidades a los
expositores, como ayudas para el alquiler del
terreno, aparcamientos asegurados y más
baratos o invitaciones gratuitas.
Monográfica
Aunque reconocen la importancia de esta feria
y desean estar presentes el próximo año,
si llegan a un acuerdo con sus gestores, los
empresarios reivindican un certamen monográfico
bianual, que dure «como mucho» cuatro
o cinco días, dadas la multitud de ferias
que existen en la actualidad y la imposibilidad
de presentar novedades todos los años.
«Cada empresa representa más o
menos a cien firmas comerciales, lo que significa
que alrededor de un centenar de marcas punteras
estarán ausentes este año»,
explica Felipe Urbón, que se queja de
«que no han querido ni entrar a negociar».
Por ejemplo, Urbón se reservaba todos
los años entre 800 y 1.000 metros cuadrados
de superficie de exposición y destinaba
unos dieciocho mil euros a los gastos de la
Feria.
Jorge Calvo, del fabricante palentino de arados
y cultivadores Comercial Ovlac, apunta al esfuerzo
que realizan todos los años para acudir
a este certamen «en la época de
más trabajo».
Desde las vallisoletana Hijos de Albano García,
de máquinas para la patata, Rosa María
García dibuja un panorama «desastroso»
para una feria que exige muchos recursos personales
y económicos. «Está cayendo
en picado porque no se moderniza y cada vez
pesan más los expositores institucionales»,
critica.
José María de la Horra, de Horpiso
–que fabrica y distribuye también
otras marcas de abonadoras y arrastradoras en
Peñafiel–, espera que el próximo
año «podamos negociar» con
los responsables de la Feria.
«No atendieron ninguna de nuestras reivindicaciones»,
señala Francisco Sanz, de Maquinaria
Agrícola Sanz, antes de mostrarse convencido
de que el 6 de septiembre estarían todos
en la Feria de Muestras con una concesión
mínima. Sanz, que está al frente
de una de las empresas más veteranas
en este certamen, cifra «entre el 60 o
el 70% la caída de las empresas de maquinaria
agrícola». Además vaticina
«un monográfico del riego»,
tras recordar que la pista de todoterreno de
Nissan ocupa 2.000 metros cuadrados de una zona
habitualmente plagada de máquinas.
Opiniones que comparten José María
Gil, de Agripel –venta de palas cargadoras
y cubas para purines–; el gerente de Alfersan,
Fernando Serrano, que distribuye cosechadoras
para horticultura y pulverizadoras para tratamientos;
y Julián Antón, de Antón
Maquinaria Agrícola.
Los visitantes de la Feria Internacional de
Muestras también echarán de menos
marcas líderes mundiales en la fabricación
de tractores, cosechadoras, empacadoras o vendimiadoras,
como la americana John Deere, la italiana New
Holland –distribuida por Talleres Argaza
de Tordehumos– o la alemana Class. Aunque
en el caso de John Deere las razones han sido
de «carácter interno», el
delegado en Castilla y León, Félix
Gómez, suscribe que «los costes
humanos y y la duración de esta Feria
son excesivos». Tampoco estarán
presentes marcas como Same o Deutz-Fahr, que
distribuye, al igual que Class, la empresa de
Zaratán Hermanos Gutiérrez.
Aunque las reivindicaciones de las empresas
de maquinaria agrícola no son nuevas,
sí se trata de la primera vez que importantes
firmas comerciales y de fabricantes se ponen
de acuerdo para no acudir a la muestra. Y lo
hacen precisamente en la época fuerte
de ventas para el sector, ya que se aproximan
las recolecciones, entre ellas de patata y uva.
Además, la zona destinada al sector presentará
este año otra fisonomía debido
a una mayor presencia de empresas dedicadas
al riego, que no han logrado ponerse de acuerdo
para faltar en esta edición y para las
que, en realidad, la campaña comercial
se paraliza en estas fechas con la llegada de
las lluvias.
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