-¿A qué le sabe el apéndice que ha arrancado al quinto toro?-Sabe a gloria, sobre todo después de los dos oponentes que he tenido. El primer toro era imposible, un manso que ni sabía embestir. Y el segundo por lo menos ha tenido chispa de salida y se ha movido más.
-Su segunda faena muy completa, ¿verdad?
-Pues sí, con un toro que había que echarle el caballo encima, prácticamente en las tablas. Y la gente ha sabido valorar y premiar el mérito de meterse en sus terrenos y querencias.
-¿Qué recuerdos se lleva?
-Primero del cariño que tiene la gente conmigo cada vez que vengo. Y segundo, esa calidad de aficionados de entender el toreo siempre con la medida de lo que tienes delante.