Las
primeras rondas
Las 189 casetas de la Feria de Día
abrieron ayer sus barras a las 21.00 horas y congregaron
a miles de vallisoletanos que se acercaron a reponer
fuerzas
J. Asua
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| Un camarero sirve unas cañas
en la plaza del Coca. |
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ran las 20,45 horas y la actividad en las barras se
volvía frenética. Llenado de cámaras,
encendido de la planchas y últimas instrucciones
a un montón de camareros extra que se tendrán
que enfrentar durante los próximos nueve días
a miles de clientes.
La Feria de Día abrió ayer con puntualidad
británica para atender a los hambrientos y sedientos
vallisoletanos que habían asistido al pregón
o que simplemente habían salido a dar una vuelta
para disfrutar de la agradable temperatura –el
verano de León de la Riva, le llaman algunos–
con la que comenzaba la semana festiva.
La plaza del Coca, una de las zonas con mayor presencia
de chiringuitos, era a esa hora un hervidero. Mientras
que en Don Claudio comenzaban a asar las tradicionales
sartas de sardinas que ofrece este establecimiento,
la Unión Musical El Pendón afinaba sus
instrumentos para amenizar las primeras rondas de una
de las actividades que más ambiente da a las
ferias vallisoletanas. La posibilidad de disfrutar de
un pincho y un vino al aire libre es, sin duda, una
de las estrellas de la fiestas. Alitas de pato en pepitoria
en El Pozo, ración de churrasco en la caseta
de Gemingüey o unos garbanzos con callos en el
Suizo II eran algunas de las propuestas que los primeros
clientes no tardaron en aceptar.
Mientras, en San Benito Luis Miguel Fernández,
encargado del Vel Ay, ofrecía sus tostas de Cabrales
o un plato de fabada para afrontar la larga noche. «Aquí
estamos preparados para todo pero no cabe duda de que
vamos a darnos una buena paliza estos días»,
auguraba. Eso seguro.
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