AUNQUE su familia es vallisoletana, Antonio María Mateo nació en Barcelona en 1942. Dirige el equipo médico de la plaza de toros de Valladolid desde hace 16 años, pero entró en el coso en el año 1969 de la mano del doctor Palencia. Su última intervención, la de El Juli, el pasado viernes, cuando fue corneado y, tras matar a su enemigo, conducido por las asistencias hasta la enfermería, donde entró en acción el doctor Mateo y su equipo.-¿Cuánto tiempo cree que va apartar a El Juli de los ruedos la herida?
-Yo calculo que entre diez o doce días, porque hoy -por ayer- salía del hospital andando, pero muy dolorido. Creo que si sale a torear, va a forzar la herida y le puede pasar como a El Cid, que ha salido antes de tiempo y se le ha vuelto a reproducir la lesión. Aunque no sé, porque en la enfermería no hacía más que preguntar si había matado al toro. El Juli es un torero de raza.
-¿Le gustaban los toros o llega después la afición?
-Llega luego la afición. No tengo reparos en reconocerlo. Entra cuando vas conociendo el mundo del torero, sus gustos y aficiones, el cariño con el que responden después. Cuando empecé había terminado una especialidad, Cirugía Vascular, que por aquellas fechas no existía en España. Además, acababan de registrarse dos muertes en los ruedos por cornadas vasculares
-¿Recuerda cuáles?
-Una fue la de José Mata y la otra no recuerdo. El doctor Palencia me dijo que quería tener cubiertas las espaldas por si hubiera en Valladolid un incidente de ese tipo. Curiosamente, el primer o segundo año de estar yo en la plaza Julio Robles sufrió la famosa cogida en la vena ilíaca, muy parecida, según dicen, a la de Paquirri. Pero en este caso había en la plaza un cirujano vascular y la cogida de Robles la resolvimos en la enfermería del coso.
-¿Ha sido la cogida más importante en la que ha intervenido?
-La más importante fue la de David Luguillano, hace cinco o seis años (en la feria de 1996). Aunque la de Robles fue más llamativa.
-¿Los toreros tienen una sangre especial?
-Tienen una pasta especial en cuanto a la forma de sobrellevar sus heridas. Piensan siempre que ha sido un lapsus que entra en nómina y su único objetivo es saber cuándo pueden volver a torear. Cuando la cornada tiene una mayor entidad, hay que cumplir unos plazos y a veces supone acabar con la temporada.
-¿Las instalaciones de la enfermería son las adecuadas?
-Hay unos requisitos mínimos, que vienen regulados por ley desde que la Junta tiene las competencias. Aunque Valladolid es una plaza de segunda, la enfermería se considera como una plaza de primera. No es exigible que haya un hematólogo y sangre, pero nosotros creemos que es necesario.
-Sus toreros preferidos.
-He sido un gran admirador de Joselito en sus tiempos, creo que ha sido un torero estupendo. Ahora, me gusta El Cid me parece un torero novedoso.