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| Francisco Corzo, Gabriel
Villamil, José Manuel Navia, Henar Sastre y Paco
Heras. / irene san josé |
19/05/06
Legua a legua
José Manuel Navia recorre el
camino cervantino del Quijote en las V Jornadas de Fotoperiodismo’
Fidela Mañoso /Valladolid
Legua a legua, el escritor Miguel de Cervantes debió
de recorrer los caminos de La Mancha por los que después
hizo transitar a su personaje de ficción más
universal, don Quijote. Al menos, así lo entienden
los expertos cervantinos. Por eso, hace año y medio,
el fotógrafo José Manuel Navia quiso perderse
por esa tierra sin confines cámara en ristre, y ayer
trasladó su experiencia a los asistentes a las V Jornadas
de Fotoperiodismo que organiza EL NORTE DE CASTILLA.
Ya lo había advertido el reportero gráfico de
EL NORTE Gabriel Villamil a la hora de las presentaciones,
que había que aprovechar la conferencia «porque
nos encontramos ante un fotógrafo excepcional, que
ha viajado por todo el mundo»
Y excepcional fue la exposición que Navia realizó
en la Sala Municipal de Las Francesa, donde hasta el próximo
domingo el público podrá rememorar los principales
acontecimientos del pasado año a través de sus
imágenes, algunos de cuyos autores se hallaban también
en Las Francesas, Ramón Gómez y Henar Sastre,
al igual que Francisco Corzo, coordinador del área
de Márquetin. La mujer de Navia, Carmen Martín
de la Concha, aprovechó la presencia del fotógrafo
y documentalista para visitar a su familia paterna, parte
de la cual se encontraba ayer en la sala, entre ellos su tíos
Laura Martín de la Concha e Ignacio Bustamante, y sus
primos Israel y Lana. Pero tampoco faltaron otros aficionados,
como Pilar Costales, Maisa Calleja y María Zabala Gutiérrez.
Tampoco faltaron Javier Prieto, colaborador de El NORTE y
también gran viajero, ni los fotógrafos Francisco
Heras, Luis Laforga, Miguel Vergara y José Alonso,
así como el joven Manuel Lozano, que estudiará
en Barcelona imagen.
Según él mismo confiesa, Navia busca el punto
de encuentro entre la palabra y la imagen, convencido de que
la obra cumbre de Cervantes es un libro de viajes, una encrucijada
de caminos. El fotógrafo persigue los pasos del escritor
–gracias a los repertorios de caminos del siglo XVI–
y recorre ventas y molinos, se adentra en los mundos del cereal,
el pan, sin olvidarse de las personas, para reivindicar que
se conserve «el auténtico patrimonio cervantino»,
hoy prácticamente en ruinas, «como si fueran
fósiles vivientes».
Esther Rodríguez Barroso y Alfonso Rodríguez
Ramos disfrutaron también de un recorrido con imágenes
y palabras por La Mancha cervantina, que reportaron hace un
siglo Antonio Azorín y Rubén Darío.
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