
Ramón Gómez, Henar Sastre y
Gabriel Villamil
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LUGAR
Y HORARIO
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Lugar: Sala
de exposiciones de Caja Duero, en la
plaza de Zorrilla, 1.
Horario: De martes a domingos de 12.00 a
14.00 horas y de 18.30 a 21.30 horas
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Las fotografías
del 2006
Cada cierto tiempo nos sorprendemos ojeando fotografías
del pasado, algo que forma parte de un imprescindible
ritual justificado prioritariamente por la necesidad
que tenemos del recuerdo para mantenernos vivos. Comprendemos,
vivimos y recordamos tan solo los momentos mágicos
que nos muestran las fotografías. Esos momentos
ya son historia e, incluoso, muchas veces se recuerdan
más las fotografías que la propia realidad:
las fotografías son memorables porque fijan
un instante que, de otra forma, se perdería
en el maremágnum de infinitos momentos vividos.
Por ello regresamos, de forma obsesiva, a fotografías
a las que el timepo no puede ni quiere borrar. Hacemos
y creamos vida rehabilitando el recuerdo con dichas
fotografías. Desde ese punto de vista, la fotografía
se hermana de forma directa con la poesía: ambas
se nutren de la memoria y congelan emociones, conVertiéndose
en expresión estereofónica de los sentimientos.
Pero la fotografía son muchas más cosas.
Sobre todo cuando se asocia al periodismo moderno.
Ya ha pasado la época en que la fotografía
constituía un aderezo anecdótico y seudo-artístico
del periodismo, en que era una simple complemento de
la noticia. A estas alturas, todos sabemos que una
fotografía tiene la poderosa virtud de llegar
allí donde no llegan las palabras. Los periódicos
lo saben y, por eso, se nutren de fotógrafos
obsesionados con atrapar la realidad, buscar la herencia
de los dioses y fijar en papel las huellas espectrales
de la última noticia. Fotógrafos que
cada mañana asoman el periscopio de sus objetivos
a la noticia y atrapan la vida. Profesionales que añoran
el grito de la buena fotografía y que construyen
caleidoscopios a la verdad. Poetas y obreros de la
cámara fotográfica que, consumidos por
el periodismo de primera línea de batalla, llevan
la noticia hasta los periódicos transfigurada
en estamapas neogóticas. Lo hacen con sus modernísimas
cámaras convertidas ya en armas depredadoreas
de incalculabre poder (los políticos saben mejor
que nadie que resulta mucho más poderoso el
clic de una fotografía que el parpadeo de un
tigre9. Es bien conocido que la verdad se desnuda irremediablemente
ante el disparo de la cámara fotográfica.
La alquimia deja paso a la informática y Gutenberg
a la poesía visual de nuestros nuevos héroes.
Hoy en día, bombardeados constantemenete por
imágenes, resulta descabellado imaginar un mundo
de periódicos sin fotografías. En "El
Norte de Castilla" hace tiempo que son conscientes
de ello y lo celebran anualmente con una selección
de los mejores trabajos. Cada día desayunamos
con un buen puñado de ellos: fotografías
que semejan vicrieras de una catedral gótica
y que pertenecen no solo a nuestra particular historia
sino a la Historia con mayúscualas. Parte del
encanto de abrir un periódico reside en la institiva
liturgia de descubrir las imágenes de cada día.
Una selección impagable de ellas adornan las
siguiente páginas.
Vicente Álvarez |