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ÁLBUM
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| Bebe./ G. Villamil |
S.
Quintana
La
noche fue de ellos. Calamaro y Rot, Rot y Calamaro.
Los ex integrantes de Los Rodríguez se metieron
al público en el bolsillo, incluso antes de salir
al escenario. «¿Quiénes son los
siguientes?», se oía reiteradamente preguntar
entre el público. «¿Ya le toca a
Calamaro?», preguntaba desde las ocho de la tarde
una de las jóvenes apoyada sobre la valla de
la primera fila. Eran las doce menos cuarto cuando,
por fin, se dejaban escuchar los ex Rodríguez.
Comenzaron la velada musical con ‘Canal 69’.
Después fueron intercalando sus temas más
conocidos, ‘El marinero y el capitán’
o ‘Dulce condena’, entre otros, con canciones
que les han hecho triunfar en solitario. Así
Andrés Calamaro optó, en primer lugar,
por ‘El salmón’ y Ariel Rot, por
su parte, con ‘Y ahora piden tu cabeza’.
‘Sin documentos’ fue el primer intento de
despedirse de un público que les obligó
a volver a salir a escena. Era la una de la mañana
y ‘Hace calor’ cerró una actuación
irrepetible.
El público ya estaba completamente entregado
cuando Calamaro, con chaleco negro, y Rot, con americana
blanca, pisaban el escenario. Eva Amaral y Juan Aguirre,
los anteriores en actuar, habían dejado el listo
muy alto. ‘Días de verano’, ‘El
universo sobre mí’ y ‘Marta, Sebas,
Guille y los demás’ habían llevado
al público casi hasta la locura. En el césped
del Zorrilla apenas cabía un alfiler y nadie
pudo impedir que sus pies se levantaran del suelo con
cada nota. Un delirio.
Pero la noche fue muy larga y dio para mucho más.
Empezó con un calor insoportable. Aunque las
puertas del estadio José Zorrilla de Valladolid
se abrieron a las cuatro de la tarde, pocos fueron los
osados que atravesaron sus quicios hasta casi las siete,
hora en la que estaba previsto diera comienzo el festival
‘Valladolid Latino’. Poca sombra para tanta
gente, aunque de eso no se puede culpar a nadie, ni
a Cristóbal Colón, único responsable
del macroconcierto que anoche unió hasta altas
horas de la madrugada en la ciudad el ‘pop rock’
de Lena Burke, Julieta Venegas, Bebe, Amaral, Andrés
Calamaro, Ariel Rot, Santiago y Luis Auserón,
Coti e Ivete Sangalo.
En busca de sombra
Los pocos miles que acudieron puntuales a la cita se
agolpaban en la única tribuna ‘acariciada’
por la sombra. Solo los más ‘entregados’
se acercaron a las primeras filas junto al escenario,
minutos antes de que diera comienzo la primera actuación.
Eran las siete y cuarto. De repente, se hizo el silencio.
Una voz femenina invadió el estadio. Nadie sobre
el escenario. A los pocos segundos, Lena Burke, tal
y como estaba previsto en el cartel, apareció
presentando su tema ‘Yo te amo’, primer
single de su disco ‘Lena’. Acompañada
únicamente del piano, la cantante cubana presentó
cinco de los temas de su primer, y hasta el momento,
único trabajo. ‘Qué sería
de mí’, ‘Que me condenen cien años’,
‘Que te perdone Dios’ y ‘Ororeia’
fue el resto del repertorio elegido por la ahijada musical
de Alejandro Sanz. Gustó mucho y, aunque apenas
nadie conocía sus canciones, no faltaron los
aplausos para esta artista que confesó: «Estoy
temblando porque es la primera vez que toco para un
auditorio tan grande».
A las ocho menos cuarto en punto, como un reloj suizo,
hacía su aparición sobre el escenario
la mexicana Julieta Venegas; al igual que Lena, la artista
escogió un pantalón pirata para presentarse
ante el público congregado en el Zorrilla, que
cada minuto que pasaba iba llenando más y más
el campo de fútbol del equipo vallisoletano.
La sombra avanzaba y ya casi cubría todo el estadio.
Lo que animó a los allí presentes a irse
sentando en todas las gradas e ‘invadir’
la zona del césped.
Julieta Venegas comenzó con sus canciones más
conocidas. ‘Mala memoria’, ‘Todo lo
que yo he vivido’ y ‘A callarse’,
entre otros, tema con el que la mexicana cambió
el acordeón por la guitarra. Pasadas las ocho
de la tarde, Venegas recordó a sus ‘fans’
que en un par de días saldrá a la venta
su nuevo trabajo, ‘Limón y sal’,
y los que ya estaban en el Zorrilla una hora después
del inicio del concierto, pudieron disfrutar de un adelanto
exclusivo. ‘Canciones de amor’ fue el título
elegido por la cantante para la ocasión. ‘A
simple vista no se ve’, ‘Dime sí’,
‘Es aquí donde quiero estar’ y ‘Tendría
suficiente’ completaron su repertorio. La mexicana,
como no podía ser de otra manera, se despidió
de su público con el tema ‘Me voy’.
«Pero yo vuelvo» – prometió–
«Nos vemos muy pronto». «Eso esperamos»,
respondieron a coro los de las primeras filas.
Bebe y los Auserón
Y después llegó Bebe, reivindicando que
era su turno, con su tema ‘Ahora me toca a mí’.
Empezó su actuación con ‘Sin palabras’
y a media voz, por lo que solo los que se encontraban
más cerca de ella pudieron oír su dulce
voz. Poco a poco el ambiente se fue calentando hasta
casi abrasar llegada la medianoche. Cada vez iba llegando
más y más gente. Las gradas por momentos
se iban quedando vacías y el público se
animó a bajar al césped para saltar y
bailar al ritmo de las canciones de sus ídolos.
Según iba oscureciendo –cuando Amaral salió
al escenario ya era noche cerrada– y se iban acercando
los grandes nombres de la noche, Calamaro y compañía,
el estadio se fue convirtiendo en un hervidero.
Bebe fue elevando su voz y ya acompañada por
las palmas del público fue desgranando poco a
poco su ‘Pafuera telarañas’. El público
quería más y ella lo fue dando todo. Piropos
a diestro y siniestro; para su música y para
su físico. Tras ellos, Santiago y Luis Auserón
e Ivete Sangalo. La noche todavía dio mucho más.
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