|
|
|
|
|
|
|
 
OPINIÓN
  Cristina Vidal Fernández, concejala de Urbanismo y Vivienda del Ayuntamiento de Valladolid
  José Javier Izquierdo Roncero, portavoz del Grupo Municipal Socialista del Ayuntamiento de Valladolid
  Alfonso Sánchez de Castro, protavoz de IU en el Ayuntamiento de Valladolid
  Alberto Balmori, abogado urbanista
 
 
| Opinión | alfonso sánchez de castro – Portavoz del Grupo Municipal de IU en el Ayuntamiento de Valladolid
Obras de construcción de la Ronda Sur. / Alfonso E. Caño
.
Por un crecimiento inteligente de la ciudad
.

«En los últimos años, el desarrollo urbanístico se ha realizado mucho más por la parte de la ciudad más rica, zona Sur y Oeste»

«No es racional aprobar planes para un futuro inmediato»

«Lo inteligente sería una buena planificación urbanística»

...................................

 

 

Pasarela que cruza el Pisuerga y une Parquesol con el centro de la ciudad. / A. E. Caño

AL alcalde se le ha quedado pequeño Valladolid e impulsa, como una saeta, la ampliación de la ciudad más allá de las Rondas, tanto la Interior como la prevista ronda Exterior.
No tiene, además, empachos por defender una cosa y hacer la contraria: A la vez que trabaja por multiplicar la extensión de la ciudad, presenta el borrador del Plan Estratégico de Valladolid hacia el 2016 cuyas perspectivas se basan en «un desarrollo urbanístico que debería realizarse desde una perspectiva de crecimiento inteligente, orientado hacia un modelo de ciudad equilibrado, en el que prime la racionalidad, la compactibilidad... Este modelo de ciudad contribuye a un desarrollo social y cultural más rico, y tiene menos necesidad de movilidad y de consumo de recursos energéticos».
Está claro que el papel lo soporta todo. Se puede escribir, negro sobre blanco, de equilibrio pero en los últimos años el desarrollo urbanístico se ha realizado mucho más por la parte de la ciudad más rica, zona Sur y Oeste, promoviendo grandes infraestructuras dotacionales y económicas en esos barrios y olvidándose, prácticamente por completo del nordeste del municipio.
Escriben sobre racionalidad y compactibilidad en la continua construcción de la ciudad. Va a ser que el alcalde no lo leyó, alguno de su equipo se ha marcado un gol en propia puerta. Pero dirá, como los niños malcriados, «el balón es mío y yo pongo las normas o no jugamos». Es lo bueno de ser, a la par, jugador, árbitro y dueño del balón. Puede decir hoy una cosa y mañana otra, porque no pasa nada. El vecindario no castiga a quien le ignora e insulta todos los días. ¡Qué pena! No es racional aprobar planes
urbanísticos para un futuro inmediato dando posibilidades de construir viviendas para 164.000 nuevos vecinos, ni es inteligente buscar la compactibilidad consumiendo todo el suelo disponible, aprobando el desarrollo de todas las áreas homogéneas. Y digo todas porque aunque el PP ha aprobado de momento cuatro, el concejal de Infraestructuras ya nos ha ‘amenazado’ con aprobar todas las demás. ¡Lamentable!

30.000 viviendas más
La compactibilidad la defiende aprobando planes parciales como los de las Riberas, Valdechivillas, Prado Palacio Berrocal o Páramo de San Isidro. 1.126 hectáreas, o lo que es lo mismo, cuatro barrios como Parquesol. 30.000 viviendas más para los próximos años. Y eso cuando el Plan General tiene previstos terrenos para construir 25.000 nuevas viviendas, de las cuales 13.000 podrían ser de forma inmediata. Para comprobar esto, sólo hace falta leerse las páginas 70 y 71del informe que anualmente edita el Ayuntamiento sobre la vigencia del PGOU del 2004 con datos actualizados a 31 de diciembre del 2006.
Siendo esto así: ¿Qué necesidad hay de planificar más allá de las Rondas? Sólo se me ocurre que el alcalde no está velando por los intereses generales de la ciudad sino, más bien, por los intereses concretos de sus amigos, promotores y constructores.
Dado que los datos demográficos indican que no vamos a tener aumento de habitantes, ya que el último padrón pone de manifiesto que la población de Valladolid descendió más de 3.000 personas continuando la tendencia de años anteriores, lo inteligente y racional sería de verdad una buena planificación urbanística. Aprobando planes para sacar al mercado las 16.000 viviendas vacías que existen en la ciudad, rehabilitando y revitalizando los barrios existentes, para que no sufran envejecimiento ni sus edificios ni la de sus habitantes, construyendo edificios nuevos solamente cuando sea necesario y siempre continuando la ciudad construida. Como digo, esto sí sería inteligente, racional y ayudaría a formar una ciudad compacta.
Esta ciudad inteligente tendría menos problemas de movilidad, ya que se podrían mejorar las condiciones para hacer más efectivo el transporte colectivo. Necesita menos consumo energético. Se pueden utilizar mucho más las dotaciones existentes, al contrario que lo propuesto por el alcalde, que necesitaría en todos los planes parciales, nuevos colegios, centros de salud, polideportivos, centros cívicos, y todo lo necesariamente vital: agua, luz, limpieza, jardines, semáforos, etc.
Lo inteligente, lo racional y lo equilibrado es que los barrios existentes no se vacíen, que no se cierren colegios por falta de alumnos, que no se tenga que coger el vehículo privado para todo, que nuestros mayores no tengan que irse a residencias de la provincia, que las dotaciones importantes se repartan de forma equilibrada por toda la ciudad, que usemos mucho más el transporte público porque consigamos que sea más rápido, con más frecuencia y más cómodo.
Y aunque el alcalde nos hable de lo beneficioso que es construir un Palacio de Justicia o de Congresos realizado por arquitectos internacionalmente reconocidos a 8 Kilómetros del centro de la ciudad y que con ello le puedan aplaudir mucha gente, esto no es lo adecuado ni lo inteligente.
Aunque el alcalde nos diga que hay que poner más dotaciones en Villa del Prado como el Valladolid Arena, por ser lo que necesita un club deportivo, esto no es equilibrar la ciudad.
Aunque el alcalde construya muchos aparcamientos en el centro de la ciudad porque dice que eliminan coches dando vueltas por el centro, la realidad es que son focos de atracción de vehículos, como los 8.000 que a diario transitarán por la Plaza de Portugalete –según el PIMUVA– contaminando más, entorpeciendo al transporte colectivo, favoreciendo al que utiliza su vehículo privado y no primando a los que de forma colectiva utilizan el autobús. Así no reducimos la contaminación atmosférica que padecemos y sufrimos ni ayudamos a frenar el cambio climático.

Apuesta crítica
Aunque el alcalde elimine parte de nuestra cultura patrimonial destruyendo restos arqueológicos en Portugalete o la Antigua, eso no significa que no tengamos historia pasada y que nos veamos obligados a denunciar que se deba mantener y no destruir. Dice que son bóvedas de la Esgueva, en definitiva unas piedras que no hacen nada más que estorbar. Estoy seguro que si este gobernante fuera el alcalde de Segovia, dejaría solo un arco del Acueducto y el resto lo mandaría derribar, porque en definitiva, también son piedras y están más que vistas.
Lo dicho, la dejación de funciones en materia de planificación es una seña de identidad de esta derecha trasnochada. Nuestra obligación es contrarrestarla con una apuesta crítica que permita a la sociedad vallisoletana salir de su letargo. Tenemos que resistir los empujones, las andanadas, los insultos, las bravatas. Necesitamos fortalecernos como ciudadanos y pensar con detenimiento lo que el alcalde nos propone. En la mayoría de las ocasiones tiene trampa y se realiza con conocimiento de causa. No dejemos de ver y mirar con otros ojos.