ENOTURISMO
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Entrevistas
  Alejandro García Sanz | Diputado de cultura y turismo de la diputación de Valladolid |
  Mercedes Cantalapiedra | Concejala de Cultura, Comercio y Turismo del ayuntamiento de Valladolid |
  Carolina Toribio de Benito | Gerente de la Oficina de Enoturismo de Valladolid
Reportajes
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Artículos de Opinión
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introducción
 


La historia, la cultura y el paisaje que conforman los viñedos se unen para atraer a los turistas. / El Norte

  El enoturismo como transmisor de cultura

La difusión y actual auge de la cultura del vino se basa en la tradición y en sus propiedades saludables

Las visitas a las bodegas de la provincia contribuyen a fomentar el conocimiento y el disfrute de este producto


CADA vez es más la gente que se acerca hasta las bodegas de Valladolid ávida de nuevas experiencias o deseosa de entrar en el atrayente mundo del vino. Es un hecho constatado el fomento de la amistad, la elocuencia, desinhibición y apertura hacia los demás que el vino proporciona siempre que se beba moderadamente. Desde siempre, tratos comerciales, celebraciones y eventos diversos han contado con la presencia de un buen vino.
En la difusión actual de la cultura de este producto también han colaborado estudios científicos que avalan el vino –sobre todo el tinto– como saludable cuando es consumido con moderación. Ya no es extraño que los médicos de cabecera aconsejen una o dos copas de vino tinto en las comidas diarias, sobre todo por sus demostradas propiedades cardiosaludables.
Las visitas enoturísticas a bodegas contribuyen de manera clara a la transmisión de esta cultura. Para valorarlas no es necesario tener un conocimiento previo o profundo sobre vinos, sino que bastan unos pequeños consejos para poner en práctica antes, durante y después de la visita.

Antes de la visita
No todas las bodegas pueden ser visitadas, por eso es necesario asegurarse previamente de que la que queremos ver recibe turistas normalmente. En este sentido, la Oficina de Enoturismo de Valladolid puede proporcionar información de gran utilidad y todas las rutas que promociona pueden recorrerse sin problemas.
Preguntar horarios, el número de personas que cada bodega acepta, el tipo de visita que se realiza –si además de la bodega se pueden ver los viñedos u otras instalaciones–, la duración del recorrido, el precio por persona o grupo y si se realizan degustaciones o catas es fundamental. Toda información puede ser de gran utilidad a la hora de programar el viaje. También es importante reservar la visita con antelación.

En la bodega
Antes de comenzar la visita a la bodega, lo ideal es hablar con el guía y orientarle sobre el grado de conocimiento que uno tiene acerca de estas construcciones y del propio vino. De esta forma, podrá adaptar sus explicaciones a las necesidades e intereses del turista.
Seguir al pie de la letra las indicaciones del guía es necesario por cuanto las bodegas pueden ser algo peligrosas si están trabajando en ellas durante la visita, sin mencionar la posibilidad de entorpecer la labor que los trabajadores estén realizando.
Todas las bodegas poseen temperaturas bajas controladas para la crianza de los vinos. Por ello es también recomendable tener ropa de abrigo a mano, máxime si existe una parte antigua subterránea en la bodega. Allí las temperaturas pueden descender hasta los 6 u 8º C.
Normalmente, al final de las visitas se ofrecen degustaciones o catas de alguno de los vinos que elabora la bodega. Se trata de que el visitante mantenga en su mente aromas, sabores y sensaciones.