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LAS tierras que alimentan las viñas de
Ribera del Duero están situadas en la meseta
norte y en la confluencia de cuatro provincias
integradas en Castilla y León (en concreto,
Burgos –donde se encuentra el 85% del viñedo–,
Segovia, Soria y Valladolid). En las riberas del
río Duero se extienden estos cultivos a
lo largo de una franja vitícola de 115
kilómetros de longitud y atravesando más
de cien pueblos castellanos.
Las tierras llanas y pedregosas se alternan con
las escarpadas colinas, salpicadas de castillos,
pinares y bosques. La comarca de Ribera del Duero,
corazón de Castilla en sus siglos de esplendor,
conserva una gran riqueza artística y monumental,
con multitud de vestigios románicos, iglesias
góticas y monasterios tan impresionantes
como son los de Aleruega, La Aguilera, Peñaranda
y Santa María de Valbuena. Junto al arte
religioso destacan los castillos y fortalezas
entre los que ocupa un puesto especialmente destacado
el de Peñafiel.
Hoy, la Denominación de Origen cuenta con
un gran prestigio nacional e internacional y con
producción de calidad y cantidad. En la
campaña de 2003 se produjeron más
de 76 millones de kilos de uva, una campaña
que fue calificada como ‘Muy Buena’,
al igual que en 2005 y 2002, mientras que en 2004
y 2001 fueron ‘Excelentes’.
Variedades y bodegas
Lluvias moderadas, veranos secos e inviernos
largos, con gran oscilación térmica,
son las características de este clima mediterráneo,
que presenta más de 2.400 horas de sol
y cuyo carácter es la continentalidad,
convirtiéndose en el responsable de la
calidad de los caldos. En estas condiciones se
cultivan las variedades de uva autorizadas por
el Consejo Regulador, que son Tempranillo, Cabernet
Sauvignon, Merlot, Malbec, Garnacha tinta, y Albillo.
Entre los tipos de vino podemos encontrar los
Rosados y los Tintos, dentro de los cuales se
sitúan los Jóvenes, Crianzas, Reserva
y Gran Reserva.
Las poblaciones núcleo de la producción
vinícola en la ruta de Ribera del Duero
son Villabáñez, con bodegas Vizar
(983682690), seguida de Sardón de Duero
con la prestigiosa bodega Abadía Retuerta
(983680314), posteriormente a la cual el visitante
accede a Quintanilla de Onésimo, municipio
en el cual se aglutinan las bodegas Arzuaga Navarro
(983681146), con sus acogedores hotel y restaurante,
las bodegas Viña Mayor (983684061) y Villacreces
(983680437), y el hotel Fuente de la Aceña
(983680910), en cuyo restaurante pueden saborearse
los caldos de la tierra.
Tras pasar por la bodega Renacimiento, en Olivares
de Duero, incorporada bajo la dirección
del Centro de Interpretación Vitivinícola
Emina (983683315) de San Bernardo –que además
cuenta con casa rural propia–, el enoturista
se adentra en Valbuena de Duero y su popular bodega
Matarromera (983107100) y bodegas Lleiroso (983683300)
y las Destilerías del Duero (983683315).
También en San Bernardo se encuentra el
restaurante La Espadaña (983683180).
El delicioso vino de las bodegas Emilio Moro (983878400)
puede degustarlo el visitante a su paso por Pesquera
de Duero y, ya en Curiel de Duero, el disfrute
de los buenos caldos de la zona continúa
con las bodegas Comenge (983880363) y Legaris
(983878088).
La visita a las bodegas Zifar (983873147) y Valpincia
(983878400) de Peñafiel se complementa
con el restaurante La Harinera (983881616), situado
en el hotel Ribera del Duero de la misma localidad,
y el centro de spa y vinoterapia Lavida (983881559),
que también cuenta con el establecimiento
de restauración Guyot.
Así llegamos a las novedosas Cepa 21 Bodegas
(983484083), cuyos vinos pueden igualmente degustarse
en un restaurante propio. Por último, las
bodegas Briego (983892156) de Fompedraza completan
el recorrido de esta ruta de Ribera de Duero,
buque insignia de la provincia.
Ruta monumental
Las poblaciones que bordean el cauce del
río Duero a su paso por Valladolid son
de suelo rico y fértil para el cultivo
de regadío, pero también cuentan
con un gran patrimonio histórico, seña
de identidad junto a sus famosos vinos y cepas.
Sardón de Duero muestra el monasterio cisterciense
de Santa María de Retuerta, fundado en
el siglo XII. Quintanilla de Onésimo, situada
en la margen del río Duero, se comunica
con la población de Olivares a través
de un puente medieval de siete arcos y mantiene
la arquitectura tradicional de los municipios
del valle. Llega el visitante así a San
Bernardo donde encontramos otro imponente monasterio,
el de Santa María de Valbuena.
Y, por fin, Peñafiel, cuna de los vinos
de esta denominación. Su mejor representante
es su castillo del siglo XII, que en la actualidad
alberga el Museo Provincial del Vino, referencia
obligada para el turismo de interior. Peñafiel
posee una infraestructura hotelera en alza y una
gastronomía de gran interés. En
sus restaurantes se sirve el mejor lechazo asado
en hornos de leña, el queso Flor de Esgueva
y algunos de los mejores vinos de la Ribera del
Duero.

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