| UNA
pasión, el vino. Un valor, el de la tierra.
Así es como se define Artevino, un grupo
cuya historia está fundamentada en el arraigo
a la tierra. Este grupo con presencia en las principales
denominaciones de origen españolas, no
podía faltar en la Ribera y lo han hecho
a través de Villacreces.
Ya existe bibliografía documentada que
asegura que en el siglo XIII se plantaron las
primera cepas de esta espectacular finca, bajo
la influencia del Císter. Durante los siglos
XIV y XV fue utilizada por San Pedro de Villacreces,
de quien tomó su nombre.
Posteriormente fue convertida en un paradisíaco
monasterio que gozaba de este páramo para
la oración y el retiro. Ya en el siglo
XX, esta finca pasa a manos de una aristocrática
familia vallisoletana, que la convierte en zona
para recreo durante sus vacaciones y fines de
semana. En los años 70 comenzarán
a replantarse 50 hectáreas de viñedo,
aunque la finca cuenta con una extensión
de 115 hectáreas, que incluye un pinar
bicentenario y unas instalaciones de 6.500 metros
cuadrados.
En el año 2003 comienza el despegue de
la bodega y también es el momento en el
que el Grupo Artevino se hace con la Finca Villacreces
y decide remozarla, aplicar nuevas técnicas
vitivinícolas a un viñedo único
y sin comparación, colindante con la mítica
Vega Sicilia y delimitado por el río Duero.
Un paraje espectacular y una tierra excepcional
para el cultivo de la vid.
La altitud en la que se encuentran los viñedos
es de 700 metros sobre el nivel del mar, lo que
le hace contar con un clima continental y temperaturas
extremas.
La plantación ocupa una extensión
de 47 hectáreas, con un rendimiento de
4.000 kilogramos por hectárea. La producción
total de Finca Villacreces es de 12.000 cajas,
principalmente del vino que lleva su nombre y
otras 1.600, procedentes de una parcela muy concreta
y que sólo se elabora con las mejores añadas.
Grupo Artevino
El origen de Grupo de Artevino, del que
forma parte Finca Villacreces, se encuentra en
bodegas Izadi, una empresa familiar ubicada en
la Rioja Alavesa, y cuyos impulsores, la familia
Antón, siempre han estado relacionados
con la gastronomía y el mundo del vino.
En el año 1987 apostaron por hacer del
Rioja un vino de gran calidad, un vino de corte
moderno, pero basado en cepas viejas, en viñedos
cuya producción es de gran calidad, con
bajos rendimientos y un trato casi artesanal en
microparcelas de menos de una hectárea
de superficie en la Rioja Alavesa.
Su experiencia le llevó en el 2003 a expandir
su filosofía de trabajo a otras denominaciones.
Así, ese mismo año, la Finca Villacreces
es calificada, según palabras del mismísimo
Robert Parker, como la joya escondida de la Ribera
del Duero. En el año 2004, sacan al mercado
la primera añada de Vetus, un vino moderno,
revolucionario dentro de su zona, y procedente
de una finca muy concreta de 20 hectáreas.
Y por último, volviendo a sus orígenes
en el 2005, comienza a construir su nueva bodega
Orben, en Laguardia, un proyecto vanguardista
que ha servido para elaborar un vino exquisito,
procedente de una selección de viñas
viejas. |