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Bodegas Emilio Moro han demostrado durante años
que sus proyectos enológicos han sido apuestas
empresariales con una excelente aceptación
en el mercado y el nuevo proyecto Cepa 21 lo está
demostrando.
Bodegas Cepa 21 S. A., situada en el punto kilométrico
297 de la Carretera Nacional 122, en el municipio
de Castrillo de Duero, es el nuevo y ambicioso
proyecto liderado por la familia Moro, que posee
una de las bodegas más emblemáticas
de la Ribera del Duero: Bodegas Emilio Moro. Hace
siete años, José Moro diseñó
un proyecto más moderno, con la misma uva
Tempranillo, autóctona de la zona, que
todavía podía dar sorpresas al consumidor.
Cepa 21 persigue elaborar unos vinos de corte
moderno, y para ello quiere unir la construcción
de una bodega moderna, minimalista y funcional,
con la sabiduría acumulada durante generaciones.
Bodegas Cepa 21 tiene como uno de sus principales
propósitos el de resaltar una labor dirigida
a concienciar al gran público sobre el
consumo responsable del vino; y a la vez, liderar
o colaborar con proyectos solidarios.
Los hermanos José y Javier Moro han querido
reunir en este proyecto a algunos de sus mejores
amigos y hacerles partícipes de las sensaciones
tan apasionantes que conlleva pertenecer al mundo
del vino.
Amantes del vino
Amigos de la familia Moro han querido
convertirse en accionistas ya que aman el mundo
del vino y que confían en el saber hacer
de los Moro. Actores como Imanol Arias, futbolistas
como García Calvo, Ronaldo o Fernando Martín,
vicepresidente del Real Madrid, o del mundo de
la hostelería como Antolín Murías,
propietario del Txistu y del Asador Donostiarra,
y algunos más que bajo la batuta de los
Moro han puesto en la calle un vino moderno y
expresivo.
Es un vino innovador, de corte moderno, amable
y meloso en boca. Un vino, sin duda, muy fácil
de disfrutar pues en él predomina la fruta
sobre la madera, sin perder por ello persistencia
y personalidad.
Este nuevo vino, se dirige a un tipo de consumidor
entendido y abierto a descubrir nuevas características
organolépticas, así como a moverse
en el ámbito de lo sutil, en la elegancia
de un vino aterciopelado en boca y atrevido aromáticamente.
Tierras y Viñas
Bodegas Cepa 21 S. A. tiene como objetivo
producir uvas de la más alta calidad como
punto de partida para elaborar sus vinos. Este
objetivo conlleva una correcta elección
de las parcelas a plantar y una viticultura muy
trabajada.
De las hectáreas que posee Bodegas Cepa
21 S. A. en la actualidad, la mayoría se
encuentra en torno a la bodega.
La altitud de los viñedos oscila entre
los 780 y 850 metros y las cualidades imprescindibles
que determinan la elección del suelo se
pueden resumir en una correcta orientación,
niveles mínimos de caliza activa y suelos
poco vigorosos que proporcionen ciclos vegetativos
cortos.
Estas cualidades se apoyan en un exhaustivo seguimiento
de los suelos desde antes de realizar la plantación.
Entre otros elementos se analiza la materia orgánica,
nitrógeno, fósforo, potasio, caliza
activa, micro elementos, metales pesados, etc.
Conociendo el origen y la composición de
los terrenos, se pretende ser respetuosos con
el medio ambiente, con las vides y sobre todo
con el suelo.
La planta
El clon que se cultiva en todas las parcelas
propiedad de Bodegas Cepa 21 S. A., esta seleccionado
de viñedos centenarios de Pesquera de Duero.
En los meses de febrero y marzo se recogen los
sarmientos más apropiados y con las mejores
condiciones sanitarias, y se envían al
vivero para ser tratados, injertados y devueltos
como material certificado.
Se respeta al máximo el equilibrio entre
suelo y planta, no utilizando ningún tipo
de abono mineral en las plantaciones.
Para compensar las extracciones de cosecha y sarmientos
que se producen en el viñedo, se realiza
periódicamente abonados con estiércol
de oveja muy hecho, tras ser analizado en un laboratorio
especializado.
Con esto se pretende que la propia planta colonice
horizontes profundos para obtener el mayor potencial
vitícola de ese suelo y las vides puedan
resistir épocas de estrés por sequía
o elevadas temperaturas.
El control de las malas hierbas se realiza mediante
pases de cultivador con intercepa durante todo
el ciclo vegetativo, evitando así la utilización
de herbicidas químicos de síntesis
y posibles residuos de estos en los vinos.
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