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La ruta Urbana aúna
tradición mesonera y perspectivas futuristas
El recorrido se inicia
en el Museo de la Ciencia y culmina en pleno centro |
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Vista
de la Catedral de Valladolid.
| El
presente vinícola, fruto de una larga
tradición vallisoletana |
Casa
Mantilla |
La producción
vinícola no era exclusiva de los
religiosos en el s. XI, el consumo del
vino entre los laicos era una costumbre
muy arraigada, que en una época
en la que la gente no podía comprar
mucha carne porque era cara, el vino era
un aporte calórico muy importante
para la dieta.
Pasados los siglos existían otros
oficios relacionados con el vino y la
gastronomía, tales como el de botero,
encargado de elaborar las botas o pellejos
para almacenar el vino, o en los mesones,
figones y posadas, donde se procuraba
al viajero alojamiento, comida y bebida.
En torno a 1596, cuando Valladolid adquiere
el rango de ciudad, el comercio era su
principal actividad económica y
tanto esta actividad comercial como la
productiva regulaba a los distintos gremios.
Estos colectivos procuraban concentrar
los distintos oficios por barrios, y esta
costumbre se ha podido constatar en la
actualidad gracias al hecho de que algunas
calles de la ciudad mantienen el nombre
del gremio al que pertenecían.
Las calles Zapadores, Embajadores, Labradores,
o Curtidores son claros ejemplos de esta
singularidad.
En otros casos, la tradición de
oficio perdura en la actualidad, es el
ejemplo de distintas zonas de mesones
y tabernas.
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LA relación de Valladolid con la tradición
vinícola no sólo se da en las tierras
aledañas, sino también en la propia
capital. Por ello, la oportunidad de los viajeros
de disfrutar del patrimonio y los caldos de la
zona se funde en un tándem propio de la
ciudad.
Las dos rutas urbanas del vino se componen de
las paradas propias de mesones, tabernas y figones
o de puertas, monasterios y bodegas, en el caso
de la segunda ruta histórica.
En el primer recorrido se crea un disfrute de
los sentidos del gusto y el olfato con la degustación
del buen vino y el buen comer. La Puerta del Carmen
es la primera parada en la que se degustará
el vino de la zona de Olmedo.
La Plaza Santa Ana y la calle de San Lorenzo son
el resto de paradas. Después de disfrutar
de las opciones brindadas por estos mesones, está
la zona de restaurantes y tabernas de la calle
Comedias, la Plaza Martí y Monsó
y la calle Campana. La calle Correos y la Plaza
del Val han pervivido hasta nuestros días
con esta tradición mesonera y el final
de la ruta culmina con la calle Platerías
y la Plaza Mayor.
El Museo de la Ciencia y la Avenida de Salamanca
son las primeras paradas del segundo recorrido.
Éste se centra en la ruta histórica
vinculada con el vino.
Prosigue con el puente de Isabel la Católica
y el Monasterio de San Benito, continuando por
en el Puente Mayor y la Plaza de San Nicolás.
Todas estas paradas permitirán conocer
las puertas, monasterios y bodegas más
recónditas de Valladolid para los turistas.
Sin embargo, los participantes vallisoletanos
en la ruta conocerán perfectamente las
siguientes visitas como la Plaza de los Ciegos
y la Calle Imperial, San Pablo, San Martín
o Santa María de la Antigua.
La Plaza de la Universidad, el Palacio Santa Cruz
y la Plaza España conforman la parte final
del recorrido, con su última parada en
la calle Teresa Gil, antigua puerta de la muralla.
Llegar a Valladolid
Respecto a las comunicaciones a nivel
nacional y también por este mismo motivo,
Valladolid goza de la ventaja de tener un aeropuerto
comercial. Villanubla estaba destinado prioritariamente
al pasaje y transporte de personas físicas,
pero será sin duda reforzado próximamente
el transporte aéreo de mercancías.
En cuanto al servicio de ferrocarril, mientras
que otras ciudades están reduciendo sus
líneas de comunicación por el elevado
coste que conlleva su mantenimiento, para Valladolid
está prevista la puesta en marcha de un
tren de alta velocidad (AVE), que dará
lugar a una nueva línea para la comunicación
nacional e internacional más apropiada
para sus necesidades actuales, y que nos acercará
a Madrid en cincuenta y cinco minutos.
Respecto al servicio de transporte de personas
y de mercancías por carreteras, Valladolid,
por su situación geográfica, es
paso obligado para todos los vehículos
que, partiendo de Portugal, se trasladan hacia
el norte de Europa. La estación de autobuses
de Valladolid, a través de los servicios
de diferentes compañías, enlaza
diariamente con el resto de las provincias de
España. También se realizan trayectos
internacionales a diversos países de Europa,
como Francia, Suiza, o Gran Bretaña.
Más específicamente, existen servicios
de microbuses y empresas de servicios turísticos
en Valladolid que pueden ayudar a todos aquellos
visitantes que lo deseen a organizar sus viajes
alrededor de las rutas vinícolas de la
provincia, como Grandoure (983810800), Antur (983406455),
Destino Duero (947058067) o la Asociación
de Guías Oficiales de Valladolid (647481436).
Horarios comerciales
Los comercios de Valladolid abren sus
puertas a partir de las 9.00 o las 10.00 horas,
y cierran para comer a las 14.00 horas. Por la
tarde vuelven a abrir entre las 17.00 y las 17.30
horas y no cierran hasta las 20.00 o las 20.30
h. No obstante, hay que apuntar que los grandes
centros comerciales no cierran al mediodía.
Los sábados por la tarde abren algunos
comercios y todos los grandes almacenes, mientras
que los domingos cierran todos, excepto en algunas
fechas señaladas en que las tiendas tienen
permiso para abrir.
Tiempo libre
Los días laborables, los cines
ofrecen habitualmente cuatro sesiones entre las
16.00 y las 22.00 horas. En cambio, los fines
de semana algunas salas programan sesiones matinales
a partir de las 11.30 o las 12.00 h, y también
sesiones golfas, en las que las proyecciones suelen
empezar entre las 12.30 y la 1.00 de la madrugada.
Los teatros ofrecen una representación
diaria que suele ser entre las 21.00 y las 22.30
horas los días laborables y los domingos
entre las 18.00 y las 19.00 horas. No obstante,
algunos teatros ofrecen dos representaciones,
sobre todo los sábados, de modo que el
primer pase es hacia las 18.00 horas y el segundo
entre las 21.00 y las 22.00 h.
Los pubs y bares musicales abren, generalmente,
a partir de las 19.30 hasta las 3.30 horas de
la madrugada y los sábados hasta las 4.30,
y las discotecas abren a las 23.30 y cierran,
aproximadamente, a las 5.30.
En Valladolid, como en el resto del país,
se suele comer más tarde que en otros países
europeos. La primera comida del día, el
desayuno, se suele hacer entre las 9.00 y las
11.00 y, habitualmente, es más ligero que
en el resto de Europa: equivaldría a lo
que en los hoteles se llama un ‘continental’.
Al mediodía se come entre las 14.00 y las
15.00 horas y se cena entre las 21.00 y las 22.00
horas. No obstante, los horarios de los restaurantes
se adecuan también al ritmo de la vida
laboral, de modo que se puede comer a partir de
las 13.00 horas y hasta las 15.00 horas de la
tarde, mientras que la cena suele servirse a partir
de las 21.00 horas y hasta las 23.30 horas.
Fiestas
La gastronomía y las fiestas de
la provincia de Valladolid están íntimamente
ligadas al espacio geográfico y las circunstancias
económicas, a las estaciones del año,
y las conmemoraciones históricas y religiosas.
La forma castellana de entender la cocina, la
gran riqueza y, a la vez, la sencillez de las
expresiones culturales, mantienen vivas sus fiestas
multicolores, gastronómicas, religiosas
o paganas y reflejan el carácter abierto
y acogedor de sus gentes. Esta cocina, tradicional
e innovadora, también se ha apropiado de
todos los aromas y colores de las huertas y, cómo
no, de los vinos vallisoletanos.
Aunque cada vez hay más vallisoletanos
que prefieren salir por la noche durante los días
laborables, los viernes y los sábados son,
principalmente, los días de más
actividad nocturna. La noche se puede empezar
tapeando o de raciones en alguna de las zonas
de la ciudad o con una cena en un restaurante,
para pasar a llenar las discotecas o bares musicales.
El sábado por la tarde hay mucha actividad
en los comercios del centro de la ciudad, y la
enorme cantidad de bares y cafeterías de
la zona se convierte en un buen lugar para rehacerse
del trasiego de la jornada. El domingo por la
mañana es el día de pasear por la
ciudad, visitar alguna de las numerosas exposiciones
artísticas e ir de tapas, como en cualquier
otra gran ciudad española.

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