ENOTURISMO
EN VALLADOLID
  Anunciantes
  Actividades de Enoturismo de El Norte de Castilla >>
Entrevistas
  Alejandro García Sanz | Diputado de cultura y turismo de la diputación de Valladolid |
  Mercedes Cantalapiedra | Concejala de Cultura, Comercio y Turismo del ayuntamiento de Valladolid |
  Carolina Toribio de Benito | Gerente de la Oficina de Enoturismo de Valladolid
Reportajes
  El enoturismo como transmisor de cultura
  La Oficina de Enoturismo
  El Norte de Castilla apuesta por el enoturismo
  El paraíso vinícola de Valladolid repartido en rutas
  Ruta de Ribera del Duero
  Fomentar la cultura del vino
  Vinos que marcan la diferencia
  Una decidida apuesta por difundir la cultura del vino
  Vinos de corte moderno en una bodega minimalista y funcional
  Las otras cualidades del vino
  Conocer el vino de forma divertida y sugerente
  Ruta de Rueda
  Un laberinto entre barricas
  Ruta de Cigales
  Ruta de Toro
  La singularidad de un hotel exquisito
  Ruta Circular
  Rutas Urbanas
Artículos de Opinión
  Enoturismo un nuevo El Dorado para la región
  Valladovid', capital del Duero

 
 
RutaS urbanaS
 
Vista de la Plaza Mayor de Valladolid. / fotografías cedidas por la Oficina de Enoturismo
  Una ciudad de comunicaciones, buen vino y buen tapeo
 

La ruta Urbana aúna tradición mesonera y perspectivas futuristas

El recorrido se inicia en el Museo de la Ciencia y culmina en pleno centro

 

Vista de la Catedral de Valladolid.

El presente vinícola, fruto de una larga tradición vallisoletana
Casa Mantilla

La producción vinícola no era exclusiva de los religiosos en el s. XI, el consumo del vino entre los laicos era una costumbre muy arraigada, que en una época en la que la gente no podía comprar mucha carne porque era cara, el vino era un aporte calórico muy importante para la dieta.
Pasados los siglos existían otros oficios relacionados con el vino y la gastronomía, tales como el de botero, encargado de elaborar las botas o pellejos para almacenar el vino, o en los mesones, figones y posadas, donde se procuraba al viajero alojamiento, comida y bebida.
En torno a 1596, cuando Valladolid adquiere el rango de ciudad, el comercio era su principal actividad económica y tanto esta actividad comercial como la productiva regulaba a los distintos gremios.
Estos colectivos procuraban concentrar los distintos oficios por barrios, y esta costumbre se ha podido constatar en la actualidad gracias al hecho de que algunas calles de la ciudad mantienen el nombre del gremio al que pertenecían. Las calles Zapadores, Embajadores, Labradores, o Curtidores son claros ejemplos de esta singularidad.
En otros casos, la tradición de oficio perdura en la actualidad, es el ejemplo de distintas zonas de mesones y tabernas.


LA relación de Valladolid con la tradición vinícola no sólo se da en las tierras aledañas, sino también en la propia capital. Por ello, la oportunidad de los viajeros de disfrutar del patrimonio y los caldos de la zona se funde en un tándem propio de la ciudad.
Las dos rutas urbanas del vino se componen de las paradas propias de mesones, tabernas y figones o de puertas, monasterios y bodegas, en el caso de la segunda ruta histórica.
En el primer recorrido se crea un disfrute de los sentidos del gusto y el olfato con la degustación del buen vino y el buen comer. La Puerta del Carmen es la primera parada en la que se degustará el vino de la zona de Olmedo.
La Plaza Santa Ana y la calle de San Lorenzo son el resto de paradas. Después de disfrutar de las opciones brindadas por estos mesones, está la zona de restaurantes y tabernas de la calle Comedias, la Plaza Martí y Monsó y la calle Campana. La calle Correos y la Plaza del Val han pervivido hasta nuestros días con esta tradición mesonera y el final de la ruta culmina con la calle Platerías y la Plaza Mayor.
El Museo de la Ciencia y la Avenida de Salamanca son las primeras paradas del segundo recorrido. Éste se centra en la ruta histórica vinculada con el vino.
Prosigue con el puente de Isabel la Católica y el Monasterio de San Benito, continuando por en el Puente Mayor y la Plaza de San Nicolás. Todas estas paradas permitirán conocer las puertas, monasterios y bodegas más recónditas de Valladolid para los turistas.
Sin embargo, los participantes vallisoletanos en la ruta conocerán perfectamente las siguientes visitas como la Plaza de los Ciegos y la Calle Imperial, San Pablo, San Martín o Santa María de la Antigua.
La Plaza de la Universidad, el Palacio Santa Cruz y la Plaza España conforman la parte final del recorrido, con su última parada en la calle Teresa Gil, antigua puerta de la muralla.

Llegar a Valladolid
Respecto a las comunicaciones a nivel nacional y también por este mismo motivo, Valladolid goza de la ventaja de tener un aeropuerto comercial. Villanubla estaba destinado prioritariamente al pasaje y transporte de personas físicas, pero será sin duda reforzado próximamente el transporte aéreo de mercancías.
En cuanto al servicio de ferrocarril, mientras que otras ciudades están reduciendo sus líneas de comunicación por el elevado coste que conlleva su mantenimiento, para Valladolid está prevista la puesta en marcha de un tren de alta velocidad (AVE), que dará lugar a una nueva línea para la comunicación nacional e internacional más apropiada para sus necesidades actuales, y que nos acercará a Madrid en cincuenta y cinco minutos.
Respecto al servicio de transporte de personas y de mercancías por carreteras, Valladolid, por su situación geográfica, es paso obligado para todos los vehículos que, partiendo de Portugal, se trasladan hacia el norte de Europa. La estación de autobuses de Valladolid, a través de los servicios de diferentes compañías, enlaza diariamente con el resto de las provincias de España. También se realizan trayectos internacionales a diversos países de Europa, como Francia, Suiza, o Gran Bretaña.
Más específicamente, existen servicios de microbuses y empresas de servicios turísticos en Valladolid que pueden ayudar a todos aquellos visitantes que lo deseen a organizar sus viajes alrededor de las rutas vinícolas de la provincia, como Grandoure (983810800), Antur (983406455), Destino Duero (947058067) o la Asociación de Guías Oficiales de Valladolid (647481436).

Horarios comerciales
Los comercios de Valladolid abren sus puertas a partir de las 9.00 o las 10.00 horas, y cierran para comer a las 14.00 horas. Por la tarde vuelven a abrir entre las 17.00 y las 17.30 horas y no cierran hasta las 20.00 o las 20.30 h. No obstante, hay que apuntar que los grandes centros comerciales no cierran al mediodía. Los sábados por la tarde abren algunos comercios y todos los grandes almacenes, mientras que los domingos cierran todos, excepto en algunas fechas señaladas en que las tiendas tienen permiso para abrir.

Tiempo libre
Los días laborables, los cines ofrecen habitualmente cuatro sesiones entre las 16.00 y las 22.00 horas. En cambio, los fines de semana algunas salas programan sesiones matinales a partir de las 11.30 o las 12.00 h, y también sesiones golfas, en las que las proyecciones suelen empezar entre las 12.30 y la 1.00 de la madrugada.
Los teatros ofrecen una representación diaria que suele ser entre las 21.00 y las 22.30 horas los días laborables y los domingos entre las 18.00 y las 19.00 horas. No obstante, algunos teatros ofrecen dos representaciones, sobre todo los sábados, de modo que el primer pase es hacia las 18.00 horas y el segundo entre las 21.00 y las 22.00 h.
Los pubs y bares musicales abren, generalmente, a partir de las 19.30 hasta las 3.30 horas de la madrugada y los sábados hasta las 4.30, y las discotecas abren a las 23.30 y cierran, aproximadamente, a las 5.30.
En Valladolid, como en el resto del país, se suele comer más tarde que en otros países europeos. La primera comida del día, el desayuno, se suele hacer entre las 9.00 y las 11.00 y, habitualmente, es más ligero que en el resto de Europa: equivaldría a lo que en los hoteles se llama un ‘continental’.
Al mediodía se come entre las 14.00 y las 15.00 horas y se cena entre las 21.00 y las 22.00 horas. No obstante, los horarios de los restaurantes se adecuan también al ritmo de la vida laboral, de modo que se puede comer a partir de las 13.00 horas y hasta las 15.00 horas de la tarde, mientras que la cena suele servirse a partir de las 21.00 horas y hasta las 23.30 horas.

Fiestas
La gastronomía y las fiestas de la provincia de Valladolid están íntimamente ligadas al espacio geográfico y las circunstancias económicas, a las estaciones del año, y las conmemoraciones históricas y religiosas. La forma castellana de entender la cocina, la gran riqueza y, a la vez, la sencillez de las expresiones culturales, mantienen vivas sus fiestas multicolores, gastronómicas, religiosas o paganas y reflejan el carácter abierto y acogedor de sus gentes. Esta cocina, tradicional e innovadora, también se ha apropiado de todos los aromas y colores de las huertas y, cómo no, de los vinos vallisoletanos.
Aunque cada vez hay más vallisoletanos que prefieren salir por la noche durante los días laborables, los viernes y los sábados son, principalmente, los días de más actividad nocturna. La noche se puede empezar tapeando o de raciones en alguna de las zonas de la ciudad o con una cena en un restaurante, para pasar a llenar las discotecas o bares musicales.
El sábado por la tarde hay mucha actividad en los comercios del centro de la ciudad, y la enorme cantidad de bares y cafeterías de la zona se convierte en un buen lugar para rehacerse del trasiego de la jornada. El domingo por la mañana es el día de pasear por la ciudad, visitar alguna de las numerosas exposiciones artísticas e ir de tapas, como en cualquier otra gran ciudad española.