ENOTURISMO
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  Alejandro García Sanz | Diputado de cultura y turismo de la diputación de Valladolid |
  Mercedes Cantalapiedra | Concejala de Cultura, Comercio y Turismo del ayuntamiento de Valladolid |
  Carolina Toribio de Benito | Gerente de la Oficina de Enoturismo de Valladolid
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Artículos de Opinión
  Enoturismo un nuevo El Dorado para la región
  Valladovid', capital del Duero

 
 
Javier Pérez Andrés
Periodista
 
‘Valladovid’, capital del Duero
 

Viñedos en Ribera del Duero. / Alfonso E. Caño

 

«Valladolid ostenta un récord en denominaciones de origen»

«Puede presumir de encabezar el enoturismo en la región»


NO están las cosas como para andar cambiando los nombres de las ciudades, y menos el de la capital de una comunidad tan afamada por el fruto de sus viñas. Pero Valladolid bien podría pasar a denominarse 'Valladovid' y abandonar los guiños al olivo, una de las hipótesis que se barajan de la rica toponimia de la ciudad asentada a la orilla del Pisuerga.
Argumentos no faltarían para defender esta frivolidad lingüística, ya que casualmente la provincia de Valladolid ostenta un récord en denominaciones de origen: Ribera del Duero, Rueda, Cigales, Toro y Tierra de León, a la que habría que añadir un importante número de vinos etiquetados inscritos en la mención de Vinos de la Tierra de Castilla y León. Esto sería sólo un baile de nombres si no estuviese cimentado con un volumen de producción en vinos de calidad y un número de bodegas que representan al 38% de las 600 bodegas que elaboran vinos amparados por una denominación en la comunidad. Sin descartar que, precisamente en el ámbito provincial de las denominaciones de origen más veteranas y otras zonas de vino de gran relieve enológico, como la encuadrada en el denominado Duero medio, en el entorno de Tudela-Sardón de Duero, se encuentra una veintena de marcas prestigiosas, encabezadas por la centenaria y emblemática Vega Sicilia, que destacan de forma notoria en los ranking de los grandes vinos del mundo.
Esta privilegiada situación ha proporcionado la plataforma más extraordinaria para el desarrollo del fenómeno enoturístico, que consiste en poner en valor el espacio físico y el elemento cultural que se deriva de la vitivinicultura y que ha entrado en la oferta de ocio con inusitada fuerza en los últimos años. Por tanto, Valladolid, ya acostumbrada a liderar en la parcela cultural la escultura policromada, la profusión de novelistas y poetas o el protagonismo en la historia, entre otras, puede presumir de encabezar el enoturismo en la región, apuntalado con el espacio museístico ubicado en el Castillo de Peñafiel y media docena de bodegas cuyos esfuerzos económicos se han dirigido, además de a la elaboración de vinos de calidad, a dotar a sus instalaciones de la infraestructura necesaria para recibir de forma organizada las visitas de curiosos, turistas viajeros y profesionales.
El sector todavía no acaba de definirse por entero en este otro servicio paralelo a su planteamiento comercial de la venta de vinos. Y son pocos los ejemplos que hacen una apuesta seria, con apertura en fines de semana, con personal destinado a orientar a los visitantes y con unas instalaciones con encanto. Quien sí ha puesto toda la carne en el asador –ojalá se hiciera también en otros campos– han sido las instituciones más importantes del edificio social y económico de la provincia. Empezando por la Diputación, el Ayuntamiento capitalino y la Cámara de Comercio. Los consejos reguladores y sus bodegas tienen padrinos que para sí quisieran el hortelano o el que cultiva remolacha.