JUSTO ahora que
el auge del enoturismo es un hecho, es necesario
recordar la importante labor que la Diputación
de Valladolid, a través del Museo Provincial
del Vino ubicado en el Castillo de Peñafiel,
viene desarrollando con su amplio programa enoturístico,
que lo ha convertido en «un referente a
nivel nacional e internacional» y en el
museo más visitado de la provincia.
–¿Supone el Museo del Vino
la mayor apuesta de la Diputación de Valladolid
por el turismo enológico en la provincia?
–Seguimos confiando en el Museo del Vino
porque es el referente, como primer centro de
este tipo que se abrió en la provincia
hace diez años. Su atractivo, no sólo
reside en el marco incomparable del Castillo de
Peñafiel, sino en todo lo que contiene,
empezando por la historia concerniente a la elaboración
del vino desde la primera parra y también
su contenido museístico. Pero son los cien
mil visitantes anuales los que avalan que se están
haciendo bien las cosas. Al margen de esto, también
tenemos un contacto permanente con las bodegas,
que se están abriendo a excursiones, a
catas o a degustaciones, y con aquellas rutas
que se están solicitando cada vez más
a través del Patronato. En ese sentido,
estamos estudiando tener una entrada conjunta
para visitar una bodega y luego terminar en el
Museo de Peñafiel o viceversa. También
hay un trabajo permanentemente con las bodegas,
especialmente a través del programa ‘Vinus
Mundi’, el ‘Verano Divino’,
las catas con monólogos, los cursos de
catas, los amigos del museo... Con el programa
‘Vinus Mundi’ se invita a países
al Museo del Vino para realizar degustaciones
con profesionales. Para el año 2008, contamos
con Francia, Portugal e Israel.
–¿Cuándo darán
comienzo estas actividades de ‘Vinus Mundi’
para 2008?
–En el mes de noviembre, justo
antes de Intur, dedicamos una semana a estos países.
A partir del mes de abril empezamos a confeccionar
diez días dedicados a los vinos franceses,
portugueses e israelíes. A través
de ‘Vinus Mundi’ estamos colaborando
además con Ancona, en Las Marcas, Italia.
Es una provincia con la que estamos teniendo una
relación importante e incluso ha tenido
presencia en la pasada edición de Intur.
Ellos elaboran un vino de reflejos verdes, o ‘verdicchio’,
y nosotros tenemos el verdejo de Rueda. La suerte
de Valladolid es que poseemos cuatro Denominaciones
de Origen: Ribera del Duero, Vino de Toro, el
rosado de Cigales y el verdejo de Rueda, una zona
que está subiendo bastantes enteros, y
la promoción del verdejo es la que estamos
intentando abrir junto con Portugal y otro país
como Eslovenia, que tiene un vino muy similar.
–En algunos círculos se habla
ya de cinco Denominaciones de Origen en Valladolid,
con la inclusión de los vinos de las Tierras
de León... ¿Qué repercusión
está teniendo esta nueva situación
para el enoturismo en la provincia?
–Yo creo que nosotros tenemos
que hablar siempre de cuatro Denominaciones de
Origen, que son las que están reconocidas,
y sobre todo seguir paso a paso subiendo el nivel
de la calidad del vino que están elaborando
las bodegas en estos momentos. De hecho, en Cigales
y en Rueda hay buenos vinos tintos, no sólo
verdejo o rosado. Por lo tanto, hasta que no se
amplíe esa futura denominación de
Vinos de León, tenemos que seguir hablando
de la calidad de las cuatro Denominaciones de
Origen en la provincia.
–De modo que se trata de fomentar
la calidad progresivamente...
–Sí, se están abriendo
nuevos mercados, nuevas exigencias, que requieren
tener un vino de calidad pero también competitivo
en precio. Eso hace que tengamos que seguir avanzando,
no en ampliar vinos o denominaciones, sino en
mejorar lo que tenemos.
–Con ‘Vinus Mundi’ se
produce casi un hermanamiento entre los lugares
que recoge el programa.
–El hermanamiento existe a través
del vino y de la riqueza de la gastronomía
que tiene la provincia de Valladolid. Este proyecto
nos está ofreciendo poder salir fuera de
nuestras fronteras y a la vez que exista ese hermanamiento,
no sólo con el vino, sino con los alimentos
y con la cultura en su conjunto. Con la provincia
de Ancona también hay proyectos gemelos
como nuestra Villa del Libro y su Museo de la
Carta.
–¿De qué manera ha
influido la Diputación en el actual auge
del enoturismo en la provincia?
–La cultura del vino siempre ha
estado muy presente en la sociedad vallisoletana.
Pero hemos ido mejorando a través de los
profesionales enólogos, que han proporcionado
mayor calidad a las cepas a la par que aumentaba
la producción. El granito de arena que
ha puesto la Diputación de Valladolid con
la construcción del Museo del Vino ha hecho
evolucionar a una zona, la de Peñafiel,
que estaba un poquito estancada, con la rehabilitación
de los edificios, con la apertura de casas y restaurantes,
el Museo de la Radio de Peñafiel, y sobre
todo con la mejora de la formación de los
propios profesionales. El Museo del Vino también
ha mejorado con instalaciones para niños,
de modo que los padres puedan estar visitándolo
y los niños jugando en un castillo en miniatura.
–¿Qué línea
seguirá la Diputación en el fomento
del enoturismo para el próximo año?
–Nos ha visitado una empresaria que tiene
en la zona cuarenta hectáreas de olivos.
La buena cocina que tenemos queremos intentar
aglutinarla en estas rutas, y que todo el mundo,
a través del Bus Vino pueda, tranquilamente,
degustar estos productos en la bodega sin necesidad
de conducir. Es bueno que tengamos esas rutas
abiertas a todo tipo de actividades permanentemente,
y que existan las menores trabas posibles para
que el turista vea la mayor parte de las bodegas.
Insisto en la idea que queremos poner en marcha
de la entrada única para que, como con
el euro, se pueda acceder a todas las bodegas
que ofrecen las rutas.
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