PODER conjugar la
riqueza patrimonial y la historia de Valladolid
con la calidad incuestionable de los bares, los
vinos y la gastronomía de la ciudad es
el objetivo principal del Ayuntamiento de la capital,
a través de su apoyo al programa urbano
enoturístico de la Oficina Municipal de
Información, según enfatiza la concejala
de Cultura, Comercio y Turismo.
–¿Qué papel ha desempeñado
el Ayuntamiento en el fomento del enoturismo?
–El Ayuntamiento, cuando surgió
la idea de crear la Oficina de Enoturismo y de
potenciar las cuatro Denominaciones de Origen
que tenemos en nuestra provincia, vio que era
una apuesta clarísima hacia un sector turístico
que ahora mismo está muy en auge. Desde
el Ayuntamiento siempre se ha considerado que,
dadas las sinergias de la provincia y de la capital,
el potencial que tenemos para atraer a los turistas,
en este caso a través del enoturismo pero
también con cualquier otra actividad, siempre
va a ser mucho más importante y positivo
y va a tener mucha más fuerza de cara al
exterior. Son nuestras bodegas las que nos impulsan
a fomentar este tipo de turismo, pero también
es cierto que en Valladolid se creó la
Sala del Vino que tenemos en el Museo de la Ciencia,
donde ya son muchas las actividades que se están
desarrollando.
–¿Por ejemplo?
–Por ejemplo, en colaboración
con el restaurante Ramiro’s, se han realizado
ya varias catas y hay algunas otras en proyecto.
En una primera parte, consisten en que un enólogo
prestigioso, dependiendo de la bodega que en ese
momento esté representada, hace una cata
sobre los diferentes vinos y, a continuación,
esos vinos se suben al restaurante y se hace un
maridaje, que es uno de los pilares fundamentales
de este turismo. Por otro lado, dentro de esas
rutas turísticas que se han organizado
a través de la Oficina de Enoturismo, cuatro
de ellas están en la provincia porque cada
una hace referencia a una denominación
y luego hay una quinta que hace un recorrido por
todas las denominaciones, pero también
hay una sexta que hace una ruta por nuestra ciudad.
Evoca aquellas calles donde paseó en su
día Felipe II y recorre nuestro patrimonio
histórico, acompañado de esos lugares
donde sabemos que hay buenos restaurantes, bares
y tascas para poder degustar unos exquisitos vinos
acompañados de nuestra gastronomía.
–¿Desde cuándo se
ha notado el auge del enoturismo en Valladolid?
–Yo creo que desde hace ya varios
años. Podríamos decir que desde
que se inició la anterior legislatura,
que fue cuando se empezó a potenciar cualquier
aspecto del turismo, ya vimos que el enoturismo
podía ser una de las herramientas fundamentales.
Sobre todo por el potencial que tiene Valladolid,
siendo la única provincia de toda la comunidad,
no me atrevo a asegurar si de España, que
tiene cuatro Denominaciones de Origen. Además,
parte de los vinos que se elaboran en Valladolid
son buques insignia a nivel nacional. Se vio clarísimo
que ese potencial había que explotarlo.
El Ayuntamiento desde el primer momento colaboró
e incentivó la creación y puesta
en marcha de la Oficina de Enoturismo. Es una
oficina donde estamos las tres instituciones y
esa unión de fuerzas, esa sinergia, hace
que Valladolid se esté convirtiendo día
a día en una potencia importante dentro
del turismo.
–¿Qué actividades
prepara el Ayuntamiento para el futuro?
–Yo creo que se tiene que seguir
trabajando en la misma línea que hasta
ahora. Hay que recordar que no sólo Valladolid
vive del turismo de fin de semana, sino que también
vive del turismo laboral y de negocios y, sobre
todo, del congresual. Se ha trabajado muchísimo
en el aspecto de los congresos y hemos pasado
de ser la ciudad 24 a nivel nacional al puesto
número 5. Lo que nos demandan los acompañantes
de los congresistas cuando vienen a nuestra ciudad
es visitar el casco histórico con guías
y catas de vino, que les encantan.
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