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A Miguel Delibes siempre le dio mucho respeto la adaptación
de sus novelas al teatro y nunca tenía claro
su viabilidad. Por eso, y a pesar de los casi 25 años
que se ha representado, con sus descansos, 'Cinco horas
con Mario', el fallecido director volvió a asustarse
con el nuevo empeño que el productor José
Sámano le había transmitido el pasado
verano. «Estamos buscando a la actriz, que no
sea Lola Herrera, por supuesto. Pero estamos por dar
el paso y esto ya lo hablé con él que,
una vez más, estaba asustado», explica
el productor teatral José Sámano, adaptador
para el teatro de las tres novelas que han subido a
un escenario ('Cinco horas con Mario', 'Las guerras
de nuestros antepasados' y 'La hoja roja').
No es de extrañar que la propia Lola Herrera
dijera el viernes en la capilla ardiente que «necesitaría
varias vidas para devolver lo que el personaje de Menchu
Sotillos» le dio con esta obra. En parte, porque
más de la tercera parte de la suya ha estado
ligada a la piel de esa mujer que destila sus frustraciones
también en una capilla ardiente: la de su marido.
La relación entre Delibes y Sámano es
quizá una de las más largas y cultivadas
por motivos profesionales del escritor. Ambos convirtieron
en rutina durante 35 años la costumbre de quedar
en cualquier momento para comer en Valladolid y, sobre
todo, Madrid.
El productor cántabro, que llegó al teatro
por la puerta del cine (adaptó antes 'Retrato
de familia') es un cúmulo de anécdotas
de todo ese proceso que siempre admiró el escritor.
«Él no acababa de entender cómo
se hacía el trasvase de un género a otro,
pero yo tenía claro que la estructura teatral
estaba en esas novelas».
Tal vez por esa distancia, el hombre de escena recuerda
el respeto con el que el autor original trataba su labor.
«Revisaba y estaba siempre muy al día de
cómo iba todo, pero apenas cambiaba unas pocas
palabras», continúa.
Poco dado a las aglomeraciones, Miguel Delibes sorprendía
a veces a propios y extraños acudiendo a las
representaciones de sus obras. Sámano ha visto
muchas veces sus montajes con él. «Iba
con gafas oscuras y pedía una entrada que usaba
a última hora, con la sala llena».
Al rescate de Lola
Un escritor que veía sus propias creaciones,
o lo que habían hecho con ellas, como si no tuvieran
nada que ver con él. Como un espectador más.
«Se reía enormemente de las cosas graciosas
que decían sus personajes. Era como si no los
hubiera escrito él», rememora.
En ese anecdotario, Sámano siempre destaca el
estreno de 'Cinco horas...' en Barcelona. Aquel 4 de
marzo de 1980, el Teatro Barcelona estaba repleto. No
era habitual que el vallisoletano acudiera a estas citas
pero aquella vez lo hizo. Al cuarto de hora de levantarse
el telón, Lola se desplomó en escena.
«Yo estaba entre bastidores -continúa Sámano-
y me acerqué a atenderla mientras gritaba: '¡Telón,
telón!'. En ese momento, percibí en las
primeras butacas la mirada aterrada de Delibes».
El escritor se metió entre los telones «y
me preguntó: '¿Está muerta?'».
Unos segundos después sacaba la cabeza para reclamar
algún médico en la sala. «Subieron
hasta tres y confirmaron que sólo era una lipotimia».
Unos años después, Delibes negaba que
él, huidizo hasta la médula, hubiera tenido
aquel arranque «Pretendía convencerme de
que era incapaz de hacer algo así. ¡Si
lo vieron más de mil espectadores!», insiste
Sámano.
La charla relaja la guardia de Sámano, quien
confiesa que le propusieron llevar al teatro 'El hereje'.
«Me vinieron a ver autoridades de la escena, pero
me pareció imposible. Sin embargo, anda por ahí
una versión para el cine», deja caer en
la despedida.
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