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Delibes era un perfeccionista que preguntaba por los mínimos detalles de las ediciones de sus obras

 

 

 

El editor Andreu Teixidor revive su vida profesional con el genio vallisoletano

 

 

 
14.03.10 - 01:37 -
DANIEL ROLDÁN | MADRID.


«Para mí, Delibes es toda mi vida». Andreu Teixidor no vacila cuando dice una frase con tal contundencia. Su existencia se relaciona con la vida creadora del genio vallisoletano. Este barcelonés nació en 1947, el mismo año en el que un joven de 27 años consigue el Premio Nadal con una novela de nombre extraño: 'La sombra del ciprés es alargada'. Tres meses después, la editorial Destino, fundada por Joan Teixidor i Comes, publicaba el libro.
Comenzaba una relación de seis décadas, iniciada por el padre y continuada por el hijo hasta el 2001, cuando abandonó la creación de su familia. Ha sido una relación de confianza y exigencia mutua. «Fue un escritor a la vieja usanza. Fiel a sus editores y a su editorial. Siempre mantuvo una estrechísima relación con el editor. Hablaban del proyecto, leían, releían y corregían. Delibes cuidaba mucho la edición de sus libros. Era uno de los ejemplos de la relación entre el autor y el editor, que ahora ha desaparecido», recuerda Teixidor con cierta añoranza. El escritor de Castilla siempre estaba encima de sus creaciones. «Se preocupaba por cómo sería el libro, la foto, la portada, dónde se haría la presentación. No era un caprichoso, pero sí un perfeccionista», cuenta Teixidor.
Afirma que es incapaz de quedarse con una sola obra de Delibes, «tan rica y tan profunda». Pero deja escapar un deje de orgullo cuando habla de 'El hereje'. Seguramente, porque tuvo la suerte de editar la última novela original de Delibes, un colofón a un recorrido particular.

'La sombra del ciprés es alargada'
La sorpresa del debutante
«Nadie se lo imaginaba -apunta Teixidor-. Y fue muy apretada la decisión». El jurado del Nadal no tenía claro que ese desconocido vallisoletano se mereciera el premio frente a Álvaro Pombo, «un escritor más conocido». Al final, Delibes venció por la mínima: tres a dos. «Este caso y el de Carmen Laforet con 'Nada' son los más claros de cómo descubrir a un gran escritor con una sola novela», explica el editor.

'Diario de un cazador'
Libro de cabecera
Con este libro, Delibes logró el Premio Nacional de Literatura y pudo plasmar en papel la mayor de sus pasiones: la caza. «Él era un gran amante de la naturaleza. Creo que fue el primer ecologista del país», apunta con media sonrisa Teixidor, quien considera que mantuvo en esa época posturas «que se consideraban poco modernas».
Además de con la pasión cinegética, Teixidor se queda con las descripciones de los paisajes, de los animales y del propio arte de la caza. Es un título, en fin, que se ha convertido en el libro de cabecera de muchos aficionados a la caza. Y ello se tradujo en ingresos para la editorial durante años.

'Las ratas'
El mundo particular

Constituye el ejemplo del amor por Castilla, pero también el espejo de una tierra «descarnada». «Es el mundo del señor Cayo y de los pueblos abandonados». No obstante, a Delibes le costaba ser tan duro y claro. Otra de sus grandes novelas, 'Los santos inocentes', estuvo en un cajón durante años. «Era consciente de que era muy cruda, muy dura», confiesa el editor.

'El príncipe destronado'
La excepción catalana

La historia de un niño de corta edad era una de las preferidas de Delibes. Tanto le gustaba, que le pidió a Teixidor que hiciera una excepción: quería tener el libro en catalán. «Nunca hacía esto porque entendía que no era necesario, ya que todo el mundo habla castellano. Además, prefiero que se lean las obras en su lengua materna».
Sin embargo, el editor cedió porque Delibes quería saber «cómo sonaba un libro suyo en catalán». ¿Y qué tal fue la experiencia? «El libro no fue mal, se vendió. No perdí dinero. No hice una fortuna, pero no fue una mala experiencia», relata entre risas.

'Señora de rojo sobre fondo gris'
La comida

La novela más personal y sentimental de Delibes tuvo una creación lenta. «Después de la muerte de Ángeles, Miguel vive un periodo en el que no escribe nada y lo pasa mal». Delibes vuelve a escribir, pero todavía no está convencido. Todo cambia cuando editor y autor se citan para comer. Hablan de todo y de nada, hasta que el vallisoletano plantea que quiere hacer un homenaje a su mujer. El problema reside en el cómo. El genio estaba atascado. «Le dije que el mejor reconocimiento era escribir una novela porque es lo que mejor sabía hacer. Ahí nació la idea de esta maravilla».

'El hereje'
La errata

El último libro de Miguel Delibes tuvo dos momentos de tensión entre el creador y su editor. El primero surgió cuando el autor entrega las galeradas. «Me decía que no entendía qué le había pasado». El motivo era la extensión: 'El hereje' se había convertido en el libro más largo de su extensa biblioteca.
Un sorprendido Teixidor le respondió que no pasaba nada, que estaba bien. «Él decía que había escrito siempre corto porque la gente tiene poco tiempo; por ello, sus libros sólo tienen entre cien y doscientas páginas». El segundo momento tenso se produjo un día antes de la presentación del libro en Valladolid. Delibes firmaba ejemplares que luego se enviaban a los periodistas cuando se percata de una errata en la contraportada. «Le sentó fatal, porque era un perfeccionista. Cogí los libros, me los llevé a Madrid y tiramos de nuevo la cubierta. Al día siguiente, y sin fallos, volvió a dedicar otra vez los libros. Uno a uno».