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«Para mí, Delibes es toda mi vida».
Andreu Teixidor no vacila cuando dice una frase con
tal contundencia. Su existencia se relaciona con la
vida creadora del genio vallisoletano. Este barcelonés
nació en 1947, el mismo año en el que
un joven de 27 años consigue el Premio Nadal
con una novela de nombre extraño: 'La sombra
del ciprés es alargada'. Tres meses después,
la editorial Destino, fundada por Joan Teixidor i Comes,
publicaba el libro.
Comenzaba una relación de seis décadas,
iniciada por el padre y continuada por el hijo hasta
el 2001, cuando abandonó la creación de
su familia. Ha sido una relación de confianza
y exigencia mutua. «Fue un escritor a la vieja
usanza. Fiel a sus editores y a su editorial. Siempre
mantuvo una estrechísima relación con
el editor. Hablaban del proyecto, leían, releían
y corregían. Delibes cuidaba mucho la edición
de sus libros. Era uno de los ejemplos de la relación
entre el autor y el editor, que ahora ha desaparecido»,
recuerda Teixidor con cierta añoranza. El escritor
de Castilla siempre estaba encima de sus creaciones.
«Se preocupaba por cómo sería el
libro, la foto, la portada, dónde se haría
la presentación. No era un caprichoso, pero sí
un perfeccionista», cuenta Teixidor.
Afirma que es incapaz de quedarse con una sola obra
de Delibes, «tan rica y tan profunda». Pero
deja escapar un deje de orgullo cuando habla de 'El
hereje'. Seguramente, porque tuvo la suerte de editar
la última novela original de Delibes, un colofón
a un recorrido particular.
'La sombra del
ciprés es alargada'
La sorpresa del debutante
«Nadie se lo imaginaba -apunta Teixidor-. Y fue
muy apretada la decisión». El jurado del
Nadal no tenía claro que ese desconocido vallisoletano
se mereciera el premio frente a Álvaro Pombo,
«un escritor más conocido». Al final,
Delibes venció por la mínima: tres a dos.
«Este caso y el de Carmen Laforet con 'Nada' son
los más claros de cómo descubrir a un
gran escritor con una sola novela», explica el
editor.
'Diario de un cazador'
Libro de cabecera
Con este libro, Delibes logró el Premio
Nacional de Literatura y pudo plasmar en papel la mayor
de sus pasiones: la caza. «Él era un gran
amante de la naturaleza. Creo que fue el primer ecologista
del país», apunta con media sonrisa Teixidor,
quien considera que mantuvo en esa época posturas
«que se consideraban poco modernas».
Además de con la pasión cinegética,
Teixidor se queda con las descripciones de los paisajes,
de los animales y del propio arte de la caza. Es un
título, en fin, que se ha convertido en el libro
de cabecera de muchos aficionados a la caza. Y ello
se tradujo en ingresos para la editorial durante años.
'Las ratas'
El mundo particular
Constituye el ejemplo del amor por Castilla,
pero también el espejo de una tierra «descarnada».
«Es el mundo del señor Cayo y de los pueblos
abandonados». No obstante, a Delibes le costaba
ser tan duro y claro. Otra de sus grandes novelas, 'Los
santos inocentes', estuvo en un cajón durante
años. «Era consciente de que era muy cruda,
muy dura», confiesa el editor.
'El príncipe destronado'
La excepción catalana
La historia de un niño de corta
edad era una de las preferidas de Delibes. Tanto le
gustaba, que le pidió a Teixidor que hiciera
una excepción: quería tener el libro en
catalán. «Nunca hacía esto porque
entendía que no era necesario, ya que todo el
mundo habla castellano. Además, prefiero que
se lean las obras en su lengua materna».
Sin embargo, el editor cedió porque Delibes quería
saber «cómo sonaba un libro suyo en catalán».
¿Y qué tal fue la experiencia? «El
libro no fue mal, se vendió. No perdí
dinero. No hice una fortuna, pero no fue una mala experiencia»,
relata entre risas.
'Señora de rojo sobre fondo
gris'
La comida
La novela más personal y sentimental
de Delibes tuvo una creación lenta. «Después
de la muerte de Ángeles, Miguel vive un periodo
en el que no escribe nada y lo pasa mal». Delibes
vuelve a escribir, pero todavía no está
convencido. Todo cambia cuando editor y autor se citan
para comer. Hablan de todo y de nada, hasta que el vallisoletano
plantea que quiere hacer un homenaje a su mujer. El
problema reside en el cómo. El genio estaba atascado.
«Le dije que el mejor reconocimiento era escribir
una novela porque es lo que mejor sabía hacer.
Ahí nació la idea de esta maravilla».
'El hereje'
La errata
El último libro de Miguel Delibes
tuvo dos momentos de tensión entre el creador
y su editor. El primero surgió cuando el autor
entrega las galeradas. «Me decía que no
entendía qué le había pasado».
El motivo era la extensión: 'El hereje' se había
convertido en el libro más largo de su extensa
biblioteca.
Un sorprendido Teixidor le respondió que no pasaba
nada, que estaba bien. «Él decía
que había escrito siempre corto porque la gente
tiene poco tiempo; por ello, sus libros sólo
tienen entre cien y doscientas páginas».
El segundo momento tenso se produjo un día antes
de la presentación del libro en Valladolid. Delibes
firmaba ejemplares que luego se enviaban a los periodistas
cuando se percata de una errata en la contraportada.
«Le sentó fatal, porque era un perfeccionista.
Cogí los libros, me los llevé a Madrid
y tiramos de nuevo la cubierta. Al día siguiente,
y sin fallos, volvió a dedicar otra vez los libros.
Uno a uno».
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