Noticias
 
 
Fallecimiento
 
Delibes, en estado crítico
 
Ha muerto Miguel Delibes
 
El Ayuntamiento decreta
tres días de luto
 
 
Funeral
 
Miguel Delibes reposa junto a su esposa tras recibir un sentido y multitudinario adiós en las calles de Valladolid
 
Miles de personas se congregan en el funeral de Delibes
 
La ciudad despide al escritor entre lágrimas y aplausos
 
Delibes descansa en el Panteón de Vallisoletanos Ilustres
 
La homilía íntegra
 
 
Recuerdos, opiniones
y editorial
 
Delibes, el novelista de Castilla
 
El hombre
 
Delibes y el periodismo
 
El viejo periodista
 
Adiós, querido escritor
 
Adiós, Don Miguel
 
Tributo a Miguel Delibes
 
Manu Leguineche: "Delibes dirigía
El Norte como Von Karajan"
 
 
Obra
 
Las obras de Delibes
 
Cinco libros para contar una relación
 
"A Miguel Delibes le habría gustado ver 'El hereje' en cine
 
Su teatro
 
 
De ahora en adelante
 
La familia Delibes agradece en una carta las muestras de cariño recibidas
 
Delibes sabía que voy a reponer 'Cinco horas con...'
 
Participación
 
Multimedia
 
Especial en PDF
del periódico impreso
 
 
Recuerdos, opiniones y editorial
 
  Tributo a Miguel Delibes  

«'Cinco horas...' contiene la poesía en carne viva que se expresa mejor en este tipo de prosa»

 

 

«Como castellano, siento un extraño pudor por elogiar a los vivos, a sus hijos»

 

 

 
15.03.10 - 01:52 -
MARCOS SACRISTÁN REPRESA | CATEDRÁTICO DE DERECHO MERCANTIL DE LA UVA


Como amante de la literatura, soy parcial, y como castellano, tiendo a decir lo que pienso cuando tengo tiempo y tranquilidad para decirlo de manera breve y directa. La novela de Miguel Delibes por la que siento un cariño especial es 'Cinco horas con Mario'. La releí hace no tanto y su recuerdo amuebla mi imaginación visual con un cuadro en el que Lola Herrera mantiene un monólogo con alma de diálogo ante el féretro de de Mario, su esposo.
Mientras formaba yo parte de la procesión cívica en la que los vallisoletanos nos despedíamos de su figura mortal, y como suele decirse, le rendíamos tributo, ciertamente no el último, su evocación resultaba inevitable para un lector de su obra. Pero no es sólo ésa la razón ni, como digo, la principal por la que hablo de ella. 'Cinco horas con Mario' es, en mi opinión, la pieza clave de su literatura urbana, más reducida que la rural, pero para mi gusto, el de un 'urbanita'; más sustanciosa, más aguda; en palabras del poeta, «cargada de futuro» en mayor medida. Puede resultar extraño invocar la poesía en relación con ella, porque su estilo es menos brillante, no menos elaborado. Contiene la poesía en carne viva que se expresa mejor en ese tipo de prosa, porque así comunica mejor al lector el sentimiento que quiere transmitir. En el caso de esta novela, se trata de un sentimiento de amor a su ciudad que, sin embargo, no nubla el juicio del autor sobre las debilidades y defectos de sus personajes, de los ciudadanos del Valladolid de la época. Es una novela con algo de rural porque la ciudad lo era y en la que la ciudad se teje con relaciones familiares y personales. Es crítica con la ciudad que ama y, en lo que puede tener de autobiográfica, desgarrada, crítica consigo mismo, algo que no falta en otras obras del autor. Así, la asociación con don Miguel de Unamuno puede parecer algo forzada, pero no es inoportuna. La relación con las novelas de Francisco Umbral de tema vallisoletano es evidente.
El otro aspecto y el que se suele considerar el más relevante de la literatura de Delibes es el dedicado al mundo rural, en el que suenan ecos de la muy clásica alabanza de aldea. En ese aspecto se le ha llamado el 'Pereda de Castilla', de la Castilla llana, de la Castilla de los tesos y cerros que semejan, por su perfil, cascos de viejos barcos veleros invertidos, con los mástiles hincados en la tierra, en espera de que echen raíces y la tierra florezca. Mientras, proliferan los pequeños cardos que ocultan, en la visión de Miguel Delibes, un jugo más abundante que el de los grandes cactus de esas otras tierras tan familiares del otro lado del Atlántico que también hablan castellano. Frente al Mario fallecido, el Nani vivo y ágil como un ratoncillo de campo. Mucho se ha dicho y escrito de esa parte de la obra de Delibes, mucho se le ha elogiado, sin duda justamente, pero con aquella parcialidad y esa sinceridad que pueden ser tan toscas como las de algunos campesinos recreados en esa parte de su obra, debo decir que me interesa menos.
¿Qué pensaba Miguel Delibes en sus últimos años de una y otra de las dos partes de su obra? 'El hereje' puede darnos una pista. Veo en esta novela un intento de síntesis en una época en la que el mundo rural y el urbano están especialmente próximos. A ambas, corte y aldea, alcanza la crítica al dogmatismo religioso y a la intransigencia civil. En esta novela pervive aquella crítica y se extiende a un mundo rural menos idealizado, pero la sabiduría de la edad le permite eliminar algo de la acritud de su juventud y poner de relieve, sin embargo, las hondas raíces de algunos defectos que justifican la crítica y que pueden amenazar su futuro. Paz, piedad, perdón, un testamento impagable para los españoles. Imperecedero.
Mientras avanzaba paso a paso, peldaño a peldaño, las escaleras de Ayuntamiento de Valladolid, se iba imponiendo al recuerdo de la obra literaria, la realidad de esa otra faceta de su obra y de la de su esposa, su familia. Como castellano siento un extraño pudor por elogiar a los vivos, en este caso a los hijos. Como si hacerlo fuese a ensombrecer la figura del padre, cuando en realidad es lo contrario. De todos modos, cedo ante ese pudor y termino. Por sus obras se los conoce y por ella perdurarán también. El largo fluir de personas de toda España y de otras muy diversas partes del mundo espero que alivien su dolor y el cansancio de esas horas, muchas mas de cinco, que dura la despedida.